"La modernización de la sociedad no ha sido una mejoría sobre todo para los más pobres"

Plasencia Waldo Gerardo Fernández Ramos“Aquella gente me ha ayudado a crecer como persona y como creyente, los pobres nos evangelizan”

Waldo Gerardo Fernández ha pasado 25 años de su vida entre Guatemala y Méjico. En los primeros años más centrado en la evangelización luego en la línea social y de promoción al desarrollo. A los 50 años de edad regresó a España para seguir trabajando en Manos Unidas profesionalmente. Ahora está jubilado y trabaja como voluntario.

–¿Qué destacaría de su experiencia como misionero en Centro América?

–He tenido la suerte de vivir y después trabajar con Manos Unidas en los países más pobres de América Latina, Honduras, Nicaragua, El Salvador… Por una parte es un desafío muy grande pero por otra parte un elemento de satisfacción enorme. Eso de que la gente más pobre es la más limpia, más transpartente, más generosa… cuando vas matan para ti una gallina. Cuanto más pobre es la gente tiene un mayor sentido de la solidaridad y de la hospitalidad. Te hace sentir muy a gusto. Al mismo tiempo es un desafío de acuerdo a las posiblidades financieras de Manos Unidas procurar que los recursos se destinen allí donde se puede influir más a su bienestar, a su desarrollo. Y también, a mi me ha ayudado mucho dejarme enseñar, en cada viaje siempre he aprendido cosas, a veces he metido la pata y sobre todo me quedo con las viviencias. Lo más importante es cómo aquella gente me ha ayudado a crecer como persona y como creyente, los pobres nos evangelizan.

–¿Cómo han cambiado los países en los que ha trabajado desde que llegó hasta ahora?

–Ha habido cambios por ejemplo en las vías de comunicación. Cuando yo llegué casi no existía el asfalto. Hoy llega incluso a sitios apartados. Pero la estructura social y económica no ha cambiado. Han mejorado servicios, escuelas, educación pero en mis últimos viajes a Guatemala si comparo cómo vivían antes los indígenas a cómo viven ahora, pues han ido a peor porque les han quitado sus tierras y se han tenido que ir más al interior de la selva. También en sus vestidos, en sus adornos. La modernización de la sociedad no ha sido una mejoría sobre todo para los más pobres. Quien entonces era pobre ha mejorado un poco pero los más pobres no.

–¿Cuáles son sus principales necesidades?

–Fundamentalmente nosotros como Manos Unidas a la hora de destinar los recursos que tenemos procuramos ir a los sectores más necesitados. Campesinos, indígenas, mujeres indígenas y también en las ciudades barrios marginales sin agua, sin servicios. Y sobre todo a sus necesidades más esenciales empezando por el hambre. Manos Unidas nació como institución que quiere eliminar o paliar el hambre. Y lo hacemos tratando de ayudarles a que produzcan más y mejor. En las comunidades rurales apoyamos proyectos que garanticen su seguridad alimentaria que produzcan más y mejor y que con los pequeños excedentes puedan comprar zapatos a sus hijos, llevarles a la escuela, etc. Combatir el analfabetismo porque las escuelas están lejos y apoyamos proyectos educativos, también sanitarios no tanto financiando construcción de edificios sino dando los instrumentos y la capacitanción a las personas para salvar vidas, no hacen falta grandes edificios sino personas que tengan esa capacidad.

–¿Cómo se puede ayudar?

–Frente a esta situación de pobreza extrema y de hambre en el mundo, 1 de cada 8 personas pasa hambre. Hay varias dimensiones una cosa es el compromiso personal de cada uno por pertecer a la familia humana. Compromiso de contribuir aportando recursos para que ayuden a mejorar la situación de las personas pobres. Manos Unidas está para canalizar esos aportes de los ciudadanos de a pie, proyectos que ayuden a paliar esa situación. Nuestras ayudas llegan a un número limitado de gente no es para resolver los grandes problemas eso no está en nuestras manos. En los últimos años ha habido una toma de conciencia de que eso que hemos venido haciendo está bien hay que seguir haciéndolo pero asumir otras resposabilidades. Cómo influir en los poderes públicos para que cambien esas estructuras que permiten que los países ricos juguemos con ventaja frente a los pobres. Es insuficiente para ciudadanos y ongs con rascarse el bolsillo también hay que transformar esas estructuras que mantienen esta desigualdad.

Muchos me dicen que toda la vida haciendo esto y todo sigue igual. Y yo les digo y si no hubiéramos estado qué hubiera sido. Somos una gotita en el océano pero sin ella el oceáno no sería igual. El aporte de Manos Unidas a lo mejor es esa gotita pero a los que les llegó les mereció la pena. Es la justificación de la solidariadad, algo estamos haciendo, les beneficiamos, pueden vivir más humanamente.

(Iglesia en Plasencia)

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