Día de Hispanoamérica. Evangelizadores con la fuerza del Espíritu

jimenezzamoravicenteMons. Vicente Jiménez Zamora      Queridos diocesanos:

La Iglesia española celebra en el primer domingo del mes de marzo el Día de Hispanoamérica. La jornada tiene como finalidad actualizar y fortalecer los lazos de comunión y colaboración con la Iglesia de Hispanoamérica y fomentar la solidaridad entre España y esos pueblos hermanos.

Este año, la Comisión Episcopal de Misiones ha elegido como lema: Evangelizadores con la fuerza del Espíritu, inspirado en el capítulo V de la Exhortación apostólica del Papa Francisco Evangelii Gaudium.

El Papa Francisco, siguiendo el surco abierto por el Beato Pablo VI en Evangelii Nuntiandi, invita a toda la Iglesia a recobrar y acrecentar “la dulce y confortadora alegría de evangelizar, incluso cuando hay que sembrar entre lágrimas[…] Y ojalá el mundo actual – que busca a veces con angustia, a veces con esperanza – pueda así recibir la Buena Nueva, no a través de evangelizadores tristes y desalentados, impacientes o ansiosos, sino a través de ministros del Evangelio, cuya vida irradia el fervor de quienes han recibido, ante todo en sí mismos, la alegría de Cristo” ( EG 10).

La responsabilidad de esta Jornada Misionera recae en la Obra de Cooperación Hispano-Americana (OCSHA), asociación creada por los Obispos Españoles el año 1948. En la actualidad 289 sacerdotes diocesanos seculares trabajan en la pastoral misionera en 19 países de América Latina y Estados Unidos, a través de la OCSHA, de ellos 6 son de nuestro presbiterio diocesano de Zaragoza.

La Jornada nos ofrece la oportunidad para reflexionar sobre la dimensión misionera de nuestra Iglesia, a la luz del mensaje de la Presidencia de la Pontificia Comisión para América Latina.

En Pentecostés, los Apóstoles, con la fuerza del Espíritu salieron de sí mismos y se convirtieron en evangelizadores. Ellos, que hasta ese momento estaban encerrados en sus miedos, manifestaron con alegría y audacia su fe en Cristo resucitado. Esta transformación fue fruto de la fuerza del Espíritu, que “renueva, sacude e impulsa a la Iglesia en una salida fuera de sí para evangelizar a todos los pueblos” (EG 261).

En estos tiempos propicios y exigentes de “salida misionera”, se confirma que “la misión es una pasión por Cristo, pero, al mismo tiempo, una pasión por su pueblo” (EG 268). La evangelización es siempre obra de todo el pueblo de Dios y destinada a todos sin aceptación de personas y grupos sociales.

El misionero, tomado de en medio del pueblo y enviado al pueblo, manifiesta su identidad al reconocer su pertenencia a Cristo y, por Cristo, al mundo y al pueblo al que es enviado. Esta vinculación es la que le hace ser un manantial que desborda y refresca a sus hermanos. Solamente puede ser misionero quien busca el bien de los demás y desea la felicidad de los otros. Esa apertura de su corazón es precisamente la fuente de su felicidad, hasta el punto de verificarse las palabras del Señor que recordaba Pablo a los fieles de Mileto: “Hay más dicha en dar que en recibir” (Hc 20, 35).

La actividad misionera de la Iglesia en América Latina es una continua solicitud por los más necesitados. Ha sido uno de los principales argumentos de las sucesivas Conferencias Generales del Episcopado Latinoamericano y del Caribe. Basta acudir al Documento Conclusivo de Aparecida para descubrir cómo la Iglesia sigue el ejemplo del Maestro; según recuerda el Papa Francisco, “en el hermano está la permanente prolongación de la Encarnación para cada uno de nosotros: “Lo que hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, lo hicisteis a mí” ( Mt 25, 40)” (EG 179).

María, mujer oyente de la Palabra, virgen orante, sigue siendo el ejemplo de este “salir alegres” para auxiliar a los demás “sin de mora” (cfr. Lc 1, 39) y hacer presentes la justicia y la ternura que salen al encuentro de los otros.

+ Vicente Jiménez Zamora
Arzobispo de Zaragoza

Mons. Vicente Jiménez Zamora
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Mons. D. Vicente Jiménez Zamora nace en Ágreda (Soria) el 28 de enero de 1944. Fue ordenado sacerdote diocesano de Osma-Soria el 29 de junio de 1968. Es licenciado en Teología por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, en Teología Moral por la Pontificia Universidad Lateranense de Roma y en Filosofía por la Pontificia Universidad Santo Tomás de Aquino de Roma. CARGOS PASTORALES Su ministerio sacerdotal y episcopal está unido a su diócesis natal, en la que durante años impartió clases de Religión en Institutos Públicos y en la Escuela Universitaria de Enfermería, además fue profesor de Filosofía y de Teología en el Seminario Diocesano. También desempeñó los cargos de delegado diocesano del Clero (1982-1995); Vicario Episcopal de Pastoral (1988-1993); Vicario Episcopal para la aplicación del Sínodo (1998-2004) y Vicario General (2001-2004). Fue, desde 1990 hasta su nombramiento episcopal,abad-presidente del Cabildo de la Concatedral de Soria. El 12 de diciembre de 2003 fue elegido por el colegio de consultores administrador diocesano de Osma-Soria, sede de la que fue nombrado obispo el 21 de mayo de 2004. Ese mismo año, el 17 de julio, recibió la ordenación episcopal. El 27 de julio de 2007 fue nombrado Obispo de Santander y tomó posesión el 9 de septiembre de 2007. Desde el 21 de diciembre de 2014 es Arzobispo de Zaragoza, tras hacerse público el nombramiento el día 12 del mismo mes. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro del Comité Ejecutivo desde el 14 de marzo de 2017. Además, ha sido miembro de las Comisiones Episcopales para la Doctrina de la Fe (2007-2008) y Pastoral Social (2008-2011). Desde 2011 era presidente de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada, tras ser reelegido para el cargo el 13 de marzo de 2014. El sábado 29 de marzo de 2014 la Santa Sede hizo público su nombramiento como miembro de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica.