Ante la Declaración de “Fiesta de Interés Turístico Nacional” del Bautizo del Niño

Mons. Esteban EscuderoMons. Esteban Escudero       En primer lugar, es mi deseo manifestar mi alegría por el reconocimiento hecho público hoy de la declaración de la palentina Fiesta del Bautizo del Niño como “Fiesta de Interés Turístico Nacional”. Alegría y felicitación que ya he transmitido a D. Angel Gutierrez de la Torre, Hermano Mayor de laCofradía del Dulce Nombre de Jesús.

Un reconocimiento que no puede llegar en mejor momento que en el marco del V Centenario del Nacimiento de Santa Teresa de Jesús, la gran impulsora de la propagación de las imágenes exentas del Niño Jesús en España como medio de exaltación de la humanidad de Cristo, y como signo de su devoción al Dulce Nombre de Jesús. Y muestra de ello era habitual en Santa Teresa de Jesús acompañarse en sus viajes de una imagen del Niño Jesús que a veces traía abrazada.

Asimismo, dentro del contexto de la Nueva Evangelización hay que recordar las palabras del Papa Francisco en la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium[123-126] donde reconoce la importancia de estas manifestaciones de piedad popular pues «cada porción del Pueblo de Dios, al traducir en su vida el don de Dios según su genio propio, da testimonio de la fe recibida». También en el Bautizo del Niño, vivo ejemplo de la piedad popular puede «percibirse el modo en que la fe recibida se encarnó en una cultura y se sigue transmitiendo» y refleja «una sed de Dios que solamente los pobres y sencillos pueden conocer».

En definitiva, continua diciendo el Papa Francisco, «en la piedad popular, por ser fruto del Evangelio inculturado, subyace una fuerza activamente evangelizadora que no podemos menospreciar: sería desconocer la obra del Espíritu Santo. Más bien estamos llamados a alentarla y fortalecerla para profundizar el proceso de inculturación que es una realidad nunca acabada. Las expresiones de la piedad popular tienen mucho que enseñarnos y, para quien sabe leerlas, son un lugar teológico al que debemos prestar atención, particularmente a la hora de pensar la nueva evangelización».

Finalmente, este reconocimiento ha de servir para dar a conocer más esta celebración tan típicamente palentina en la que, dentro de las Fiestas de la Navidad, se pone al Niño Jesús en el centro de los acontecimientos que celebramos. Una fiesta, mantenida en el transcurrir de los siglos, de honda tradición en nuestra ciudad y muestra de la fe sencilla y devoción de los palentinos.

Mi más sincera felicitación, de nuevo, a la Cofradía del Dulce de Nombre de Jesús y a todos los palentinos.

+Esteban Escudero

Obispo de Palencia

Palencia, 6 de marzo de 2015

Mons. Esteban Escudero Torre
Acerca de Mons. Esteban Escudero Torre 38 Articles
Mons. Esteban Escudero Torres nació en Valencia, el 4 de febrero de 1946. Cursó los estudios primarios y el bachillerato superior en el Colegio de los PP. Agustinos, de Valencia. A la edad de 17 años entró en el Seminario Metropolitano, sito en Moncada, donde cursó tres años de Filosofía y tres de Teología. Tras el bachillerato en Teología, obtuvo, en 1970, la Licenciatura en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca. Con permiso del entonces Arzobispo de Valencia, don José María García Lahiguera, inició estudios de Filosofía en la Universidad literaria de Valencia obteniendo, en 1974, la Licenciatura en Filosofía pura. Durante el tiempo de sus estudios civiles, trabajó activamente en la Comisión Diocesana del Movimiento Junior, organizando frecuentes cursillos de formación religiosa y de técnicas de tiempo libre para los educadores de los distintos centros Juniors de la diócesis. Tras un año de diaconado en la Parroquia de San Martín, en la ciudad de Valencia, fue ordenado sacerdote el 12 de enero de 1975 y destinado, como coadjutor, a la Parroquia de la Asunción de Nuestra Señora, de Carlet. Durante cuatro años, simultaneó los trabajos pastorales de vicario parroquial con las clases de religión en el Instituto de Bachillerato de la localidad. Igualmente dirigió y animó espiritualmente el centro del Movimiento Junior de Carlet. Enviado a Roma en 1978 para ampliar estudios en la Pontificia Universidad Gregoriana por el Arzobispo don Miguel Roca Cabanellas, obtuvo el grado de Doctor en Filosofía de la Universidad con una tesis sobre el pensamiento filosófico de don Miguel de Unamuno. De regreso a la actividad pastoral de la diócesis, colaboró en la Delegación Diocesana de Pastoral Juvenil y, posteriormente, en la Delegación Diocesana de Enseñanza y Educación Religiosa, donde desempeñó el cargo de Coordinador de la Enseñanza Religiosa Escolar y Director de la Escuela Diocesana de formación del profesorado de Enseñanza Religiosa Escolar. Igualmente, fue adscrito a la Parroquia de Nuestra Señora del Socorro, de Valencia, donde ha venido trabajando pastoralmente hasta su ordenación episcopal. Durante seis años fue profesor de Filosofía en el C.E.U. San Pablo de Moncada y, desde 1988, profesor, jefe de estudios y posteriormente director de la Escuela Diocesana de Pastoral. Al erigirse en 1994, por el Arzobispo don Agustín García-Gasco, el Instituto Diocesano de Ciencias Religiosas, fue nombrado Director, recorriendo regularmente las distintas sedes del mismo, e impartiendo clases de Fe-Cultura y Teología Dogmática. Desde 1982 impartió diversas asignaturas en la Facultad de Teología «San Vicente Ferrer», de Valencia, haciéndose cargo, como profesor agregado de dicha Facultad, desde el curso escolar 1988-1989 hasta su nombramiento episcopal, de las asignaturas de Historia de la Filosofía Antigua, Historia de la Filosofía Moderna y Filosofía y Fenomenología de la Religión. También fue profesor de Antropología Filosófica en la sede española del Pontificio Instituto Juan Pablo II para estudios sobre el matrimonio y la familia, desde su erección en la diócesis de Valencia. Desde 1988 es miembro de la asociación «Viajes a Tierra Santa con los PP. Franciscanos», habiendo dirigido y animado espiritualmente en numerosas ocasiones peregrinaciones a los lugares santos del cristianismo. Ha participado en varias reuniones y simposios sobre el diálogo, cristianismo y judaísmo. En 1999, don Agustín García-Gasco, Arzobispo de Valencia, le nombró canónigo de la Santa Iglesia Catedral Metropolitana, donde desempeñó el cargo de Secretario Capitular. Es autor de varios artículos de Filosofía y Teología de las Religiones, publicados en los números de la Revista Anales Valentinos de los años 1983, 1989, 1990, 1991 y 1999. Igualmente publicó, en 1994, el audiolibro en seis volúmenes Contenidos básicos de la fe cristiana, Valencia 1994, y el libro Creer es razonable. Introducción a la Filosofía y a la Fenomenología de la Religión, Valencia 1997. El 17 de noviembre de 2000, fue nombrado, por Su Santidad el papa Juan Pablo II, Obispo Titular de Thala y Auxiliar de Valencia, recibiendo la consagración episcopal el 13 de enero de 2001.