La enseñanza de la Religión en la Escuela

Mons. Joan PirisMons. Joan Piris     Éste es un tema que hay que plantearse objetivamente porque, aunque la legislación prescribe que la oferta de la asignatura de religión católica debe favorecer el ejercicio del «derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus convicciones» (cfr. art. 27,3 de la Constitución española), la situación en que hoy se encuentra esta enseñanza en las escuelas de nuestro país es muy compleja.

La enseñanza escolar de la religión católica tiene finalidades específicas, distintas de las finalidades de la catequesis que se realiza en el seno de la comunidad cristiana respectiva: ésta promueve la adhesión personal a Cristo y la maduración de la vida cristiana, mientras que la enseñanza religiosa escolar da a los alumnos la oportunidad de conocer y comprender lo que han significado y significan las creencias religiosas en la humanidad y, en particular, la presencia del Cristianismo en nuestro propio país y en los países de nuestro entorno cultural. Historiadores y sociólogos explican que, sin tener en cuenta la aportación fundamental de la fe cristiana, hay cosas que no se pueden entender bien, incluido en el ámbito más profundo del sentido de la vida, de la concepción de la persona humana y de la sociedad, de los derechos humanos, de la idea de trabajo, de progreso, de libertad, de compromiso, de economía, de creaciones artísticas. También sabemos que en la escuela el área o materia de Religión es una asignatura específica y, como tal, es optativa. Son los padres de los alumnos quienes deben hacer petición expresa y la dirección del centro tiene el deber de favorecer y atender esta petición.

Animo a padres y madres a considerar su importante labor a la hora de elegir Colegio para su hijo o hija y decidir si lo matriculan o no en la asignatura de Religión. Es un momento significativo para contribuir a dotar a sus hijos de un patrimonio humano y de esperanza, y también al desarrollo de la sociedad. Y os propongo que consideréis la asignatura de Religión y Moral Católica como lo que es: un servicio educativo para el bien de la persona y, en consecuencia, un bien para todos; una propuesta cultural que ayudará a vuestros hijos a adoptar una actitud de apertura al sentido religioso de la vida, a asumir compromisos responsables en la mejora de la sociedad de acuerdo con los valores evangélicos y fomentará la confrontación serena y constructiva entre los contenidos y los valores de la religión católica y la cultura contemporánea. Es una auténtica plataforma de diálogo sistemático entre la fe y la cultura, entre la razón científica y la razón espiritual y religiosa, que ilumina las relaciones humanas, favorece la reflexión ayudando a adquirir criterios fundamentados y razonados que dispongan al alumno a actuar según los valores, a descubrir el horizonte del sentido que tiene la vida ya implicarse con los demás.

Aprovecho la ocasión para agradecer el impagable servicio de tantos maestros y profesores que llevan cada día a las aulas la ilusión de ayudar a crecer a los alumnos en el difícil arte de responsabilizarse de la propia vida y de contribuir al bien de todos. En mis visitas pastorales he podido comprobarlo con júbilo.

Recibid el saludo de vuestro hermano obispo.

+ Joan Piris Frígola,

Obispo de Lleida

Mons. Joan Piris
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Mons. D. Joan Piris Frígola nació el 28 de septiembre de 1939 en Cullera (Valencia). Fue ordenado sacerdote en Moncada el 21 de octubre de 1963. Desde 1964 a 1968 realizó los estudios de Licenciatura en Pedagogía en Roma y la Diplomatura en Catequética en el Pontificio Ateneo Salesiano de Roma. En 1971 obtuvo la Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Civil de Valencia. En 1968 fue nombrado Vicario y de 1969 a 1974 párroco de San Fernando Rey de Valencia. Fue miembro del Grupo Promotor en España del Movimiento por un Mundo Mejor, de 1974 a 1979, fecha en la que ejerció como Director del Secretariado Diocesano y luego Delegado Episcopal de Pastoral Familiar en Valencia, hasta 1984. Este cargo lo compaginó con la dirección del Secretariado de la Subcomisión de Familia de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, en Madrid, de 1981 a 1984. CARGOS PASTORALES Ha sido párroco de diferentes parroquias de Valencia y Miembro del Consejo de Presbiterio de Valencia en 1984 y Párroco Consultor un año más tarde. Ha sido Vicario Episcopal de las demarcaciones de La Ribera, Valencia-Nordeste, Lliria-Via Madrid y Valencia-Nordeste. El 1 de marzo de 2001 fue elegido Obispo de Menorca y recibió la Ordenación Episcopal el 28 de abril de ese mismo año. El 16 de julio de 2008 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI Obispo de Lleida y tomó posesión de la diócesis el 21 de septiembre de 2008. El 28 de julio de 2015 el Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral (2001-2005) y desde 2005 es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de la que fue Presidente de 2009 a 2014.