Mons. Ángel Pérez Pueyo: "La vida me ha ido enseñando que se puede perder y sin embargo ganar"

Obispo Perez Pueyo - 02“Los vecinos del Alto Aragón, razón de ser de mi vida y fuente de mi alegría“

Mons. Ángel JavierPérez Pueyo, Obispo electo de la Diócesis de Barbastro-Monzón, ha respondido a unas preguntas hechas desde la Delegación diocesana de Medios de Comunicación Social. Más que una entrevista sobre temas doctrinales son preguntas humanas sobre su vida y persona.

-Un recuerdo de la infancia

Cuando tenía 14 años, en plena adolescencia, un día en que mi madre estaba cosiendo en la ventana del comedor, le dije a bocajarro:

−¿Qué disgusto te llevarías si me saliera del Seminario, verdad? (Debía estar medio enamorado y trataba de buscar la “gatera”).

−¡Sin duda…! ¡Te veo tan feliz! Pero eso depende del Señor y de tu generosidad.

−El que lo va a sentir de verdad es tu padre.

−¡Mi padre!

−¡Si nunca me ha dicho nada…!

−Ve al armario, descuelga el traje de mudar y mira detrás de la solapa izquierda.

−Hay una cruz prendida con un imperdible, le dije.

−Se la puso el día que entraste en el Seminario.

−Y cada noche, antes de acostarse, se pone de rodillas delante del crucifijo de nuestro dormitorio y reza por tu vocación.

Cuando el día 1 de marzo de 2012 fui a amortajarle me di cuenta que detrás de la solapa del traje nuevo que se había comprado en Majadahonda seguía enganchada aquella cruz que prendió en octubre de 1966. Me he guardado la chaqueta con la cruz en la solapa, como un verdadero «sacramental». El día del entierro, la coloqué sobre su féretro, como expresión de gratitud por haber sostenido mi vocación con su oración. El día 22 de febrero también yo querría regalaros una cruz a cada uno para que la prendierais en vuestra ropa y me sostuvierais con vuestra oración hasta que mis restos reposen con los vuestros.

-A qué santo le reza con particular devoción (aparte del beato Manuel Domingo y Sol)

Cuando el cardenal Prefecto de la Congregación para los Obispos me preguntó: ¿en qué fecha quería que se hiciera público mi nombramiento episcopal?, le contesté, el 1 de enero, fiesta de Santa María, Madre de Dios. Y ¿en qué fecha le gustaría que fuese la ordenación episcopal?, el día de San José, por ser el día del Seminario, el aniversario de mi ordenación sacerdotal hace 35 años, por la tradición josefina que tiene la Hermandad, José el custodio de Jesús…

−¡Demasiado tarde…!, respondió.

Se quedó pensativo y me dijo:

−Jesús, José y María, veo que usted es muy devoto de la Sagrada Familia. Ese día puede ser bueno para anunciarlo.

Ninguno de los dos reparamos en que este año caía el 28 de diciembre. Lo anticipamos al 27, fiesta de san Juan evangelista para evitar bromas fáciles. Efectivamente. Santa María, la primera creyente, la primera discípula. San José, por tradición de la Hermandad. Mosén Sol acuñó una escuela de formación sacerdotal a través de los “colegios de san José”, como el que he estado estos 16 últimos meses donde se curten los pastores de la Iglesia en España.

Sin embargo, cuando tengo una entrevista delicada, me encomiendo al “ángel de la guarda” de mi interlocutor. Me lo enseñó José María Javierre, y funciona, de veras.

-Último libro que ha leído

El último libro que leí, “El Proyecto de Francisco. Adonde quiere llevar la Iglesia”, escrito por Mons. Víctor Manuel Fernández, en diálogo con Paolo Rodari. El que tengo a medias, “Acercar el cielo. Itinerario espiritual con Santa Teresa”, escrito por D. Antonio Mas Arrondo.

-Una frase de San Pablo

“Te basta mi gracia”. Es la frase que he escogido para mi escudo episcopal. Está tomada del capítulo 12, versículo 9, de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios. Él todo lo puede. Basta confiar en su bondad. Su fuerza se pone de manifiesto en mi debilidad. Son tantas mis miserias y fragilidades, que no tengo motivos ni de orgullo ni de vanagloria. Todo es bendición y gracia.

La vida me ha ido enseñando, no sin tropiezos o dificultades, que se puede “perder” y sin embargo, “ganar”. Personalmente, no me importa contar mis batallas por pérdidas, si al final, el Señor, con su fuerza y misericordia, me hace ganar la “guerra”, que no es otra que participar de su GLORIA, es decir sentirme plenamente feliz y dar sentido a todo lo que hago cada día.

-Cualidad que admira en las personas

Su trasparencia. De esta forma es más fácil descubrir el “rostro de Dios” que cada uno lleva impreso en su corazón.

-Un deseo

Que cada persona llegue a descubrir y realizar el sueño de Dios en su vida (vocación). Es lo que realmente llena de sentido y plenitud la propia vida.

-Una alegría

Descubrir las mediaciones que, en cada tiempo y lugar, Dios ha puesto en mi vida para que creciera como hombre, como creyente y como pastor. A partir de este momento, cada uno de los vecinos del Alto Aragón sois la razón de ser de mi vida y fuente de mi alegría.

-Dos cualidades del Papa Francisco

Su claridad. Su coherencia evangélica.

-Un personaje histórico que le hubiese gustado conocer

San Juan XXIII, por su bondad, su audacia y docilidad al Espíritu que propició el “aggionamento”, esto es, la puesta al día, la actualización de la Iglesia.

-Una noticia reciente que le haya conmovido

El desbloqueo de las relaciones Cuba-EEUU. La humanidad necesita signos de esperanza, aunque puedan ser aparentemente exiguos e imperceptibles.

(Diócesis de Barbastro-Monzón)

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