Un tiempo de gracia

Mons. Joan PirisMons. Joan Piris      El Carnaval anuncia popularmente la Cuaresma y ésta nos debe preparar a vivir la Pascua, la verdadera meta hacia la que todo este tiempo se encamina. Por eso sería bueno hacerse esta pregunta: si no pienso acercarme a la meta, ¿qué objeto tiene hacer el camino?

La interpelación la estamos recibiendo todo el año, pero nos llega de una manera especial al comenzar nuevamente el itinerario cuaresmal, y lo hace desdelosacontecimientos, desde la propia conciencia, desde la vida cotidiana, desde la Palabra de Dios: «¡Convertíos! ¡Cambiad de vida! El Reino de Dios está cerca». Por eso os animo a orientarnos hacia una celebración de la Pascua más intensa e interiorizada mediante un itinerario personal y comunitario de conversión, de purificación, de escucha atenta de la Palabra, de adhesión al Resucitado a fin de que pueda ocupar en nosotros el lugar central que le corresponde.

El tiempo de Cuaresma es tiempo de Gracia que debe aprovecharse para contemplar el misterio de la Pascua y revivir los Sacramentos Pascuales: Bautismo, Confirmación, Eucaristía y también el de la Reconciliación.

Es tiempo de sobriedad, de silencio y de caridad: la ceniza representa también la precariedad de la condición humana, y el ayuno penitencial y efectivo (que nos hace crecer en el dominio personal) con la limosna correspondiente nos lleva a compartir más y más con los que viven en necesidad. Desgraciadamente, nuestra cultura sigue favoreciendo el deseo de acumular, el afán de poseer y la búsqueda de ganancias, más que una activa y responsable atención al bien común, aunque sabemos muy bien que gran parte de la población mundial es víctima de las más peligrosas armas de destrucción masiva que son el hambre y la pobreza permanente. Ayuno, limosna y oración quieren ser el distintivo de un tiempo diferente. La oración incesante demostrará también si Dios tiene la prioridad efectiva en nuestra vida.

Todos necesitamos una puesta a punto de nuestro seguimiento de Jesús, que debemos verificar con cierta profundidad, y también una revisión de nuestra condición de comunidad cristiana en camino.Para esta revisión propongo a todos los miembros de la Iglesia Diocesana una cosa bien concreta en relación con las prioridades pastorales de este curso 2014-15: miremos sinceramente qué hacemos y qué no hacemos para superar posibles individualismos y/o protagonismos (personales o de grupo), y aumentemos las iniciativas en red (entre todos y para el bien de todos). Teniendo en cuenta siempre que, para trabajar en clave misionera hay que dar prioridad absoluta al anuncio de Jesús (Jn 15,5) y a la experiencia de Dios, dejando de lado preferencias coyunturales.

Con el deseo de que aprovechemos estas cinco semanas, recibid el saludo de vuestro hermano obispo,

+ Joan Piris Frígola,

Obispo de Lleida

Mons. Joan Piris
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Mons. D. Joan Piris Frígola nació el 28 de septiembre de 1939 en Cullera (Valencia). Fue ordenado sacerdote en Moncada el 21 de octubre de 1963. Desde 1964 a 1968 realizó los estudios de Licenciatura en Pedagogía en Roma y la Diplomatura en Catequética en el Pontificio Ateneo Salesiano de Roma. En 1971 obtuvo la Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Civil de Valencia. En 1968 fue nombrado Vicario y de 1969 a 1974 párroco de San Fernando Rey de Valencia. Fue miembro del Grupo Promotor en España del Movimiento por un Mundo Mejor, de 1974 a 1979, fecha en la que ejerció como Director del Secretariado Diocesano y luego Delegado Episcopal de Pastoral Familiar en Valencia, hasta 1984. Este cargo lo compaginó con la dirección del Secretariado de la Subcomisión de Familia de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, en Madrid, de 1981 a 1984. CARGOS PASTORALES Ha sido párroco de diferentes parroquias de Valencia y Miembro del Consejo de Presbiterio de Valencia en 1984 y Párroco Consultor un año más tarde. Ha sido Vicario Episcopal de las demarcaciones de La Ribera, Valencia-Nordeste, Lliria-Via Madrid y Valencia-Nordeste. El 1 de marzo de 2001 fue elegido Obispo de Menorca y recibió la Ordenación Episcopal el 28 de abril de ese mismo año. El 16 de julio de 2008 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI Obispo de Lleida y tomó posesión de la diócesis el 21 de septiembre de 2008. El 28 de julio de 2015 el Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral (2001-2005) y desde 2005 es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de la que fue Presidente de 2009 a 2014.