Saludo DE Mons Ángel Javier Pérez Pueyo, Obispo Electo de Barbastro-Monzón

perezpueyoangeljavierMons. Ángel Pérez Pueyo     Conmovido por el gran acontecimiento, celebrado en Navidad, me presento ante vosotros como un humilde «pastorcillo» de Belén que «sobresaltado» por los ángeles, acepta ponerse en camino y dejarse «sorprender» ante el MISTERIO.

Cuando los rumores sobre mi posible ministerio episcopal remitieron y creí haber salido indemne de aquella «tormenta de verano», bastó una llamada telefónica, el día 9 de diciembre a las 8:30 de la mañana, para que un escalofrío lograra nuevamente estremecerme. A las 10:30 me esperaba el Cardenal Prefecto de la Congregación de Obispos para expresarme en nombre del Santo Padre, su deseo de que sucediese a Mons. Alfonso Milián, una vez alcanzada su edad de jubilación, como Obispo de Barbastro-Monzón.

De regreso a casa, una única idea invadía mi corazón: «¿Qué quieres de mí, Señor…? Si acabo de llegar hace un año y medio al Colegio Español de Roma, si me siento tan feliz como sacerdote, si mi vida y ministerio se ha enriquecido tanto con este puñado excepcional de sacerdotes estudiantes de toda España, si hemos comenzado varios proyectos para este curso en colaboración con la Congregación del Clero, si tengo ya 58 años, si apenas tengo experiencia parroquial y menos todavía de curia, si Mosén Sol no quería que los operarios aceptaran encomiendas que conllevaran dignidades u honores, si el Papa Francisco nos está disuadiendo de la tentación del «carrierismo» proclive a ciertos cargos…» Pero, al mismo tiempo, me sentía agraciado y bendecido por una nueva «caricia» de Dios. Si todo lo que soy y todo lo que tengo lo he recibido, si todo, absolutamente todo, ha sido don y gracia de Dios, cómo no corresponder al AMOR con amor. Y experimenté una alegría interior así como una paz inusitada cuando, con los ojos enrasados, brotaron de mis labios aquellas palabras que según el Papa emérito Benedicto XVI son fundantes en cualquier persona: «¿desde dónde quieres, Señor, que te ame, desde dónde quieres, Señor, que te siga, desde dónde quieres, Señor, que te sirva?». Más allá de mis cálculos humanos, de mis intereses o gustos personales, acoger la mediación del Sucesor de Pedro en este momento era, sin lugar a dudas, aceptar la voluntad de Dios, hacer realidad el sueño de Dios en mi vida.

Asumo este nuevo servicio (ministerio) con serenidad y gozo, consciente de que es el Señor quien me ha embarcado en esta delicada y desafiante aventura. Me conforta saber que Él mismo viene con nosotros en esta ardua travesía, que es Él quien lleva el timón, garantía para llegar a buen puerto. A nosotros, nos tocará remar. A cada uno, desde su puesto, todos a una, en una misma dirección, y de forma coral.

He querido abriros mi corazón, desde el principio, para que conozcáis mis sentimientos encontrados, por una parte, de gratitud al Señor y, al mismo tiempo, de humildad ante una misión eclesial que me supera, que me desborda. Intentaré vivirla desde la providencia, la gratuidad y la corresponsabilidad con todos vosotros.

Os invito desde ahora a que os unáis a mi oración confiada a Dios para que paulatinamente vaya modelando mi corazón de «pastor» y me sostenga en este delicado ministerio. Hago extensiva mi gratitud al Papa Francisco porque me ha encomendado «pastorear» esta tierra regada copiosamente por santos y mártires; porque me ha confiado esta bendita Diócesis de Barbastro-Monzón, «periférica» en todas sus vertientes y dimensiones, que me devuelve a mis raíces, con el deseo de ofrecer a sus gentes una mirada nueva que vaya más allá de la propia realidad sociopolítica o económica.

Saludo con cariño a mi predecesor don Alfonso y a cada uno de los que habéis colaborado pastoralmente con él durante estos años. Mi gratitud y reconocimiento por el trabajo realizado. Vengo a compartir e impulsar el Proyecto Pastoral que habéis elaborado entre todos. Tengo mucho que aprender. Gracias, de antemano, por vuestra paciencia y comprensión. Podéis sentiros bien orgullosos los diocesanos de Barbastro-Monzón por la talla de pastores que la Iglesia os ha regalado en estos últimos años, el Beato Florentino, don Jaime Flores, don Damián Iguacen, don Ambrosio Echebarría, entre otros. Amén de los dos últimos, a los que me une además una gran amistad.

Saludo a los Obispos de la Provincia Eclesiástica de Zaragoza, don Vicente, don Eusebio, don Carlos y don Julián. También a los Obispos eméritos que residen en nuestra tierra. Su probada experiencia pastoral me será de gran ayuda para garantizar la continuidad y la corresponsabilidad en la misión confiada.

Saludo a cada uno de los sacerdotes diocesanos, a los que trabajan fuera de la Diócesis como misioneros y a los religiosos con encargo pastoral. A unos y a otros los va a asociar el Señor conmigo para llevar de forma corresponsable la misión evangelizadora. También a nuestros seminaristas diocesanos. Estoy plenamente convencido que la renovación social y eclesial de nuestra Diócesis, como nos inculcaba Mosén Sol a los operarios, pasará por la santidad de nuestros sacerdotes y propiciará que fructifiquen todos los carismas. Ayudadnos y sostenednos con vuestra oración y exigencia.

Saludo a las 17 comunidades de vida consagrada, sociedad de vida apostólica, institutos seculares, monasterios y a nuestra virgen consagrada que enriquecen y embellecen nuestra Diócesis con sus dones singulares. Deseo, en este año de gracia dedicado a la vida consagrada, coincidiendo también con el V Centenario del nacimiento de Santa Teresa, resignificar vuestra vida y agradecer la fecunda labor que estáis realizando en la Diócesis. Saludo a los laicos, el colectivo más numeroso, para que desde cada rincón del Sobrarbe, de la Ribagorza, del Somontano, de la Litera, del Cinca Medio, o del Bajo Cinca sigáis haciendo visible los valores del Reino a través del ámbito familiar, laboral, cultural, económico, político, social… y logréis integrar la fe en la vida. Vuestra tarea, aunque oculta e imperceptible, es encomiable, necesaria y urgente. Sed audaces y creativos.

Saludo de igual modo a cada una de las comunidades cristianas, las diferentes Cofradías, Movimientos, Grupos apostólicos, los miembros que integran la Prelatura de la Santa Cruz, etc. Saludo a las autoridades civiles locales y regionales, a las instituciones políticas, judiciales, académicas y militares. A los diversos medios de comunicación locales y regionales. A unos y a otros les agradezco el inestimable servicio social que desempeñan y les tiendo la mano para colaborar con inteligencia, independencia y altura de miras por el bien común.

Cada persona, desde su propia singularidad y dignidad, será siempre objeto de mi respeto, cercanía, cariño y atención en lo que sepa y pueda, amén de mi solicitud pastoral como Obispo. Estoy convencido que si logramos desarrollar las potencialidades que unos y otros llevamos dentro y las compartimos, todos saldremos ganando.

No quisiera concluir este saludo sin tener un recuerdo muy especial para quienes llevan en su rostro marcadas las cicatrices de nuestro mundo herido: aquellos que les han diagnosticado una enfermedad inesperada, crónica o incurable; a quienes sufren la pérdida de un ser querido; a los que no tienen un trabajo digno, estable o justamente remunerado; a los que tienen hambre, también de pan; a los que se les rompen o resquebrajan sus relaciones familiares; a los inmigrantes o a los sin techo; a los que son agredidos por cualquier circunstancia; a los ancianos dejados a su propia suerte; a los jóvenes «enganchados» en sucedáneos múltiples que les impide encontrar sentido y orientación en su vida; a quienes se sienten manipulados, discriminados, teledirigidos, cosificados, descartados por el trabajo, la eficacia, la producción… y se ven obligados a sacrificar la vida, la fiesta, la ternura, los sentimientos, las diferencias, el amor, la libertad, la auto afirmación personal, las relaciones con uno mismo, con la naturaleza, con los otros, con Dios…

En María, verdadero sagrario de Dios, encontramos no sólo el bálsamo que alivia y cura nuestras heridas sino también la señal que nos conduce siempre hasta Jesús y nos ayuda a redescubrir nuestra condición de hijos de un mismo Padre y hermanos unos de otros.

Ojalá en los próximos años se produzca un despegue significativo, sobre todo en lo humano, y se fragüen algunos proyectos que nos ayuden a recobrar la esperanza y la ilusión. Que todos puedan tener la oportunidad que anhelan. Y juntos inauguremos un nuevo modo de ser y de entender la vida y las relaciones entre nosotros con Dios. Me gustaría poder contar con cada uno de vosotros y compartir juntos este desafío que humaniza y diviniza el mundo, que desvela el misterio mejor guardado, esto es, que las personas hemos sido creadas con un corazón que sólo puede ser satisfecho por Aquel que lo ha creado.

Gracias, de antemano, por vuestra ferviente oración, que sostendrá mi ministerio episcopal. Cuento con vuestro calor y con vuestra presencia, D.m., el próximo 22 de febrero a las cinco de la tarde, cuando sea realmente ordenado Obispo en la emblemática catedral de Barbastro y «toméis posesión de mí», como vuestro «siervo» y «pastor», siguiendo como modelo a Jesucristo el único y verdadero Pastor.

Con mi afecto, oración y bendición.

Ángel Javier Pérez Pueyo

Obispo electo de Barbastro-Monzón

Mons. Ángel Pérez Pueyo
Acerca de Mons. Ángel Pérez Pueyo 138 Articles
- Mons. Ángel Javier Pérez Pueyo, natural de Ejea de los Caballeros (Zaragoza), nace el 18 de agosto de 1956. Es el segundo hijo del matrimonio (+) Rodrigo Pérez Fuertes (1.III. 1924 – 1.III.2012) y (+) Carmen Pueyo (21.II.1929 – 19.IV-2005). Su hermana, (+) Mª Concepción (19.V.1954 – 27.VII.1998), se queda paralítica cuando tenía catorce meses como consecuencia de una poliomielitis aguda. - A los 10 años de edad ingresa en el Seminario Metropolitano de Zaragoza. De 1966 a 1971 cursa sus estudios de bachillerato en el Seminario Menor. En 1972 pasa al Seminario Mayor donde estudia COU y como es demasiado joven para iniciar los Estudios Eclesiásticos los formadores le recomiendan que inicie la Etapa Introductoria y estudie Magisterio en la Escuela Universitaria de Formación del Profesorado de Educación General Básica “Virgen del Pilar” que se hallaba ubicada en el mismo edificio del Seminario. En 1974 inicia sus Estudios Eclesiásticos en el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (CRETA). - En 1977 va a Salamanca al Aspirantado “Maestro Ávila”, ¾casa de formación que los Sacerdotes Operarios tienen en España¾, donde cursa los tres últimos años de Teología en la Universidad Pontificia de Salamanca. Posteriormente realiza estudios de licenciatura en Filosofía y Ciencias de la Educación en la Universidad Civil de Salamanca. - A los 23 años, el día 19 de marzo de 1980, es ordenado sacerdote por Mons. Antonio Vilaplana Molina en Plasencia (Cáceres) donde había sido enviado por los Superiores de la Hermandad para realizar la Etapa de Pastoral como formador y profesor en el Seminario Menor de dicha Diócesis. - Al finalizar el curso 1979/80 es destinado al Seminario de Tarragona. Desde 1980 a 1985 desempeña su labor formativa en el Seminario Menor como responsable de los seminaristas y como tutor y profesor del Colegio-Seminario. - En 1985 es nombrado Rector del Aspirantado Menor de Salamanca. Colabora como profesor y tutor en el Colegio “Maestro Ávila” impulsando el trabajo de pastoral juvenil y vocacional con los alumnos y profesores del mismo colegio. - En julio de 1990, en la XVIII Asamblea General, es elegido miembro del Consejo Central y se le responsabiliza de la Coordinación Pastoral de la Hermandad. Durante este tiempo coordina la preparación y dirección de los Cursos para Formadores de Seminarios que se impartieron en Buenos Aires (Argentina), en Caracas (Venezuela), en Lima (Perú); colaboró en el diseño del Curso para Formadores de Seminarios organizado por la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la Conferencia Episcopal Española que se viene celebrando durante el verano en Santander; y colabora como profesor en el Curso para Formadores de Seminarios de lengua española-portuguesa, organizado por la Congregación para la Educación Católica, que se imparte en el Pontificio Colegio Español de San José y en el que participan formadores de diferentes países Lati­noamericanos. En 1994 participa en Itaicí (Brasil) en el I Congreso Continental Latinoame­ricano de Vocaciones. - En julio de 1996, en la XIX Asamblea General es elegido Director General de la Hermandad de Sacerdotes Operarios hasta el año 2002. En 1997 participa en el Congreso sobre secularidad del presbítero diocesano organizado por la Comisión Episcopal del Clero de la Conferencia Episcopal Española. – En julio de 2002, en la XX Asamblea General, celebrada en el Pontificio Colegio Español de San José de Roma (Italia) es reelegido por mayoría absoluta en primera votación. −El pasado 22 de mayo de 2008 la Hermandad ha recibido de la Santa Sede la aprobación como Asociación Sacerdotal de Derecho Pontificio, tal como soñó desde el comienzo Mosén Sol. Y en julio de 2008, por coincidir con el 125 aniversario de la Fundación de la Hermandad y el I Centenario de la muerte del Beato Manuel Domingo y Sol, se celebrará en Tortosa la XXI Asamblea General. – En septiembre de 2008, al concluir su mandato como Director General, es nombrado Director del Secretariado de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la Conferencia Episcopal Española. – El 2 de agosto de 2013 es nombrado Rector del Pontificio Colegio Español de San José en Roma por la Congregación del Clero. – El 27 de diciembre de 2014 es nombrado por el Papa Francisco Obispo de Barbastro-Monzón.