Cuaresma y espiritualidad

martinez_sistachMons. Lluís Martínez Sistach     Una persona entrevistada por un diario de nuestra ciudad de Barcelona decía hace poco estas palabras cuando fue preguntada sobre su interior: «Valoro las ideologías y desconfío de los políticos, valoro la espiritualidad y desconfío de las religiones». La frase hace pensar y la he recordado ahora que hemos entrado en la Cuaresma y me dispongo a escribir sobre este tiempo como una llamada a valorar precisamente la espiritualidad.

La llamada a la aventura interior no es una exclusiva de ninguna religión. La espiritualidad está presente en casi todas las religiones. Pero en el cristianismo tiene unas connotaciones propias. Es una espiritualidad siempre encarnada, no sólo de huida o de aislamiento del mundo sino de presencia en las realidades humanas vividas a la luz de la Palabra de Dios y de su amor. Precisamente, la oración -una manifestación fundamental en todo camino espiritual- fue definida por santa Teresa de Jesús como una relación con quien sabemos que nos ama.

Ahora bien, la primera etapa de toda vida mística auténtica es una ascética verdadera, que es renuncia al mal, dominio de las pasiones y purificación interior. Este es el objetivo de las tres prácticas tradicionales del tiempo de Cuaresma: la oración, con el presupuesto de hacer silencio en nuestro espíritu; el ayuno, es decir, la capacidad de sacrificio, de autodominio y renuncia; y la limosna, es decir, la solidaridad efectiva con los que sufren necesidades.

La madre Teresa de Calcuta, mística y a la vez comprometida en la ayuda a los más pobres entre los pobres, lo expresaba con unas palabras que tienen plena aplicación al tiempo cuaresmal: «El fruto del silencio es la oración. El fruto de la oración es la fe. El fruto de la fe es el amor. El fruto del amor es el servicio. El fruto del servicio es la paz.»

Este año hace setenta y cinco años de la fundación por el hermano Roger Schutz de la comunidad monástica y ecuménica de Taizé, y quisiera subrayar que nuestras comunidades monásticas, y concretamente esta comunidad situada en un pueblecito de la Borgoña, se han convertido en verdaderas escuelas de oración para miles y miles de jóvenes atraídos por la sencillez, la fraternidad y el espíritu de reconciliación que aquellos monjes saben comunicar a los jóvenes con una pedagogía especial.

Los cantos de Taizé, presentes hoy en todo el mundo, son unos cantos orantes y repetitivos que ayudan mucho al silencio y a la interiorización y ofrecen a los jóvenes la posibilidad de conocer más el Evangelio, a la persona de Jesús y a Dios mismo. El papa Juan Pablo II definió Taizé con una bella metáfora: «Taizé es como una fuente donde el peregrino se puede refrescar y continuar su camino». Esto se tendría que hacer realidad en toda comunidad cristiana, aunque no disponga de los medios de una comunidad monástica.

+ Lluís Martínez Sistach

Cardenal arzobispo de Barcelona

Mons. Lluís Martínez Sistach
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El Cardenal Martínez Sistach nace en Barcelona el 29 del abril de 1937. Cursó los Estudios Eclesiásticos en el Seminario Mayor de Barcelona entre los años 1954 y 1961. Fue ordenado sacerdote el 17 de septiembre de 1961 en Cornellá de Llobregat. Entre 1962 y 1967 cursó estudios jurídicos en la Pontificia Universidad Lateranense de Roma, doctorándose en Derecho Canónico y Civil. Terminados sus estudios jurídicos en Roma, fue nombrado Notario del Tribunal Eclesiástico de Barcelona, cargó que ocupo desde 1967 a 1972. Desde ese mismo año y hasta 1979, fue Vicario Judicial Adjunto del Tribunal Eclesiástico de Barcelona, y de 1975 a 1987, Profesor de Derecho Canónico de la Facultad de Teología de Cataluña, en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Barcelona y en el Instituto de los PP. Salesianos de Barcelona. De 1979 y 1987 fue Vicario General de la archidiócesis de Barcelona. En 1983 fue elegido Presidente de la Asociación Española de Canonistas. CARGOS PASTORALES Fue nombrado Obispo auxiliar de Barcelona el 6 de noviembre de 1987. Recibió la ordenación episcopal el 27 de diciembre de ese mismo año. Fue nombrado Obispo de Tortosa el 17 de mayo de 1991. El 20 de febrero de 1997 fue promovido a Arzobispo Metropolitano de Tarragona y el 15 de junio de 2004 a Arzobispo Metropolitano de Barcelona. El 6 de noviembre de 2015 el papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la archidiócesis de Barcelona, siendo administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor, el 26 de diciembre del mismo año. Es Gran Canciller de la Facultad de Teología de Catalunya y de la Facultad de Filosofía de Catalunya, y Presidente de la Fundación “Escola Cristiana de Catalunya”. Creado Cardenal en el Consistorio de noviembre de 2007. En la Curia Romana es miembro, desde mayo de 2008, del Pontificio Consejo para los Laicos, del que ya era consultor desde 1996; del Pontificio Consejo para la Interpretación de los Textos Legislativos de la Iglesia, desde 2002, y desde julio de 2006, es también miembro del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, cargo para el que fue ratificado en mayo de 2008. Desde junio de 2010 es miembro de la Prefectura de Asuntos Económicos de la Santa Sede. El 9 de abril de 2013 la Generalitat de Cataluña le otorgó la Medalla de Oro. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Junta Episcopal de Asuntos Jurídicos, de la que ya fue miembro desde 1987 al 2005 y Presidente de 1990 al 2002. Formó parte del Comité Ejecutivo de 2005 al 2011, año que fue elegido Presidente de la Comisión de Liturgia para el trienio 2011-2014. Desde este último y hasta diciembre de 2015, era miembro de la Comisión Permanente.