Bautizados en Cristo

martorell7Mons. Julián Ruiz Martorell       Queridos hermanos en el Señor:

Os deseo gracia y paz.

No es lo mismo ser errante que peregrino. La persona errante vive un vagabundeo errático y desorientado. El peregrino avanza firme hacia una meta, lleva inscrito un destino en el hondón de su ser.  Mientras caminamos como peregrinos nuestra relación con Dios se realiza más en la escucha que en la visión, y la contemplación se lleva a cabo gracias a la luz encendida en nosotros por la palabra de Dios.       En Jesús encontramos el motor que nos mueve por dentro, la razón que da sentido a nuestra vida, la orientación definitiva de nuestra existencia, el ritmo de nuestros latidos. En Jesucristo toda la humanidad y toda la creación realizan su objetivo, su fin y su sentido.

Jesús nos revela el gran misterio de Dios infinito al descubrirlo como el Padre misericordioso. Jesús dilata el espacio de la vida, transfigura lo cotidiano, incorpora lo inefable, crea libertad, suscita reconciliación, ofrece perdón, engendra esperanza, promete una presencia que acompaña, garantiza la plenitud.

Los misterios de la vida de Jesús no son ejemplos externos, ni ilustraciones gratificantes que nos hacen salir del aburrimiento, sino acontecimientos de una auténtica historia de salvación.

Ya el Antiguo Testamento mira anticipadamente hacia la Nueva Alianza, en la que Dios da al hombre un nuevo corazón y un sentido nuevo.

Decía Blondel: “Nacemos viejos, pero podemos hacernos jóvenes”. Venimos al mundo cargados con el peso de una tremenda herencia, que es como un peso muerto que hay que ir soltando para poder alcanzar altura de vuelo.

El último vestigio de la vida de cautividad del antiguo Israel, esclavo de Egipto, quedó anegado por las aguas salvadoras del mar Rojo cuando se cerraron y engulleron al ejército del faraón perseguidor. En las aguas del bautismo se cierra el acceso a cualquier signo de cautiverio y esclavitud. Con el bautismo se clausura el influjo de un pasado inmemorial, para comenzar a vivir la memoria agradecida que nos invita a vivir un presente apasionado y a construir un futuro esperanzador.

A través de la entrega de sí mismo, por nosotros y por nuestra salvación, Jesucristo nos libró del poder de la muerte y del maligno, según la voluntad salvífica del Padre, para introducirnos, por la participación en la gracia del Espíritu Santo, en la vida de la comunión trinitaria.

Nuestra esperanza y nuestra razón de ser como cristianos es la firme certeza de que la presencia de Cristo en la historia ha hecho girar el mundo desde el sinsentido al anhelo de la justicia, de la reconciliación y del triunfo del amor.

Mirando a Jesucristo aprendemos a comprometernos con el amor crucificado del Verbo encarnado. Los dos trazos de la cruz de Cristo nos indican la doble dirección de fidelidad total a Dios y entrega incondicional a los hermanos.

Recibid mi cordial saludo y mi bendición.

+Julián Ruiz Martorell,

Obispo de Jaca y de Huesca

Mons. Julián Ruiz Martorell
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D. Julián RUIZ MARTORELL nació en Cuenca el 19 de enero de 1957. Desde pequeño vive en Zaragoza. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Zaragoza, siendo alumno del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (CRETA). Fue ordenado sacerdote en Zaragoza el 24 de octubre de 1981. Encargos pastorales desempeñados: 1981-1983: Ecónomo de Plasencia de Jalón y Encargado de Bardallur; 1983: Encargado de Bárboles, Pleitas y Oitura; 1983-1988: Durante sus estudios en Roma, Capellán de las Religiosas "Battistine"; 1988-1993: Adscrito a la Parroquia de Santa Rafaela María, en Zaragoza; 1991-2005: Director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar"; 1994-2010: Capellán de la comunidad religiosa del Colegio Teresiano del Pilar; 1998-2005: Director del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón; 1999-2005: Director del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín"; 2007-2010: Delegado de Culto y Pastoral de El Pilar. Fue nombrado obispo de Huesca y de Jaca el 30 de diciembre de 2010. En ese momento desempeñaba los siguientes cargos y tareas: Profesor de Sagrada Escritura del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (1988), del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar" (1988) y del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín" (1988); Miembro del Consejo Diocesano de Pastoral (1993); Miembro del Consejo Presbiteral (1998); Canónigo de la Catedral Basílica "Nuestra Señora del Pilar" de Zaragoza (2004); Miembro del Colegio de Consultores (2005) y Secretario del Consejo Presbiteral; y Vicario General de la Archidiócesis (2009). Fue ordenado obispo en la S. I. Catedral de Huesca el 5 de marzo de 2011. Tomó posesión de la diócesis de Jaca al día siguiente en la S. I. Catedral de esta diócesis.