El mensaje semanal del Obispo de Cuenca

Mons. YanguasMons. José María Yanguas      Queridos diocesanos:

Estos días atrás venía a mi cabeza con tozudez el recuerdo de una célebre fábula de Esopo, que el gran Horacio redujo a una breve frase latina, cuya traducción dice así: “darán a luz los montes; nacerá un ridículo ratón”. El fabulista español Félix María Samaniego, escribió una versión de la fábula de Esopo con la misma intención y enseñanza que el escritor griego: la promesa de mucho que termina en casi nada.

Me venía una y otra vez este pensamiento al considerar en qué ha venido a parar la promesa que, con luz propia, destacaba como un punto relevante, en el programa electoral del partido actualmente en el gobierno de la nación. En el capítulo dedicado a la familia se prometía como uno de sus objetivos: “una especial protección a los no nacidos y a la infancia” Y entre las medidas se anunciaba el cambio del “modelo de la actual regulación sobre el aborto para reforzar la protección del derecho a la vida, así como de las menores”.

Quienes reconocen el valor intangible de la vida humana inocente saludaron tan esperanzadora medida y se hicieron la ilusión de que, al fin, algo se movía en la dirección justa, orientada a reducir en lo posible el dramático número de abortos que se venían realizando de manera creciente en España. Por desgracia, tenemos el deshonor de ser el tercer país de la Unión Europea con mayor número de abortos, superando a naciones tradicionalmente abortistas. De hecho, desde 1985 a 2012 muchos cientos de miles de niños no han nacido por esta causa. Terrible.

Pienso que se comprende entonces la profunda decepción experimentada por muchos españoles cuando al final de la legislatura se encuentran con una “reforma” de la ley del aborto que se limita a exigir el permiso de los padres para que una menor de edad pueda legalmente abortar.  Decepción y honda pena, por haber dejado escapar una ocasión de oro para poner freno a este crimen abominable y particularmente inhumano. Y, si hemos de creer a las declaraciones de algunas personas que ocupan cargos de relieve, a la decepción se suma el malestar por el engaño sufrido.

Vale la pena recordar una vez más la doctrina de san Juan Pablo II en su encíclica Evangelium vitae, donde “con la autoridad que Cristo ha concedido a Pablo y a sus sucesores”, declara el Papa que “el aborto directo, es decir, aquel que es querido como fin o como medio, constituye siempre un desorden moral grave, en cuanto asesinato intencionado de un hombre inocente”. Se trata de una doctrina que tiene su fundamento en la ley natural, está presente en la palabra de Dios, ha sido trasmitida por la Tradición de la Iglesia y es enseñada por su Magisterio ordinario y universal. “Ninguna circunstancia, concluye el Papa, ningún fin, ninguna ley en el mundo podrá nunca hacer que sea lícita una acción que es en sí misma ilícita”.

Por otra parte, la acción de los padres que conceden el permiso para que el aborto de una menor pueda llevarse legalmente a cabo, constituye una participación o colaboración en el mismo que nunca puede estar moralmente justificada. Aunque no se trate de una colaboración formal, es decir, aunque la intención no recaiga inmediatamente sobre el aborto, lo cierto es que con su actuación se hace posible, por lo que son responsables del mismo.

Animo a todos a perseverar en el empeño por lograr unas leyes que, de verdad, den una especial protección a los más débiles, entre ellos a los niños no nacidos y la infancia.

+ José María Yanguas

Obispo de Cuenca

Mons. José María Yanguas
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Mons. José María Yanguas Sanz nació el 26 de octubre de 1947 en Alberite de Iregua (La Rioja), diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño. Siguió los estudios eclesiásticos en el Seminario diocesano y el 19 de junio de 1972 fue ordenado sacerdote en Logroño al servicio de la misma diócesis. En 1971 inició en Pamplona los esutdios de Filosofía y en el 1974 los de Teología en la respectiva Facultad de la Universidad de Navarra, obteniendo en el 1978 el doctorado en Teología y en el 1991 el de Filosofía en la misma universidad. Ha trabajado como Capellán y Profesor de Teología de los esudiantes de diversas Facultades Civiles de la Universidad de Navarra (1972-1978; 1980-1986), Secretario del Departamento de Teología para Universitarios (1976-1978), Capellán militar (1978-1980), Profesor de Teología Dogmática (1976-1981), Profesor de Ética y de Teología Moral (1981-1989), Miembro del Comité de Dirección de la revista Scripta Theologica (1982-1986), Director de Investigación de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra y Profesor Asociado de Ética de la Facultad Eclesiástica de Filosofía (1988-1989), Oficial de la Congregación para los Obispos (1989-2005) y Profesor Visitante de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz (1990-2005). En Roma ha sido Capellán de las Hermanas de la Sagrada Familia de Spoleto y ha colaborado pastoralmente en la Parroquia de Santa María de la Divina Providencia (1990-2005). El 20 de abril de 2001 fue nombrado Prelado de Honor de Su Santidad. Ha publicado numerosos artículos en las revistas Scripta Teologica y Annales Teologici; en las “Actas de Congresos y Simposios de Teología”, Pamplona, 1985, y Roma, Cittá Nuova Editrice, 1986, 1988. Es autor de los siguientes libros: - Pneumatología de San Basilio. La divinidad del Espíritu Santo y su consustancialidad con el Padre y el Hijo, Eunsa, Pamplona, 1983; - Constitutionis Pastoralis Gaudium et Spes sinopsis histórica: De Ecclesia et vocatione hominis, Pamplona, 1985; - La intención fundamental. El pensamiento de Dietrich von Hildebrand: contribución al estudio de un concepto moral clave, Barcelona, 1994. Además de español habla francés, inglés, italiano y alemán. Nombrado Obispo de Cuenca el 23 de diciembre de 2005, recibió la Ordenación Episcopal y tomó posesión de la Sede de Cuenca, en la Catedral, el 25 de febrero de 2006, de manos del Excmo. y Rvmo. Mons. Antonio Cañizares Llovera, Arzobispo de Toledo. Es miembro de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe y de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la CEE (Conferencia Episcopal Española).