El silencio del inocente

Mons. Joan PirisMons. Joan Piris      Nos acercamos a la Pascua, un tiempo propicio para la reflexión y la meditación teniendo presente acontecimientos previos a la crucifixión y posterior resurrección de Jesús. El evangelio explica el contraste religioso creciente entre Jesús y un grupo influyente de judíos (fariseos, doctores de la ley, escribas) sobre la observancia del sábado, sobre la actitud hacia los pecadores y los publicanos, sobre lo puro y lo impuro. No podemos olvidar el papel que desempeñó esta confrontación en el último momento. Si las autoridades judías decidieron denunciar a Jesús ante Pilato no fue sólo por miedo a una intervención armada de los romanos.

Pero al fijarnos en cada gesto, cada movimiento, cada palabra de los últimos días y horas de la vida de Jesús, aparece algo que sorprende: su silencio. El evangelio de Mateo (27,12-14) dice: «Jesús no contestaba nada a las acusaciones que le hacían los sumos sacerdotes y los ancianos. Entonces Pilato le dice: ¿No oyes cuántos testifican contra ti? Pero Jesús no le respondió nada sobre ninguna acusación, y el gobernador estaba muy sorprendido». Es el silencio de alguien que elige callar teniendo toda la razón y toda la autoridad para juzgar a aquellos que lo acusan. No es el silencio de la pasividad y la impotencia del que no sabe qué decir, sino de alguien que conoce y confía en el Juez Supremo a quien encomienda su causa. Es el silencio del inocente.

Jesús da ejemplo de calma, dignidad y total libertad, en total coherencia con lo que había predicado, especialmente en las Bienaventuranzas. No asume la actitud del estoico que desprecia el dolor propio. Al contrario, su reacción ante el sufrimiento y la crueldad es muy humana: tiembla y suda sangre en Getsemaní, desearía que se alejara de él el cáliz, buscar apoyo en sus discípulos, grita su desolación en la cruz. Pero no lo hace con palabras de imprecación, sino con el Salmo 22 que es una sentida invocación al Padre: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?». Como dirá la primera Carta de Pedro (2,23): «Cuando lo insultaban, no devolvía el insulto; en su pasión no profería amenazas». Calla ante Caifás y ante Pilato, que se irrita por su silencio, calla ante Herodes que esperaba verle hacer un milagro (Cf. Lc 23, 8).

Hay que contemplar a fondo este rasgo de grandeza: el silencio de Jesús. No calla por prejuicios o por protesta. Cuando la verdad está en juego no deja sin respuesta ninguna de las preguntas que le hacen, pero también en este caso lo hace con palabras breves y sin ira. El silencio de Jesús en la Pasión es la clave para comprender el silencio de Dios. Cuando el ruido de las palabras se hace demasiado estridente, la única manera de decir algo es callando. El silencio de Jesús de hecho inquieta, irrita, saca a la luz la falta de verdad de las propias palabras, como cuando callaba ante los acusadores de la adultera.

El silencio de Jesús, una actitud que nos puede motivar a vivir la Semana Santa, reflexionando sobre este aspecto de Jesús en su Pasión y a abrirnos a la admiración y a la acción de gracias conmovidos ante la grandeza de su amor.

Recibid el saludo de vuestro hermano obispo,

+ Joan Piris Frígola,

Obispo de Lleida

Mons. Joan Piris
Acerca de Mons. Joan Piris 198 Articles
Mons. D. Joan Piris Frígola nació el 28 de septiembre de 1939 en Cullera (Valencia). Fue ordenado sacerdote en Moncada el 21 de octubre de 1963. Desde 1964 a 1968 realizó los estudios de Licenciatura en Pedagogía en Roma y la Diplomatura en Catequética en el Pontificio Ateneo Salesiano de Roma. En 1971 obtuvo la Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Civil de Valencia. En 1968 fue nombrado Vicario y de 1969 a 1974 párroco de San Fernando Rey de Valencia. Fue miembro del Grupo Promotor en España del Movimiento por un Mundo Mejor, de 1974 a 1979, fecha en la que ejerció como Director del Secretariado Diocesano y luego Delegado Episcopal de Pastoral Familiar en Valencia, hasta 1984. Este cargo lo compaginó con la dirección del Secretariado de la Subcomisión de Familia de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, en Madrid, de 1981 a 1984. CARGOS PASTORALES Ha sido párroco de diferentes parroquias de Valencia y Miembro del Consejo de Presbiterio de Valencia en 1984 y Párroco Consultor un año más tarde. Ha sido Vicario Episcopal de las demarcaciones de La Ribera, Valencia-Nordeste, Lliria-Via Madrid y Valencia-Nordeste. El 1 de marzo de 2001 fue elegido Obispo de Menorca y recibió la Ordenación Episcopal el 28 de abril de ese mismo año. El 16 de julio de 2008 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI Obispo de Lleida y tomó posesión de la diócesis el 21 de septiembre de 2008. El 28 de julio de 2015 el Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral (2001-2005) y desde 2005 es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de la que fue Presidente de 2009 a 2014.