ESCUELA Y CLASE DE RELIGIÓN

Mons. Francesc Pardo i ArtigasMons. Francesc Pardo i Artigas       Durante estos días, los padres se preocupan en preinscribir a sus hijos en las escuelas. La educación es una cuestión muy importante. 

Entre otras preguntas, deberán responder a “si desean clase de religión —en este caso, católica— para sus hijos”. Por eso me parece oportuno reflexionar brevemente sobre la cuestión: escuela y clase de religión. 

He escuchado diferentes opiniones a favor y en contra: que si la educación religiosa  corresponde a la familia y a la parroquia; que la clase de religión no debe ofrecerse en la escuela, que no es materia a evaluar… 

Sencillamente, se trata de ofrecer algunos elementos que ayuden a valorar la clase de religión en el proceso educativo de niños, adolescentes y jóvenes. 

Una convicción previa fundamental: ¿la dimensión “religiosa” es importante  o no, para la vida de la persona y de los pueblos? La dimensión religiosa, ya sea como búsqueda de Dios y de lo que aporta dicha búsqueda, ya sea para acoger su manifestación, no es algo añadido a la “dimensión humana”, sino connatural, necesaria para su humanización y realización. También lo es para entender “la civilización y la historia”, con todo lo que ello significa. 

Ciertamente que será la libertad personal la que decida la propia opción, pero para que haya verdadera libertad, es necesario disponer de información y reflexión. 

Ahora bien, para conocer la dimensión religiosa, y lo que propone nuestra religión cristiana —católica—, debe haber igualdad de condiciones entre la clase de religión y las otras materias, para que sea valorada y entendible la relación y el diálogo necesario entre razón y fe. 

Lo quisiera expresar de una forma llana, como lo explico a niños y adolescentes: en la clase de religión católica descubrirás un libro único: la Biblia. De hecho, se trata de varios libros en uno solo, donde se nos hace saber como Dios se ha dado a conocer, sobretodo por medio de Jesucristo. Leer y entender este libro nos ayuda, en primer lugar, a conocer a Dios y lo que quiere para nosotros, pero también nos ayudará a comprender mejor los pensamientos, los escritos, el arte, las leyes, las costumbres, la historia de nuestro país y de una gran parte de la humanidad. 

Los cristianos, como amigos que somos de Jesús, formamos la Iglesia, que a lo largo de los años se ha extendido por todo el mundo, formando obispados —como el de Girona— parroquias, monasterios, escuelas… Se han escrito muchos libros sobre quiénes somos y en qué creemos. Hemos levantado iglesias y catedrales, edificado hospitales, escuelas, centros culturales y espacios para acoger a los pobres; hemos trabajado y trabajamos para que cada persona sea respetada en sus derechos, que tenga libertad, que pueda vivir en paz y que reconozca a los demás como hermanos y hermanas. 

Es cierto que a veces algunos cristianos se han equivocado y no han seguido el camino señalado por Jesús. También nos sucede a nosotros. Por eso hemos pedido y pedimos perdón. 

Estudiando la religión católica en los centros públicos —si así lo manifiestan los padres o los alumnos— o bien en las escuelas cristianas, descubrirás todo aquello que es muy importante para vivir: el tesoro de la vida. Aprenderás que debe amarse a toda persona, sea mayor o pequeña, perdonándola, aunque no simpatices con ella, al igual que tu lo eres por Dios desde siempre. 

También te enseñarán que es necesario amar y trabajar por el país en que vivimos y por toda la humanidad. Entenderásque hemos de ser sembradores de una buena simiente para que todo el mundo pueda ser y vivir mejor. 

Padres, educadores: no sabemos en qué modelo de sociedad habrán de vivir estos niños, qué problemas tendrán, qué valores serán los más importantes para ellos. Pero tengo el claro convencimiento de que la clase de religión les ayudará en su vida, en sus estudios; les permitirá ser mucho más libres en su toma de decisiones, porque entenderán mucho mejor quiénes son, cual es su misión, qué se les ofrece, en quién pueden confiar y en qué mundo viven.

 + Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
Acerca de Mons. Francesc Pardo i Artigas 460 Articles
Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.