La profanación del templo de Dios

Mons. Gerardo MelgarMons. Gerardo Melgar    Queridos diocesanos:

El Evangelio de este III Domingo de Cuaresma nos presenta a Cristo sorprendido por lo que se encuentra en el templo de Jerusalén: la casa de Dios ha sido convertida en un verdadero mercado lleno de ovejas, bueyes y palomas donde los prestamistas hacen negocio. Jesús, celoso por el amor a la casa de su Padre, pide respeto y que, de ninguna manera, el templo se convierta en un mercado.

Jesús exige sagrado respeto para la casa de su Padre del Cielo. Pero ese mismo respeto sacro lo pide para cada persona porque toda persona es templo de Dios, imagen suya, ha sido creada a su imagen y semejanza, y merece todo respeto y que nadie pueda utilizarla para fines mercantilistas.

La imagen de Dios se refleja en el rostro, en el cuerpo, en la vida de cada persona. «En cada rostro humano descubro el rostro de Cristo» decía la beata Teresa de Calcuta. Cristo se identifica con todos y cada uno de los seres humanos, especialmente con los más pobres y marginados, de tal manera que llega a decir: «lo que hicisteis con uno de estos mis pequeños hermanos conmigo lo hicisteis» (Mt 25, 41) Esta manera de proceder de Jesús, identificándose con cada uno pero especialmente con los más pobres, toca nuestra conciencia y nos mueve a preguntarnos cómo estamos tratando a los demás.

¿Cómo nos situamos, cómo se sitúa la sociedad actual ante el prójimo? Hay quien, de forma egoísta, sólo piensa en sí mismo y le importan bastante poco los demás. Hay también quien no sólo no quiere saber nada de los demás sino que, si puede, se aprovecha de ellos con engaños usándolos para fines materialistas; no es raro encontrar en nuestra sociedad noticias de casos de escandalosa instrumentalización de las personas: trata de blancas, abuso de niños con objetivo lucrativo o sexual, etc. Un ejemplo insoportable lo encontramos en quienes practican el aborto condenando a muerte a tantos inocentes en el seno de sus madres, no respetando ni la dignidad de esas personas ni su derecho fundamental y primero como es el derecho a la vida.

Junto a estos casos ejemplificados, nos encontramos con otras muchas personas que son verdaderos modelos de respeto y valoración de la dignidad de la persona. Son aquellos que están dispuestos a ayudar siempre; tantos voluntarios que entregan su tiempo y sus personas al servicio de los necesitados; todos cuantos luchan por el respeto a la vida de los más débiles contra el hambre, las desigualdades y la trata de personas; tantas y tantas personas, sacerdotes, religiosos, laicos, miembros de ONG’s que están entregando su vida al servicio de los más pobres, de los más marginados, de aquellos que la sociedad desecha.

En este Domingo debe resonar en nuestro corazón una pregunta: ¿cuál es mi actitud respecto a los demás? ¿Dónde me sitúo yo frente a los otros: entre los que se aprovechan de ellos o entre quienes sirven y aman? Cristo nos pide que nos convirtamos, que nunca robemos a nadie la dignidad, que no reduzcamos a los demás a medios de un mercado egoísta y mercantilista sino que respetemos y ayudemos a todos cuantos nos necesitan.

Vuestro Obispo,

+ Gerardo Melgar

Obispo de Osma-Soria

Mons. Gerardo Melgar
Acerca de Mons. Gerardo Melgar 328 Articles
Mons. Gerardo Melgar Viciosa nació el 24 de Septiembre de 1948 en Cervatos de la Cueza, Provincia y Diócesis de Palencia. Cursó la enseñanza secundaria (años de Humanidades) en el Seminario Menor Diocesano de Carrión de los Condes y los estudios de Filosofía y Teología en el Seminario mayor de San José de Palencia. Fue ordenado sacerdote el 20 de Junio de 1973 por el entonces Obispo de la sede palentina, Mons. Anastasio Granados García. Fue nombrado Párroco -de 1973 a 1974- al servicio de las parroquias de Vañes, Celeda de Roblecedo, San Felices de Castillería, Herreruela de Castillería y Polentinos. Al terminar ese curso pastoral, fue enviado a Roma, donde estudió Teología en la Universidad Gregoriana, licenciándose en Teología Fundamental el 14 de junio de 1976. A su regreso a Palencia fue nombrado Coadjutor de la parroquia de San Lázaro de la capital palentina durante un año. En 1977, y hasta 1982, desempeñó el cargo de Formador y Profesor del Seminario Menor Diocesano en Carrión de los Condes, del que sería, más tarde, Rector (1982-1987). En 1983 fue nombrado miembro del equipo de Pastoral Vocacional de la Delegación Diocesana de Pastoral Juvenil y Vocacional. Al dejar el Seminario de Carrión de los Condes fue destinado, como Vicario Parroquial, a la Parroquia de San José de Palencia durante seis años (de 1987 a 1993). En 1993 fue elegido por Mons. Ricardo Blázquez Pérez para desempeñar el oficio de Vicario Episcopal de Pastoral de la Diócesis palentina, cargo en el que permanecería hasta 1998. También durante diez años (de 1995 a 2005), fue Párroco solidario de la Parroquia de San José Obrero y Coordinador de la Cura pastoral de la misma, miembro del Colegio Diocesano de Consultores (1995-2000) y vocal, por designación del Sr. Obispo, del Consejo Presbiteral Diocesano (2001-2005). En el año 2000 fue nombrado Delegado Diocesano de Pastoral Familiar hasta que, en 2005, Mons. Rafael Palmero Ramos lo eligió para desempeñar el cargo de Vicario General de la Diócesis. De 2004 a 2005 fue, además, confesor ordinario del Seminario Menor Diocesano “San Juan de Ávila” así como, de 2005 a 2008, miembro del Colegio de Consultores de la Diócesis y Profesor de Teología del Matrimonio en el Instituto Teológico del Seminario Mayor de San José (2007). En enero de 2006, y hasta septiembre de 2007, durante el periodo de sede vacante producida por el traslado de Mons. Rafael Palmero Ramos a la Diócesis de Orihuela-Alicante, fue nombrado por la Santa Sede Administrador Apostólico de la Diócesis de Palencia. El 1 de Mayo de 2008, momento en el que desempeñaba el cargo de Vicario General de la Diócesis de Palencia y era el Capellán del Noviciado de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, se hizo público su nombramiento como Obispo de Osma-Soria. El 6 de Julio de 2008 recibió de manos del entonces Nuncio Apostólico de Su Santidad en España, Mons. Manuel Monteiro de Castro, la ordenación episcopal y tomó posesión canónica de la Diócesis oxomense-soriana. Ha publicado varios libros sobre el matrimonio y la familia: “Juntos cuidamos nuestro amor. Convivencias para matrimonios jóvenes”, “Madurando como Matrimonio y como Familia”, “Nos formamos como padres para educar en valores a nuestros hijos” y “Llenos de ilusión preparamos nuestro futuro como matrimonio y familia”, además de múltiples artículos y materiales de trabajo sobre la familia y la pastoral familiar. De su Magisterio episcopal, pueden destacarse las siguientes Cartas pastorales: “Sacerdotes de Jesucristo en el aquí y el ahora de nuestra historia” (2009) con motivo del Año sacerdotal, “Juan de Palafox y Mendoza. Un modelo de fe para el creyente del siglo XXI” (2010), con motivo de la beatificació, “La nueva evangelización y la familia” (2011), “Carta pastoral sobre el Seminario diocesano” (2012), “Itinerario para la evangelización de la familia” (2013), Carta pastoral “Después de la Misión diocesana Despertar a la fe” (2014). Además, ha publicado otros escritos: “La Pastoral Familiar, un proceso continuo de acompañamiento a la familia” (2009), “Los grupos parroquiales de matrimonios jóvenes” (2010), “Unidades de Acción Pastoral. Instrumentos de comunión al servicio de la evangelización” (2010). El 8 de abril de 2016, el papa Francisco lo nombró obispo de Ciudad Real, en sustitución de Antonio Ángel Algora, que renunció por edad. El 21 de mayo del mismo año tomó posesión canónica en la catedral de Santa María del Prado.