La cruz de Cristo, totalidad de significado

SaizMenesesMons. Àngel Saiz Meneses        Entramos hoy en la Semana Santa. Es el punto culminante de la vida de Cristo, con su cruz, su muerte y su resurrección. He pensando que hoy nos pueden ayudar a adentrarnos en las celebraciones de estos días algunas de las ideas expuestas por el genio de Blas Pascal en su obraPensamientos, que es una introducción al cristianismo inteligente y muy válida todavía hoy. Pascal impresiona por su gran lucidez en el análisis de las contradicciones del ser humano, definido por él como una “caña pensante entre dos infinitos, el infinito de lo inmensamente grande y el infinito de lo inmensamente pequeño”. El hombre es un ser contradictorio, que encierra a la vez grandeza y bajeza.

Los hombres somos “incapaces de llegar a Dios” y, si Dios no viene a nosotros, no podemos tener ninguna comunicación con Dios. Por esto Dios se ha hecho hombre para unirse a nosotros. Para Pascal –por sorprendente que esto pueda resultar para el hombre de hoy-  el dogma del pecado original es, siguiendo su razonamiento, la hipótesis que ilumina y descifra la condición humana. Sin embargo, no es la última y más poderosa luz sobre el ser humano. El dogma del pecado original ha de ser a su vez iluminado por los dogmas de la encarnación y de la redención.

El pecado original ilumina negativamente, por decirlo así, la distancia que nos separa de nuestra verdadera naturaleza de hijos de Dios, como una realidad perdida. Pero sólo Cristo restaura la semejanza con Dios, alterada por el pecado, mediante su vida, su pasión, su muerte y su resurrección, con las que nos muestra y nos confiere la vida de hijos de Dios. Cristo es el nuevo Adán. Cristo es verdaderamente la totalidad de significado del hombre. El hombre no se descubre a sí mismo y no se realiza más que en Jesucristo crucificado y resucitado. En él el pecado es asumido, expiado y superado.

Cristo es el “hombre nuevo” en el que adquiere su plena luz la vocación y el misterio del hombre. Uno de los textos más citados del Concilio Vaticano II tiene un claro sabor pascaliano: es aquel de la constitución Gaudium et Spes n. 22, en que dice que “en realidad el misterio del hombre sólo se ilumina verdaderamente en el misterio del Verbo Encarnado”. El hombre ha sido definido por algún filósofo como el “ser para la muerte”. En Cristo se nos muestra que esa muerte es un pasaje, un tránsito –una pascua- que conduce a la comunión eterna con Dios, en la que el ser humano encuentra su plena realización y su plenitud.

Eso es lo que los cristianos celebramos estos días santos. Mi mayor deseo es que los vivamos con atención e intensidad para que la luz de Cristo pueda estos días alumbrar los corazones de los creyentes, para que alcance a todos cuantos buscan luz y sentido para sus vidas. Y les pido que no duden en acercarse a las iglesias y a las diversas comunidades cristianas, aunque no lo hagan habitualmente. Estoy seguro de que en ellas van a encontrar una acogida fraterna y una respuesta a sus inquietudes más profundas.

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Obispo de Terrassa

Mons. Jaume Pujol
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Nace en Guissona (Lleida), el 8 de febrero de 1944. Cursó los estudios primarios en los colegios de las Dominicas de la Anunciata y de los Hermanos Maristas de Guissona. Amplió sus estudios en Pamplona, Barcelona y Roma. Realizó el doctorado en Ciencias de la Educación en Roma, donde cursó estudios filosóficos y teológicos. Es doctor en Teología por la Universidad de Navarra. Fue ordenado sacerdote por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, en Madrid, el 5 de agosto de 1973, incardinado en la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei. CARGOS PASTORALES Fue profesor ordinario de Pedagogía Religiosa en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Desde el año 1976 y hasta su consagración episcopal, dirigió el Departamento de Pastoral y Catequesis, y desde el 1997, el Instituto Superior de Ciencias Religiosas, los dos de la misma Universidad. Ocupó distintos cargos en la Facultad de Teología: director de estudios, director del Servicio de Promoción y Asistencia a los Alumnos, secretario, director de la revista Cauces de Intercomunicación (Instituto Superior de Ciencias Religiosas), dirigida a profesores de religión. Durante sus años en Pamplon dirigió cursos de titulación, formación y perfeccionamiento de catequistas, profesores de religión y educadores de la fe, y tesis de licenciatura y de doctorado. Su trabajo de investigación se ha centrado en temas de didáctica y catequesis; ha publicado 23 libros y 60 artículos en revistas científicas, obras colectivas, etc. También ha desarrollado otras tareas docentes y pastorales con jóvenes, sacerdotes, etc. El día 15 de junio de 2004 el Papa Juan Pablo II lo nombró Arzobispo de Tarragona, archidiócesis metropolitana y primada, responsabilidad que, hasta hoy, conlleva la presidencia de la Conferencia Episcopal Tarraconense, que integran los obispos de la provincia eclesiástica Tarraconense y los de la provincia eclesiástica de Barcelona. El día 19 de septiembre de 2004, en la Catedral Metropolitana y Primada de Tarragona, fue consagrado obispo y tomó posesión canónica de la archidiócesis. El día 29 de junio de 2005 recibía el palio de manos del Papa Benedicto XVI, en la basílica de San Pedro del Vaticano. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y Seminarios y Universidades. Cargo que desempeña desde 2004. Además, ha sido miembro de la Comisión Permanente entre 2004 y 2009.