Oramos por los seminaristas

martorell7Mons. Julián Ruiz Martorell      Queridos hermanos en el Señor:

Os deseo gracia y paz.

En esta semana nos acordamos de un modo especial de los que se preparan en el Seminario para dedicar toda su vida al seguimiento del Señor y al anuncio de su palabra y de su persona como sacerdotes, testigos cualificados de la Buena Noticia, evangelizadores con Espíritu y discípulos misioneros.  La sociedad actual ofrece un abanico de propuestas para el desarrollo de la personalidad. Existe una perspectiva peculiar para algunos jóvenes que han experimentado el entusiasmo por Jesucristo y su misión salvadora. No se trata de una opción más, sino de un itinerario de seguimiento que, poco a poco, va configurando a la persona con la vida del Señor, su modo de pensar y de sentir, su manera de actuar y de hablar, su característica forma de vivir y de entregarse.

Para ser sacerdote se requieren unas cualidades que se van desarrollando, con la ayuda del Señor, a lo largo de un proceso sereno de acompañamiento y discernimiento. El sacerdocio es una hermosa aventura que tiene su origen en la sed de Dios que se halla inscrita en lo profundo de cada ser humano. Una aventura que va creciendo y desarrollándose.

Seminaristas, profesores y formadores constituyen una comunidad viva, dinámica, en camino. En el Seminario se vive y se convive desde el deseo de consagrarse a la verdad, de crecer en las virtudes, de alcanzar la armonía entre los proyectos y la realidad, el equilibrio entre los ideales y la construcción cotidiana de la personalidad, la adecuada integración entre las palabras y las obras.

El Seminario es un período importante de la vida de los futuros sacerdotes, pues se van configurando con Jesucristo a través de la fidelidad a la oración personal y litúrgica; la meditación asidua de la Sagrada Escritura; la participación frecuente en el sacramento de la Reconciliación; la celebración diaria de la Eucaristía, vivida como el centro de la propia vida; el cultivo de la dimensión comunitaria como apertura a la convivencia fraterna; el estudio riguroso de las disciplinas filosóficas y teológicas, en una sólida formación completa y unitaria, sistemática y orgánica; el aprendizaje pastoral a través de la experiencia concreta que conecta con los proyectos y las vivencias de toda la Diócesis.

En la Palabra de Dios los seminaristas descubren el estilo que caracteriza a Jesucristo, el Buen Pastor, aprenden a servir, con desprendimiento personal y caridad pastoral, a todas las personas que el Señor pone junto a ellos, y son fortalecidos con la gracia para superar las adversidades y las incertidumbres.

Los seminaristas, con recta intención, con transparencia de espíritu, con obediencia sincera, al margen de cualquier otro interés, caminan hacia el sacerdocio movidos únicamente por la voluntad de ser auténticos discípulos y misioneros de Jesucristo, al que harán presente con su ministerio y con el testimonio de sus vidas.

Damos gracias al Padre por la llamada que ha dirigido a los seminaristas. Agradecemos también el don interior que capacita a cada joven llamado para responder con decisión y valentía a Jesucristo. Y expresamos gratitud al Espíritu Santo por el regalo de la perseverancia en el camino de formación que se realiza en el Seminario.

Recibid mi cordial saludo y mi bendición.

+Julián Ruiz Martorell,

Obispo de Jaca y de Huesca

Mons. Julián Ruiz Martorell
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D. Julián RUIZ MARTORELL nació en Cuenca el 19 de enero de 1957. Desde pequeño vive en Zaragoza. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Zaragoza, siendo alumno del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (CRETA). Fue ordenado sacerdote en Zaragoza el 24 de octubre de 1981. Encargos pastorales desempeñados: 1981-1983: Ecónomo de Plasencia de Jalón y Encargado de Bardallur; 1983: Encargado de Bárboles, Pleitas y Oitura; 1983-1988: Durante sus estudios en Roma, Capellán de las Religiosas "Battistine"; 1988-1993: Adscrito a la Parroquia de Santa Rafaela María, en Zaragoza; 1991-2005: Director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar"; 1994-2010: Capellán de la comunidad religiosa del Colegio Teresiano del Pilar; 1998-2005: Director del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón; 1999-2005: Director del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín"; 2007-2010: Delegado de Culto y Pastoral de El Pilar. Fue nombrado obispo de Huesca y de Jaca el 30 de diciembre de 2010. En ese momento desempeñaba los siguientes cargos y tareas: Profesor de Sagrada Escritura del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (1988), del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar" (1988) y del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín" (1988); Miembro del Consejo Diocesano de Pastoral (1993); Miembro del Consejo Presbiteral (1998); Canónigo de la Catedral Basílica "Nuestra Señora del Pilar" de Zaragoza (2004); Miembro del Colegio de Consultores (2005) y Secretario del Consejo Presbiteral; y Vicario General de la Archidiócesis (2009). Fue ordenado obispo en la S. I. Catedral de Huesca el 5 de marzo de 2011. Tomó posesión de la diócesis de Jaca al día siguiente en la S. I. Catedral de esta diócesis.