Encuentro Fronteras y Migrantes: “Responder a la indiferencia globalizada con la globalización de la caridad”

Mons. Rafael ZornozaMons. Rafael Zornoza      Estos días Ceuta ha sido la ciudad escogida para celebrar el Encuentro Fronteras y Migrantes. Hemos querido acercarnos al drama que sufren muchos hombres y mujeres inmigrantes para conocerlos mejor, orar juntos, reflexionar y buscar caminos de justicia y de misericordia haciendo posible lasolidaridad de la caridad global.

Aun resuenan las palabras del Papa Francisco en su mensaje para la Jornada Mundial del Emigrante y Refugiado (enero 2015): “una iglesia sin fronteras, madre de todos”. Y es que es misión de la iglesia amar a a Jesucristo especialmente en los más pobres y desamparados, como son los emigrantes y refugiados.

La Iglesia sin fronteras extiende por el mundo la cultura de la solidaridad y de la paz donde nadie pueda ser considerado inútil o descartable. Si vive su maternidad, la comunidad cristiana acompaña, alienta, orienta el camino con paciencia y misericordia. Es la fuerza de la fe, esperanza y caridad la que permite reducir las distancias que nos separan de los dramas humanos.

Jesucristo espera siempre que lo reconozcamos en los emigrantes y desplazados. Nos llama a compartir nuestros bienes, renunciar a nuestro bienestar y vivir nuevos compromisos de solidaridad. En una época de vastas migraciones que suscitan rechazo y desconfianza la Iglesia quiere responder con la fuerza de la caridad para crear la cultura del encuentro.

Deseamos responder a la “indiferencia globalizada” con la globalización de la caridad, con creatividad, con la “imaginación de la caridad” -como decía S. Juan Pablo II-, con misericordia y esfuerzo.  También siendo conciencia crítica y voz para que los responsables de las políticas del mundo puedan actuar con justicia y equidad, respetando los derechos de las personas y los tratados internacionales.

Estamos en españa, en la ciudad de Ceuta, en el norte de África.  Me permito recordaros que más de 1 millón de personas han conseguido la nacionalidad española, pero muchos aún viven en asentamientos inhumanos o en viviendas indignas

Pero, sobre todo aquí, en el estrecho de Gibraltar, presenciamos y asistimos al drama más trágico de cuantos quieren cruzar el estrecho en barcas, pateras o de modos inseguros e ilegales, con las consecuencias de las muertes violentas, naufragios y desastres que se producen. Igualmente somos testigos de la presión en las fronteras, las devoluciones sumarias y los Centros de Internamientos de inmigrantes,  que nos preocupan y entristecen por las situaciones que compartimos a diario.

También tenemos que dar gracias a Dios por las vidas que se salvan, tanto por servidores de orden público como por tantos voluntarios cristianos y gente de buena voluntad que ayudan  a superar este drama y acogen a los supervivientes. De modo singular quiero recordar la dedicación y entrega de toda la Iglesia con sus delegaciones para los emigrantes, que, como la nuestra, se desviven por intervenir y sensibilizar al pueblo de Dios y a toda la sociedad. Sigue siendo una asignatura pendiente el respeto a todos los derechos humanos, el cumplimiento de los tratados internacionales y la asistencia humanitaria.

Dice le Papa Francisco: “los migrantes me plantean un desafío particular… por ser pastor de una Iglesia sin fronteras que se siente madre de todos” (cf. EvGau). Nos sentimos plenamente identificados: a nosotros también nos supone un gran desafío y se nos conmueven las entrañas con sentimientos de dolor y de ternura maternal ante ellos. Hemos de agradecer al Papa Francisco su apoyo decidido y sus intervenciones para animar a todos a intervenir decididamente en estos problemas, que tanto nos ayuda a cuantos desde la organización de la Iglesia préstamos nuestra ayuda, así como a todos los hombres de buena voluntad que colaboran y se solidarizan en esta labor.

Quiera Dios que compartiendo nuestra fe y el trabajo al servicio de los emigrantes nos haga más disponibles y eficaces para construir puentes que hagan posible la esperanza.

+ Rafael Zornoza

Obispo e Cádiz y Ceuta

Mons. Rafael Zornoza
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RAFAEL ZORNOZA BOY nació en Madrid el 31 de julio de 1949. Es el tercero de seis hermanos. Estudió en el Colegio Calasancio de Madrid con los PP. Escolapios, que simultaneaba con los estudios de música y piano en el R. Conservatorio de Madrid. Ingresó en el Seminario Menor de Madrid para terminar allí el bachillerato. En el Seminario Conciliar de Madrid cursa los Estudios Teológicos de 1969 a 1974, finalizándolos con el Bachillerato en Teología. Ordenado sacerdote el 19 de marzo de 1975 en Madrid fue destinado como vicario de la Parroquia de San Jorge, y párroco en 1983. Impulsó la pastoral juvenil, matrimonial y de vocaciones. Fue consiliario de Acción Católica y de promovió los Cursillos de Cristiandad. Arcipreste del Arciprestazgo de San Agustín y miembro elegido para el Consejo Presbiteral de la Archidiócesis de Madrid desde 1983 hasta que abandona la diócesis. Es Licenciado en Teología Bíblica por la Universidad Pontificia Comillas de Madrid, donde también realizó los cursos de doctorado. Preocupado por la evangelización de la cultura organizó eventos para el diálogo con la fe en la literatura y el teatro e inició varios grupos musicales –acreditados con premios nacionales e internacionales–, participando en numerosos eventos musicales como director de coros aficionados y profesor de dirección coral. Ha colaborado además como asesor en trabajos del Secretariado de Liturgia de la Conferencia Episcopal. En octubre de 1991 acompaña como secretario particular al primer obispo de la de Getafe al iniciarse la nueva diócesis. Elegido miembro del Consejo Presbiteral perteneció también al Colegio de Consultores. Inicia el nuevo seminario de la diócesis en 1992 del que es nombrado Rector en 1994, desempeñando el cargo hasta 2010. Ha sido profesor de Teología en la Escuela Diocesana de Teología de Getafe, colaborador en numerosos cursos de verano y director habitual de ejercicios espirituales. Designado por el S.S. el Papa Benedicto XVI obispo titular de Mentesa y auxiliar de la diócesis de Getafe y fue ordenado el 5 de febrero de 2006. Hay que destacar en este tiempo su dedicación a la Formación Permanente de los sacerdotes. También ha potenciado con gran dedicación la pastoral de juventud, creando medios para la formación de jóvenes cristianos, como la Asociación Juvenil “Llambrión” y la Escuela de Tiempo Libre “Semites”, que capacitan para esta misión con la pedagogía del tiempo libre, campamentos y actividades de montaña. Ha impulsado además las Delegaciones de Liturgia, Pastoral Universitaria y de Emigrantes, de importancia relevante en la Diócesis de Getafe, así como diversas iniciativas para afrontar la nueva evangelización. Pertenece a la Comisión Episcopal de Seminarios de la Conferencia Episcopal Española –encargado actualmente de los Seminarios Menores– y a la Comisión Episcopal del Clero. Su lema pastoral es: “Muy gustosamente me gastaré y desgastaré por la salvación de vuestras almas” (2Cor 12,13). El 30 de agosto de 2011 se ha hecho público su nombramiento por el Santo Padre Benedicto XVI como Obispo electo de Cádiz y Ceuta. El 22 octubre ha tomado posesión de la Diócesis de Cadiz y Ceuta.