La oscuridad de la fe y san Juan de la Cruz

SaizMenesesMons. Àngel Saiz Meneses     En los domingos de Cuaresma es oportuno volver sobre los fundamentos de nuestra vida cristiana. Durante las próximas semanas os invito a reflexionar algo sobre las virtudes teologales: fe, esperanza y caridad; las tres caminan juntas, no se pueden vivir por separado.

La virtud teologal de la fe, en su aparente sencillez, se caracteriza por su singular complejidad. Es la respuesta de la persona a la revelación de Dios  en Jesucristo, que comporta una participación en la vida del mismo Dios. La fe, como enseña Santo Tomás de Aquino, nos dirige a la visión de Dios y ya desde ahora nos invita a “verlo todo con los ojos de Dios”, por medio de una adhesión a la persona de Cristo como maestro, señor y amigo.

Dice santo Tomás que “el amor abre los ojos de la fe” y el escritor Antoine de Saint Exupéry, en la obra El pequeño príncipe, constata que “lo esencial es invisible a los ojos”. “No quieras ver para poder creer –recomienda san Agustín- sino cree para poder ver; cree mientras no veas, para que al ver no tengas que enrojecer de vergüenza” (Sermón 38).

“Creer -nos recordaba san Juan Pablo II- quiere decir ‘abandonarse’ en la verdad misma de la Palabra del Dios viviente, sabiendo y reconociendo humildemente ‘¡cuan insondables son sus designios e inescrutables sus caminos!’ (Rm 11, 33)”. Quien busca a Dios dejándose guiar por la fe ha de pasar por la “noche oscura” (san Juan de la Cruz), aguardando con confianza aquel momento en que Dios, por un don gratuito de su amor, quiera cambiar la fe por la visión.

En nuestra condición de peregrinos hacia Dios, la fe supone una cierta convivencia con el misterio. Por esto, en la fe conviven la luz y la oscuridad. San Juan de la Cruz habla de la fe como un hábito del alma a la vez cierto y oscuro. “La fe –escribe en Subida del monte Carmelo– es la sustancia de las cosas que se esperan, y aunque el entendimiento consiente en ellas con firmeza y certeza, no son cosas que al entendimiento se le descubren, porque si se les descubrieren no sería fe. Lo cual, aunque se le hace más cierto al entendimiento, no se le hace claro, sino oscuro”.

Aunque la luz de la fe ilumina ordinariamente el camino, hay momentos en que la fe se oscurece. Los grandes místicos saben mucho de la oscuridad de la fe, como santa Teresa de Jesús –es oportuno recordarla cuando estamos celebrando el quinto centenario de su nacimiento- y también está presente la oscuridad de la fe en san Juan de la Cruz a quien ella llamaba cariñosamente su “medio fraile” aludiendo a su baja estatura. Lo que los místicos llaman la noche de los sentidos y del espíritu es en el fondo una gran purificación de la fe, no su carencia. Quizá sea oportuno recordar esto especialmente hoy, porque me parece que puede ayudar a distinguir el paso por la prueba de la noche de la fe, que de ninguna manera significa haber renunciado a ella o haberla abandonado. Misteriosa es la fe y misteriosa la actitud ante ella de cada persona. No conviene, pues, confundir la purificación de la fe con la falta de fe. Tenemos un gran ejemplo de esto en santa Teresa del Niño Jesús, por el testimonio que ella misma nos dejó de los últimos años de su vida de fe.

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Obispo de Terrassa

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses
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Mons. Josep Àngel Saiz Meneses nació en Sisante (Cuenca) el 2 de agosto de 1956. En el año 1965 la familia se trasladó a Barcelona y se instaló en el barrio de Sant Andreu de Palomar. Ingresó en el Seminario Menor Nostra Senyora de Montalegre de Barcelona en el 1968. Posteriormente realizó estudios de Psicología en la Universidad de Barcelona entre los años 1975 y 1977. Participó activamente como miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Jóvenes. Posteriormente estudió en el Seminario Mayor de Toledo los cursos de filosofía, espiritualidad y teología (1977- 1984) y fue ordenado presbítero en la Catedral de Toledo el 15 de julio de 1984. El mismo año obtuvo el Bachillerato en Teología por la Facultad de Teología de Burgos. En la archidiócesis toledana tuvo diversos destinos, primero como párroco en Los Alares y Anchuras de los Montes (1984-1985) y después como vicario de Illescas (1986-1989). El curso 1985-1986 fue capellán soldado en el Hospital de Valladolid. Entre otros servicios realizados en Toledo fue también consiliario de zona de los Equipos de la Madre de Dios (1986-1989), consiliario de zona del Movimiento de Maestros y profesores Cristianos (1986-1989) y profesor de religión en la Escuela de F.P. La Sagra de Illescas (1986-1989). El año 1989 regresó a Barcelona y fue nombrado vicario en la parroquia de Sant Andreu del Palomar, y el 1992 rector de la Iglesia de la Mare de Déu del Roser en Cerdanyola y Responsable de la Pastoral Universitaria en la Universitat Autònoma de Barcelona. También el mismo año 1992 fue nombrado responsable del SAFOR (Servei d'Assistència i Formació Religiosa) de la Universitat Autònoma de Barcelona y Responsable del CCUC (Centre Cristià d'Universitaris de Cerdanyola del Vallès). El año 1995 fue nombrado Consiliario Diocesano del Movimiento Cursillos de Cristiandad. Obtuvo la licenciatura en la Facultad de Teologia de Catalunya el año 1993 con la tesina: “Génesis y teología del Cursillo de Cristiandad”, dirigida por el Dr. Josep M. Rovira Belloso, y publicada el año 1998. En la misma Facultat de Teologia ha realizado los cursos de doctorado. Ha publicado diversos artículos sobre la evangelización y la pastoral en el mundo juvenil, en especial en la revista Ecclesia, y comenzó la elaboración de la tesis doctoral sobre “Agents i institucions d'evangelització”. El 6 de mayo del año 2000 fue nombrado Secretario General y Canciller del Arzobispado de Barcelona y el 10 de abril del 2001 miembro del Colegio de Consultores de la misma archidiócesis. El 30 de octubre de 2001 fue nombrado Obispo titular de Selemsele y Auxiliar de Barcelona y consagrado el 15 de diciembre del mismo año en la Catedral de Barcelona. El 15 de junio de 2004 fue nombrado primer obispo de la nueva diócesis erigida de Terrassa y Administrador Apostólico de la archidiócesis de Barcelona y de la nueva diócesis de Sant Feliu de Llobregat. El 25 de julio tomó solemne posesión en la S. I. Catedral Basílica del Sant Esperit en Terrassa. En la Conferencia Episcopal Española es el Presidente de la Comisión de Seminarios y Universidades.