UN GESTO, UNA CONVICCIÓN, UN DESEO

perezpueyoangeljavierMons. Ángel Pérez Pueyo         Todavía emocionado por el MISTERIO de GRACIA que acabamos de celebrar quisiera abrir mi corazón para tener con cada uno vosotros, un gesto singular; expresaros una convicción; y pediros un deseo.

En primer lugar, quisiera tener un gesto singular, el mismo que tuvo Don Alfonso Milián cuando se despedía la semana pasada de cada uno de sus diocesanos. Besó su anillo episcopal expresando con este gesto el beso que os daba personalmente a cada uno, signo inequívoco de su cariño, de sus desvelos, de su oración y de su abnegación pastoral durante estos diez años.

Cuando Don Ricardo me ponía el anillo episcopal, he vuelto a sentir el mismo escalofrío que cuando me dieron la noticia de mi nombramiento. No son rumores, Ángel. Acabas de ser «desposado»sacramentalmente con esta Iglesia de Barbastro-Monzón. Soy un afortunado. Lo sé. Y por ello doy gracias a Dios. El Señor me ha regalado una esposa hermosa. Por dentro y por fuera. Desde este momento, barbastrenses, montisonenses, soy vuestro. No me pertenezco. Contad conmigo. Llamad a mi puerta siempre que me necesitéis para que pueda ser en cada caso, bálsamo de Dios, escuchándoos, confortándoos, sosteniéndoos, implicándome hasta donde sepa, pueda o me dejen. Pero, como podéis ver, al novio tampoco lo han dejado solo. Vengo muy bien acompañado. Son mi familia (mis tíos y mis primos que suplen orgullosos a mis padres Rodrigo y Carmen y a mi hermana Conchita). Me acompañan también los amigos y compañeros de camino que el Señor me ha ido regalando como privilegiada mediación en cada uno de los lugares donde la Hermandad de Sacerdotes Operarios, fundada por el Beato Manuel Domingo y Sol, me ha enviado: Plasencia, Tarragona, Salamanca, Madrid, Roma, Majadahonda. Algunos, de más lejos todavía, de Venezuela (Mons. Salvador Porras), de Colombia (Mons. Víctor Ochoa), de México (Madre Salud), de Francia (mis tíos), de Roma (el Director General de la Hermandad, Don Florencio Abajo, un significativo grupo de sacerdotes del Pontificio Colegio Español de San José, miembros del equipo de dirección y el Presidente de la Asociación de Rectores de los Colegios Eclesiásticos de Roma, Mons. Erik), Don Florencio Álvarez Labrador en representación de los Caballeros de la Orden Constantiniana… compañeros sacerdotes de toda España que han compartido la hermosa tarea de formar a los futuros sacerdotes, algunos acompañados con sus propios seminaristas, mis compañeros de la provincia eclesiástica de Zaragoza. Y media Ejea, mi pueblo natal, al que tanto quiero y tanto debo. La Comunidad Parroquial, la Corporación Municipal en pleno, con su flamante alcaldesa. Y este puñado de jóvenes que componen la banda municipal, que celebra su centenario, y es un verdadero milagro obrado por su joven director Don Javier Comengé. Con cada uno he tenido una historia, un sufrimiento, un anhelo, un desafío compartido, donde el único protagonista fue siempre el mismo, Jesucristo. Gracias por estar siempre a mi lado y haber sido la mediación privilegiada que el Señor me ha regalado para seguir creciendo como persona, como creyente y como sacerdote operario.

En segundo lugar quisiera expresaros una convicción. Cuentan que un agricultor conseguía siempre el primer premio en la feria del grano. A todos sus paisanos les llamaba la atención la costumbre que tenía de compartir sus mejores semillas con los demás agricultores. Intrigados por aquella prueba de generosidad, alguien se atrevió a preguntarle cuál era su verdadera motivación. Muy sencillo, respondió el campesino, todos sabemos que el viento traslada el polen de unos campos a otros. Si mis vecinos cultivan buen grano, todos salimos ganando. Este es el verdadero secreto evangélico, si ofreces lo mejor de ti mismo a los demás, todos nos enriquecemos. En mis casi 35 años de ministerio sacerdotal, he podido comprobar que no falla.

Por último, abusando de vuestro cariño y de vuestra confianza, quisiera pediros un deseo. Asociaros a cada uno a mi humilde pastoreo. A la salida, mis amigos del alma y la Asociación de fieles PROVIDENCIA, que han venido a acompañarme desde Almería, os van a entregar una réplica en pequeño del pectoral para que lo llevéis colgando, por dentro, para que si lo descubren sea por vuestro propio testimonio. Con esto no sólo pretendo que sostengáis mi humilde ministerio episcopal con vuestra oración sino también para que cada uno visibilice a Jesucristo, buen pastor, para que salga a los caminos en busca del hermano que está solo, vacío, cansado, desorientado, perdido, herido, roto… y llegue a ser para cada uno verdadero alivio y caricia de Dios. Lo cargue sobre sus hombros y lo traiga de nuevo a casa, donde el banquete está a punto y el Padre lo aguarda con las sandalias, la túnica y el anillo (cf. parábola del hijo pródigo).

Es el mejor regalo que podía entregaros a cada uno junto con la estampa, donde San Agustín, expresa magistralmente el sentir evangélico que el Papa Francisco nos pide no sólo a los Obispos, a los sacerdotes o a los consagrados sino a todos los cristianos. Os pido encarecidamente que seáis mi brazo extendido en cada uno de los ambientes donde difícilmente yo podría llegar, mi báculo prolongado para abrir juntos caminos, escudriñar todos los matojos y procurar que ninguno de los hijos que me han sido confiados se pierda, ni se quede rezagado o herido al borde del camino (excluido): «de manera que seguiré llamando a las que andan errantes y buscando a las perdidas. Lo haré quieras o no quieras. Y aunque en mi búsqueda me desgarren las zarzas del bosque, no dejaré de introducirme en todos los escondrijos, no dejaré de indagar en todas las matas; mientras el Señor a quien temo me dé fuerzas, andaré de un lado a otro sin cesar. Llamaré mil veces a la errante, buscaré a la que se halla a punto de perecer».

GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS, de corazón al Señor que me ha hecho partícipe de este inmerecido don, a la Iglesia en España representada en las personas de los Consejeros del Sr. Nuncio de su Santidad, a mis hermanos en el episcopado, cardenales, arzobispos y obispos, especialmente a Don Ricardo, Don Vicente y Don Alfonso, consagrantes principales, a mis hermanos de la provincia eclesiástica, que hoy me acogen en el colegio episcopal, a mis hermanos operarios, a cada uno de los sacerdotes, seminaristas, religiosos, institutos de vida consagrada, monjes y monjas de clausura que nos han acompañado con su oración desde sus monasterios, cristianos de las diferentes comunidades del Sobrarbe, la Ribagorza, el Somontano, la Litera, el bajo Cinca y el medio Cinca que habéis venido, grupos apostólicos, cofradías, movimientos, miembros de la Prelatura o los que os habéis desplazado desde más lejos. A cada una de las autoridades civiles locales y regionales, a las instituciones políticas, judiciales, académicas y militares. A los diversos medios de comunicación locales y regionales que comparten con nosotros el anhelo de serviros a todos y de construir un mundo si no más divino, al menos más humano y más justo. Que Dios os bendiga como sólo Él sabe hacerlo. Gracias.

Barbastro, 22 de febrero de 2015

+ Ángel Pérez Pueyo

Obispo de Barbastro-Monzón

Mons. Ángel Pérez Pueyo
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- Mons. Ángel Javier Pérez Pueyo, natural de Ejea de los Caballeros (Zaragoza), nace el 18 de agosto de 1956. Es el segundo hijo del matrimonio (+) Rodrigo Pérez Fuertes (1.III. 1924 – 1.III.2012) y (+) Carmen Pueyo (21.II.1929 – 19.IV-2005). Su hermana, (+) Mª Concepción (19.V.1954 – 27.VII.1998), se queda paralítica cuando tenía catorce meses como consecuencia de una poliomielitis aguda. - A los 10 años de edad ingresa en el Seminario Metropolitano de Zaragoza. De 1966 a 1971 cursa sus estudios de bachillerato en el Seminario Menor. En 1972 pasa al Seminario Mayor donde estudia COU y como es demasiado joven para iniciar los Estudios Eclesiásticos los formadores le recomiendan que inicie la Etapa Introductoria y estudie Magisterio en la Escuela Universitaria de Formación del Profesorado de Educación General Básica “Virgen del Pilar” que se hallaba ubicada en el mismo edificio del Seminario. En 1974 inicia sus Estudios Eclesiásticos en el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (CRETA). - En 1977 va a Salamanca al Aspirantado “Maestro Ávila”, ¾casa de formación que los Sacerdotes Operarios tienen en España¾, donde cursa los tres últimos años de Teología en la Universidad Pontificia de Salamanca. Posteriormente realiza estudios de licenciatura en Filosofía y Ciencias de la Educación en la Universidad Civil de Salamanca. - A los 23 años, el día 19 de marzo de 1980, es ordenado sacerdote por Mons. Antonio Vilaplana Molina en Plasencia (Cáceres) donde había sido enviado por los Superiores de la Hermandad para realizar la Etapa de Pastoral como formador y profesor en el Seminario Menor de dicha Diócesis. - Al finalizar el curso 1979/80 es destinado al Seminario de Tarragona. Desde 1980 a 1985 desempeña su labor formativa en el Seminario Menor como responsable de los seminaristas y como tutor y profesor del Colegio-Seminario. - En 1985 es nombrado Rector del Aspirantado Menor de Salamanca. Colabora como profesor y tutor en el Colegio “Maestro Ávila” impulsando el trabajo de pastoral juvenil y vocacional con los alumnos y profesores del mismo colegio. - En julio de 1990, en la XVIII Asamblea General, es elegido miembro del Consejo Central y se le responsabiliza de la Coordinación Pastoral de la Hermandad. Durante este tiempo coordina la preparación y dirección de los Cursos para Formadores de Seminarios que se impartieron en Buenos Aires (Argentina), en Caracas (Venezuela), en Lima (Perú); colaboró en el diseño del Curso para Formadores de Seminarios organizado por la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la Conferencia Episcopal Española que se viene celebrando durante el verano en Santander; y colabora como profesor en el Curso para Formadores de Seminarios de lengua española-portuguesa, organizado por la Congregación para la Educación Católica, que se imparte en el Pontificio Colegio Español de San José y en el que participan formadores de diferentes países Lati­noamericanos. En 1994 participa en Itaicí (Brasil) en el I Congreso Continental Latinoame­ricano de Vocaciones. - En julio de 1996, en la XIX Asamblea General es elegido Director General de la Hermandad de Sacerdotes Operarios hasta el año 2002. En 1997 participa en el Congreso sobre secularidad del presbítero diocesano organizado por la Comisión Episcopal del Clero de la Conferencia Episcopal Española. – En julio de 2002, en la XX Asamblea General, celebrada en el Pontificio Colegio Español de San José de Roma (Italia) es reelegido por mayoría absoluta en primera votación. −El pasado 22 de mayo de 2008 la Hermandad ha recibido de la Santa Sede la aprobación como Asociación Sacerdotal de Derecho Pontificio, tal como soñó desde el comienzo Mosén Sol. Y en julio de 2008, por coincidir con el 125 aniversario de la Fundación de la Hermandad y el I Centenario de la muerte del Beato Manuel Domingo y Sol, se celebrará en Tortosa la XXI Asamblea General. – En septiembre de 2008, al concluir su mandato como Director General, es nombrado Director del Secretariado de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la Conferencia Episcopal Española. – El 2 de agosto de 2013 es nombrado Rector del Pontificio Colegio Español de San José en Roma por la Congregación del Clero. – El 27 de diciembre de 2014 es nombrado por el Papa Francisco Obispo de Barbastro-Monzón.