Día del Seminario 2015 – Señor, ¿qué mandáis hacer de mí?

jimenezzamoravicenteMons. Vicente Jiménez Zamora      Queridos diocesanos:

En el mes de marzo celebramos tradicionalmente la Campaña del Día del Seminario, unida a la fiesta de San José, el ‘varón justo’, que cuidó de Jesús, Maestro, Sacerdote y Pastor. En nuestra Diócesis de Zaragoza, como en otras Diócesis de España, se celebrará la Jornada el domingo, 22 de marzo, porque San José es día laborable.

En estos días nuestro Seminario Diocesano de San Valero y San Braulio, situado en Ronda de la Hispanidad, n. 10 de Zaragoza, quiere acercarse a toda la Diócesis para que se conozca mejor y se valore su importancia para la vida cristiana y el futuro de la Iglesia Diocesana. No se ama lo que no se conoce. Establezcamos una corriente de afecto y simpatía hacia nuestro Seminario Diocesano.

El Seminario Mayor es “sobre todo, una comunidad educativa en camino: la comunidad promovida por el Obispo para ofrecer a quien es llamado por el Señor para el servicio apostólico, la posibilidad de revivir la experiencia formativa que el Señor dedicó a los Doce” (Pastores dabo vobis 60). La finalidad y el objetivo fundamental del Seminario Mayor es formar sacerdotes y pastores del pueblo de Dios.

Ante la falta de vocaciones provenientes de nuestras parroquias, en vez de ceder al desaliento, sostenidos por la gracia del Señor, tenemos que afrontar el desafío con firme esperanza y promover una pastoral vocacional con nuevo vigor y decidido compromiso por parte de todos los miembros de la Iglesia.

En efecto, todos somos responsables de las vocaciones al sacerdocio. El Concilio Vaticano II ha sido muy claro y tajante al afirmar que “el deber de fomentar las vocaciones afecta a toda la comunidad cristiana, la cual ha de procurarlo ante todo con una vida plenamente cristiana” (Optatam totius 2). El Obispo tiene la primera responsabilidad y debe contar con la colaboración de los sacerdotes: “todos los sacerdotes consideren el Seminario como el corazón de la Diócesis y préstenle con gusto su personal colaboración” (Optatam totius 5). En el esfuerzo por fomentar las vocaciones están también las familias creyentes, que son “iglesia doméstica” y como el “primer Seminario”. Asimismo deben implicarse en esta tarea loseducadores cristianos en la catequesis, en la escuela, en los institutos, en los colegios y en los centros superiores.

En nuestra Diócesis queremos dar prioridad a una pastoral de las vocaciones, que presente sin temores y prejuicios la necesidad de las vocaciones sacerdotales y el servicio concreto que los sacerdotes prestan a la Iglesia y a la sociedad. El Papa Juan Pablo II decía en la Exhortación “Ecclesia in Europa” (nn. 39-40) : “Sólo cuando a los jóvenes se les presenta sin recortes la persona de Jesucristo prende en ellos una esperanza que les impulsa a dejarlo todo para seguirle, atendiendo su llamada, y para dar testimonio de Él ante sus coetáneos […] La actual situación histórica y cultural, que ha cambiado bastante, exige que la pastoral de las vocaciones sea considerada como uno de los objetivos primarios de toda comunidad cristiana. Y es indispensable que los sacerdotes mismos vivan y actúen en coherencia con su verdadera identidad sacramental”.

El lema de la Campaña del Seminario de este año 2015, al encontrarnos en el Vº centenario del nacimiento de Santa Teresa de Jesús, es: “Señor, ¿qué mandáis hacer de mí?”. La santa doctora de la Iglesia, con su “determinada determinación”, hizo de su vida una entrega total a Dios. Ella ayuda a todos, especialmente a los seminaristas y sacerdotes, para poder cumplir con fidelidad la voluntad de Dios y cooperar a difundir el Evangelio de la alegría, es decir, el Evangelio de Jesús

Que la Virgen María y San José cuiden de nuestros seminaristas, como hicieron con Jesús, que en Nazaret “iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres” (Lc 2, 52).

Con mi afecto, agradecimiento y bendición,

+ Vicente Jiménez Zamora
Arzobispo de Zaragoza

Mons. Vicente Jiménez Zamora
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Mons. D. Vicente Jiménez Zamora nace en Ágreda (Soria) el 28 de enero de 1944. Fue ordenado sacerdote diocesano de Osma-Soria el 29 de junio de 1968. Es licenciado en Teología por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, en Teología Moral por la Pontificia Universidad Lateranense de Roma y en Filosofía por la Pontificia Universidad Santo Tomás de Aquino de Roma. CARGOS PASTORALES Su ministerio sacerdotal y episcopal está unido a su diócesis natal, en la que durante años impartió clases de Religión en Institutos Públicos y en la Escuela Universitaria de Enfermería, además fue profesor de Filosofía y de Teología en el Seminario Diocesano. También desempeñó los cargos de delegado diocesano del Clero (1982-1995); Vicario Episcopal de Pastoral (1988-1993); Vicario Episcopal para la aplicación del Sínodo (1998-2004) y Vicario General (2001-2004). Fue, desde 1990 hasta su nombramiento episcopal,abad-presidente del Cabildo de la Concatedral de Soria. El 12 de diciembre de 2003 fue elegido por el colegio de consultores administrador diocesano de Osma-Soria, sede de la que fue nombrado obispo el 21 de mayo de 2004. Ese mismo año, el 17 de julio, recibió la ordenación episcopal. El 27 de julio de 2007 fue nombrado Obispo de Santander y tomó posesión el 9 de septiembre de 2007. Desde el 21 de diciembre de 2014 es Arzobispo de Zaragoza, tras hacerse público el nombramiento el día 12 del mismo mes. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro del Comité Ejecutivo desde el 14 de marzo de 2017. Además, ha sido miembro de las Comisiones Episcopales para la Doctrina de la Fe (2007-2008) y Pastoral Social (2008-2011). Desde 2011 era presidente de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada, tras ser reelegido para el cargo el 13 de marzo de 2014. El sábado 29 de marzo de 2014 la Santa Sede hizo público su nombramiento como miembro de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica.