Aprender a escuchar a Dios en el silencio

Mons. Joan PirisMons. Joan Piris     El próximo domingo, día 22, celebramos como cada año el llamado Día del Seminario, y quiero hacer una llamada especialmente a aquellos jóvenes y no tan jóvenes que han sentido de alguna manera la vocación al sacerdocio ministerial (alguno de ellos me ha dicho que no lo descarta, pero quiere pensarlo más). Les invito a detenerse un tiempo ya ponerse a la escucha del Dios que sigue llamándolos. Y a hacerlo fijándose en una experiencia vivida por el profeta Elías (cf. 1Re 19,3ss) que vivió una crisis de sentido, como la de muchos jóvenes de hoy.

Elías llega a la montaña de Horeb huyendo y cansado física y moralmente. A medida que va caminando va recorriendo también un camino en su interior. Había tenido mucho éxito en su misión y, sin embargo, ha entrado en una profunda crisis. Antes tenía mucha seguridad y ahora se siente desorientado e inseguro ante su futuro, se lamenta de sus debilidades y decide poner fin a su carrera. Va huyendo, pero le ahoga la soledad personal, nadie lo comprende y quiere reorientar su vida. Vive un momento de luz y de gracia que le da fuerzas (19,8), pero sigue encerrado en sí mismo -de hecho se instala en una cueva-. Percibe que Dios sigue llamándole a la etapa decisiva de su vida y, de hecho, tendrá una profunda experiencia de Dios en aquella montaña, pero ha tenido que superar resistencias interiores y dar un paso adelante para ver la vida desde un nuevo ángulo.

El relato es especialmente sugerente: «Sal y quédate de pie ante Yahvé» (19,11). Por fin percibe que Dios se manifiesta en la noche oscura de su vida. Pero no es el Dios que esperaba: el Dios de la victoria, del poder, del triunfo sobre los adversarios. Es un Dios de silencio y de paz. Elías se imaginaba que el Señor estaba en el viento impetuoso, un huracán tan violento que astillaba las montañas y desmenuzaba las rocas. Pero el Señor no estaba en el huracán, y continúa el desconcierto.

Dios no se le manifiesta de manera sensible y quitándole las dudas. Dios se le revela de una forma inesperada: en un «murmullo de una brisa suave» (19,12), en el silencio, en el misterio, en la trascendencia. Le pide mirarlo con más profundidad y exigencia. Esto es importante: sólo desde esta perspectiva podremos entender también el silencio de Dios en la cruz de Jesús, un silencio elocuente que no es ausencia de comunicación sino entrega de la Palabra. Una paradoja que resumirá magistralmente San Juan de la Cruz en su Cántico Espiritual: «La música callada, la soledad sonora, la cena que recrea y que enamora».

Hay que ponerse así ante Dios para acoger su llamada, su Palabra, con atención continua y salida permanente de sí mismo, silencio, tiempo para escuchar, para «estar con Él». Con un diálogo que puede empezar con la pregunta: ¿qué buscas? y continuar con otra pregunta: ¿qué quieres que haga, Señor? abriéndose a la voz de Dios en actitud receptiva. Esto pide el esfuerzo de salir de nosotros mismos, de nuestros habituales soliloquios, y establecer un diálogo real con Aquel que sigue llamando y esperando respuestas generosas. El drama espiritual de Elías nos ayuda a releer nuestra propia experiencia de llamados para ser enviados a un mundo necesitado de transformación.

Recibid el saludo de vuestro hermano obispo,

+ Joan Piris Frígola,

Obispo de Lleida

Mons. Joan Piris
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Mons. D. Joan Piris Frígola nació el 28 de septiembre de 1939 en Cullera (Valencia). Fue ordenado sacerdote en Moncada el 21 de octubre de 1963. Desde 1964 a 1968 realizó los estudios de Licenciatura en Pedagogía en Roma y la Diplomatura en Catequética en el Pontificio Ateneo Salesiano de Roma. En 1971 obtuvo la Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Civil de Valencia. En 1968 fue nombrado Vicario y de 1969 a 1974 párroco de San Fernando Rey de Valencia. Fue miembro del Grupo Promotor en España del Movimiento por un Mundo Mejor, de 1974 a 1979, fecha en la que ejerció como Director del Secretariado Diocesano y luego Delegado Episcopal de Pastoral Familiar en Valencia, hasta 1984. Este cargo lo compaginó con la dirección del Secretariado de la Subcomisión de Familia de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, en Madrid, de 1981 a 1984. CARGOS PASTORALES Ha sido párroco de diferentes parroquias de Valencia y Miembro del Consejo de Presbiterio de Valencia en 1984 y Párroco Consultor un año más tarde. Ha sido Vicario Episcopal de las demarcaciones de La Ribera, Valencia-Nordeste, Lliria-Via Madrid y Valencia-Nordeste. El 1 de marzo de 2001 fue elegido Obispo de Menorca y recibió la Ordenación Episcopal el 28 de abril de ese mismo año. El 16 de julio de 2008 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI Obispo de Lleida y tomó posesión de la diócesis el 21 de septiembre de 2008. El 28 de julio de 2015 el Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral (2001-2005) y desde 2005 es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de la que fue Presidente de 2009 a 2014.