LA CUARESMA: ESCUELA DE CARIDAD

eusebiohernandezobtarazonaMons. Eusebio Hernández     Queridos hermanos y amigos:

El domingo pasado meditaba con vosotros sobre la importancia de la oración en la vida cristiana y especialmente en este tiempo de Cuaresma. Hoy en este segundo domingo de nuestro camino cuaresmal quiero hacerlo sobre la caridad.

En su mensaje de este año para la Cuaresma, el Santo Padre nos invita a vivir gestos concretos de caridad; así, en su segunda propuesta para este tiempo, nos dice:

En segundo lugar, podemos ayudar con gestos de caridad , llegando tanto a las personas cercanas como a las lejanas, gracias a los numerosos organismos de caridad de la Iglesia. La Cuaresma es un tiempo propicio para mostrar interés por el otro, con un signo concreto, aunque sea pequeño, de nuestra participación en la misma humanidad.

Es lo mismo que escuchábamos en el Evangelio del miércoles de Ceniza: Cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo pagará (Mt 6 )

Tiempo, pues, propicio para aprender lo que significa y es la caridad cristiana. El principio fundamental de la caridad es como nos dice Francisco: mostrar interés por el otro con un signo concreto, aunque sea pequeño. El Papa nos habla en su mensaje de Cuaresma sobre la indiferencia que muchas veces vivimos con respecto a los sufrimientos de los demás y para vencer esta gran tentación el tiempo cuaresmal lo debemos vivir como un camino de formación del corazón, es decir, un corazón que sea como el de Dios, misericordioso.

El Papa nos explica qué es tener este corazón: un corazón misericordioso no significa tener un corazón débil. Quien desea ser misericordioso necesita un corazón fuerte, firme, cerrado al tentador, pero abierto a Dios. Un corazón que se deje impregnar por el Espíritu y guiar por los caminos del amor que nos llevan a los hermanos y hermanas. En definitiva, un corazón pobre, que conoce sus propias pobrezas y lo da todo por el otro.

No podemos terminar la Cuaresma sin haber buscado en nuestro interior aquellos gestos que concreten nuestro deseo de ser misericordiosos; el Papa nos señala a los cercanos y a los lejanos. Muchas veces los gestos de caridad hacia los lejanos pueden ser más fáciles; colaboramos con generosidad con muchas campañas a favor de los más necesitados de lugares lejanos, esto por supuesto es bueno y necesario, y yo siempre os animo a hacerlo con largueza. También ahora en Cuaresma debemos destinar a instituciones como Cáritas, Manos Unidas o Misiones nuestra aportación.

Pero en esta Cuaresma también debemos plantearnos los gestos concretos hacia los cercanos. Todos sabemos que con algunas personas nuestras relaciones no van bien, que ha habido roces o malos entendidos, que les hemos juzgado duramente o herido con nuestras palabras o actitudes, o que, como dice el Papa, hemos sido indiferentes antes sus sufrimientos. Aprovechemos la Cuaresma para pedir al Señor que, aunque nos cueste, nos ayude a realizar el gesto que muestre nuestro interés por el otro.

Con todo afecto os saludo y bendigo.

+ Eusebio Hernández Sola, OAR

Obispo de Tarazona

1 de marzo de 2015

Mons. Eusebio Hernández Sola
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Nació en Cárcar (Navarra) el 29 de julio de 1944. Sus padres, Ignacio (+ 1973) y Áurea. Es el mayor de cuatro hermanos. Ingresó en el seminario menor de la Orden de los Padres Agustinos Recoletos, en Lodosa, el 12 de septiembre de 1955. En 1958 pasó al colegio de Fuenterrabía donde completó los cursos de humanidades y los estudios filosóficos. A continuación (1963-1964) ingresó en el noviciado del convento de la orden en Monteagudo (Navarra), donde hizo la primera profesión el 30 de agosto de 1964, pasando posteriormente a Marcilla donde cursó los estudios teológicos (1964-68). Aquí hizo la profesión solemne (1967); fue ordenado diácono (1967) y presbítero el 7 de julio de 1968. Su primer oficio pastoral fue el de asistente en la Parroquia de "Santa Rita" de Madrid, comenzando al mismo tiempo sus estudios de Derecho Canónico en la Universidad de "Comillas", de la Compañía de Jesús. Al curso siguiente (1969) fue traslado a la residencia universitaria "Augustinus", que la orden tiene en aquella ciudad. Se le confió la misión de director espiritual de sus 160 universitarios, continuó sus estudios de derecho canónico, que concluyó con el doctorado en 1971, e inició los de Derecho en la universidad complutense de Madrid (1969-1974). Durante el curso 1974-75 hizo prácticas jurídicas en la universidad y en los tribunales de Madrid. El 3 de noviembre de 1975 inició su trabajo en la Congregación para los Institutos de vida consagrada y Sociedades de vida apostólica. Desde 1976 fue el director del departamento de la formación y animación de la vida religiosa, siendo el responsable de la elaboración y publicación de los documentos de la Congregación; además dirige una escuela bienal de teología y derecho de la vida consagrada. Desde 1995 es "capo ufficio" del mismo Dicasterio. Por razones de trabajo los Superiores de la Congregación le han confiado multitud de misiones en numerosos países del mundo. Ha participado en variados congresos de vida consagrada, de obispos y de pastoral vocacional. Durante este tiempo ha ejercido de asistente en el servicio pastoral de la orden en Roma. El día 29 de enero de 2011 fue publicado su nombramiento como Obispo de Tarazona y fue ordenado el 19 de marzo, fiesta de San José, en la Iglesia de Ntra. Sra. de Veruela.