¿Tenemos ya hecho nuestro programa cuaresmal?

Mons. Antonio AlgoraMons. Antonio Algora       Este año, por ser el 500 Aniversario del nacimiento de Santa Teresa, os brindo para vuestra consideración repasar en esta Cuaresma la hondura de nuestra fe desde la perspectiva de la amistad con Jesucristo: ¿dónde estoy en relación con el Señor? Es el libro de «Las Moradas» el que escribió la santa por mandato de su confesor para ayudar a sus monjas a descubrir cómo han entrado en el castillo interior que es su propia alma y en qué habitación se encuentran hacia lo más íntimo del encuentro con el Señor.

Que nadie piense que quiero volver al siglo XVI, mas es poner en práctica lo que nos dijo el papa Francisco en su Exhortación Apostólica Evangelii gaudium 1: «La alegría del evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús. Quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría».

Santa Teresa habla de una cuestión que podemos decir es previa: «Decíame, poco ha, un gran letrado que son las almas que no tienen oración como un cuerpo con perlesía o tullido, que aunque tiene pies y manos no los puede mandar; que así son, que hay almas tan enfermas y mostradas a estarse en cosas exteriores, que no hay remedio ni parece que pueden entrar dentro de sí; porque ya la costumbre la tiene tal de haber siempre tratado con las sabandijas y bestias que están en el cerco del castillo, que ya casi está hecha como ellas, y con ser de natural tan rica y poder tener su conversación no menos que con Dios, no hay remedio. Y si estas almas no procuran entender y remediar su gran miseria, quedarse han hechas estatuas de sal por no volver la cabeza hacia sí, así como lo quedó la mujer de Lot por volverla».

Son palabras ciertamente duras pero muy iluminadoras de cómo hemos de afrontar la Cuaresma para entrar dentro de nosotros mismos desde la puerta que es la Oración. «Porque, a cuanto yo puedo entender, la puerta para entrar en este castillo es la oración». En palabras del papa Francisco: «Invoquémoslo hoy (al Espíritu Santo), bien apoyados en la oración, sin la cual toda acción corre el riesgo de quedarse vacía y el anuncio finalmente carece de alma. Jesús quiere evangelizadores que anuncien la Buena Noticia no sólo con palabras sino, sobre todo, con una vida que se ha transfigurado en la presencia de Dios».

Pero, si algo hay en Santa Teresa es el vivir esa amistad e intimidad con el Señor como miembro de una comunidad. Dice así la Regla del Carmen: «Fue voluntad de la Santa Madre que monjas y frailes formáramos una familia y nos ayudáramos mutuamente en el cumplimiento de nuestra misión en la Iglesia». Recojo este testimonio porque en nuestro tiempo tan metido en el individualismo hay algunos de nosotros que nos olvidamos introducir en nuestro plan de Cuaresma los actos comunitarios de la parroquia o de la asociación. Aunque nos parezcan actos rutinarios, nos dice el Papa: «Él —Jesucristo— siempre puede, con su novedad, renovar nuestra vida y nuestra comunidad y, aunque atraviese épocas oscuras y debilidades eclesiales, la propuesta cristiana nunca envejece. Jesucristo también puede romper los esquemas aburridos en los cuales pretendemos encerrarlo y nos sorprende con su constante creatividad divina. Cada vez que intentamos volver a la fuente y recuperar la frescura original del Evangelio, brotan nuevos caminos, métodos creativos, otras formas de expresión, signos más elocuentes, palabras cargadas de renovado significado para el mundo actual. En realidad, toda auténtica acción evangelizadora es siempre ”nueva”».

Vivamos, pues, la Cuaresma como el tiempo de Gracia que es, donde Jesucristo sale a nuestro encuentro para hacer de nosotros testigos de su Amor a la Humanidad. Seguiremos…

Vuestro obispo,

† Antonio Algora

Obispo de Ciudad Real

Mons. Antonio Algora
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D. Antonio Ángel Algora Hernando nació en La Vilueña (Zaragoza), el 2 de octubre de 1.940. Cursó los Estudios Eclesiásticos en el Seminario Diocesano de Madrid. El 23 de diciembre de 1.967 fue ordenado de sacerdote y quedó incardinado en la que entonces era Archidiócesis de Madrid-Alcalá y hoy son tres diócesis: Madrid, Alcalá y Getafe. Desde 1968 a 1.973 fue Consiliario de las Hermandades del Trabajo en Alcalá.de Henares. Trasladado a Madrid como Consiliario de los jóvenes de Hermandades, sustituyó al fundador, D. Abundio García Román, en 1.978, como Consiliario del Centro de Madrid. El 9 de octubre de 1.984 fue nombrado Vicario Episcopal de la Vicaría VIII de la Archidiócesis de Madrid. El 20 de Julio de 1.985 fue nombrado Obispo de Teruel y Albarracín. Recibió la consagración episcopal el 29 de septiembre de ese mismo año. Su especialidad académica es la Sociología. En la Conferencia Episcopal Española es miembro del Consejo de Economía y como tal, responsable del Secretariado para el Sostenimiento Económico de la Iglesia. Además, es vocal de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, y responsable del Departamento de Pastoral Obrera.