Una pregunta que lleva a la Vida: “Señor, ¿qué mandáis hacer de mí?”. Día del Seminario 2015

Plasencia Rodriguez Magro AmadeoMons. Amadeo Rodríguez     Queridos diocesanos:

En este Año Jubilar Teresiano, el testimonio espiritual de Santa Teresa de Jesús es la referencia obligada para todos los acontecimientos de la Iglesia española. Por eso, también nuestros seminarios, como no podía ser de otro modo, miran a Teresa en este año 2015 y buscan en ella caminos de perfección y de renovación humana, espiritual, pastoral y formativa. Para esa búsqueda se nos propone un lema precioso, que concentra todo el itinerario vocacional: “Señor, ¿qué mandáis hacer de mí?” Esto, como es sabido, lo dice Teresa tras afirmar sin la más mínima reserva: “Vuestra soy”. Estas hermosas y decisivas palabras, recogidas de uno de sus poemas, son sólo una parte del diálogo que ella supo mantener con el Señor. La otra parte de ese diálogo, la primera, la que toma la iniciativa, comenzó en el corazón mismo de Dios, manifestado siempre en el rostro de Cristo, en su humanidad cercana, encarnada y redentora. En la iniciativa divina comienza la vocación, la llamada siempre se dirige a un elegido, naturalmente con su entorno y sus circunstancias.

El entorno de los elegidos al sacerdocio es, sobre todo, la familia. En ella se ha de cultivar la orientación vocacional de cada hijo. La familia cristiana sabe que la vocación tiene su origen en la fe, es decir, en Cristo mismo, al que sus hijos se incorporaron en el Bautismo y al que van conociendo en el clima religioso de la Iglesia doméstica. Por eso, cada familia ha de saber cultivar la escucha y la acogida de lo que el Señor va indicando. ¿Qué mandáis hacer de mi? ha de ser la pregunta, convertida en actitud, que se instale en el corazón de cada uno de los hijos.

Esa misma pregunta ha de sonar siempre en los itinerarios de iniciación cristiana que siguen nuestros niños en las comunidades parroquiales. También sonará en el acercamiento a la religión que tienen en la escuela. Poco a poco hay que saber plasmar en la vida de los chicos la disponibilidad a lo que el Señor les pida, les mande. ¿Qué mandáis hacer de mí? es la pegunta-respuesta que el Señor espera siempre de aquellos en los que se fija para enviarlos, para encomendarles una misión en la Iglesia, para servicio del mundo. Si la iniciación cristiana hace discípulos del Señor, los discípulos sólo lo son de verdad si están disponibles para lo que él les diga que hay que hacer.

Pero el clima vocacional en la vida de la Iglesia sólo se cultiva cuando hay comunidades que saben reflejar, como testimonio para niños y adolescentes, que en ellas se acoge en todas las formas de vocación la llamada del Señor. Es responsabilidad de todos crear las condiciones para que se pueda producir el diálogo entre el Señor que llama con quienes barruntan en su interior esa llamada. El dialogo continuará hasta la solución clara y evidente de lo que el Señor indica; una solución que sólo encontrarán quienes estén dispuestos a escuchar y a acoger lo que el Señor quiere que hagan: ¿Qué mandáis hacer de mí?

Expuestas estas condiciones esenciales, os invito a todos a mirar a nuestro seminario diocesano como una posibilidad real que el Señor nos sugiera cuando preguntemos: ¿Qué mandáis hacer de mí?: Los niños, los jóvenes, sus padres, los sacerdotes y los laicos y laicas de nuestras comunidades cristianas han de ver el sacerdocio como un deseo del Señor para nuestros niños y jóvenes. Todos deben saber que el seminario pueden ir aquellos que se han dejado enviar por el Señor sin haberse reservado nada. Como sabéis, en esa casa viven con alegría un grupo de niños, adolescentes y jóvenes que dan el perfil de quienes han sabido decirle al Señor: “vuestro soy”. Precisamente, uno de estos jóvenes, Álvaro, será ordenado sacerdote el día 22 de marzo, en la Santa Iglesia Catedral de Plasencia, tras haber descubierto lo que el Señor quería de él y haber mantenido su palabra con generosidad de vida hasta este momento en el que va a recibir su ordenación sacerdotal para ser enviado a servir, en el mundo, a los hombres y mujeres a los que llevará, en nombre de Cristo, y enviado por la Iglesia, el consuelo de Dios.

Por todo lo que acabo de deciros, espero que hayáis deducido mi amor por el seminario y mi deseo de que lo compartáis conmigo. El seminario nos necesita a todos nosotros, necesita el aliento del obispo, el de los sacerdotes, el de los consagrados y el de toda la Iglesia diocesana. Hacedme caso, os lo ruego de corazón, y apoyad al Seminario en todos los aspectos de su vida: animando vocaciones, rezando por él y contribuyendo a su sostenimiento.

Con mi afecto y bendición.

+ Amadeo Rodríguez Magro,

Obispo de Plasencia

Mons. Amadeo Rodríguez
Acerca de Mons. Amadeo Rodríguez 170 Articles
Mons. Amadeo Rodríguez Magro nació el 12 de marzo de 1946 en San Jorge de Alor (Badajoz). Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario diocesano de Badajoz, del que luego sería formador. Recibió la ordenación sacerdotal el 14 de junio de 1970. Su primer destino pastoral fue de coadjutor de la parroquia emeritense de San Francisco de Sales (1970-1974), de la que posteriormente sería párroco (1977-1983). Tras obtener la licenciatura en Ciencias de la Educación (sección Catequética) en la Universidad Pontificia Salesiana de Roma (1983-1986), D. Amadeo fue nombrado por su Obispo, D. Antonio Montero, vicario episcopal de Evangelización y director de la Secretaría Diocesana de Catequesis (1986-1997), siendo también designado vicario territorial de Mérida, Albuquerque y Almendralejo; y finalmente vicario general (1996-2003). Fue además secretario general del Sínodo Pacense (1988-1992) y secretario de la conferencia de Obispos de la Provincia Eclesiástica de Mérida-Badajoz (1994-2003). En 1996 fue nombrado canónigo de la Catedral de Badajoz, cuyo cabildo presidió de 2002 a 2003. Realizó su labor docente como profesor en el Seminario, en el Centro Superior de Estudios Teológicos, en la escuela diocesana de Teología para Laicos (1986-2003) y de Doctrina Católica y su Pedagogía en la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura (1987-2003). También formó parte del consejo asesor de la Subcomisión Episcopal de Catequesis de la Conferencia Episcopal Española. El 3 de julio de 2003 San Juan Pablo II le nombra obispo de Plasencia y recibe la ordenación episcopal en la Catedral de Plasencia el 31 de agosto de 2003. En la Conferencia Episcopal Española es el vicepresidente de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y presidente de la Subcomisión Episcopal de Catequesis desde 2014, de la que ya era miembro desde 2003. También ha formado parte de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias de 2005 a 2011. El 9 de abril de 2016 se hizo público su nombramiento como obispo de Jaén. Tomó posesión de su cargo el día 21 de mayo de 2016.