Carta a los Cofrades con motivo de la Cuaresma

 ginesgarcia2Mons. Ginés García Beltrán         Queridos hermanos cofrades:
 El inicio de la Cuaresma marca el comienzo de un camino que, como cada año, nos llevará a la celebración de la Pascua del Señor en la Semana Santa. Con este motivo vuelvo a pararme para meditar con vosotros acerca de la vida cristiana, que ha de ser la verdadera identidad de nuestras hermandades y de todos los que las formáis. Permitidme que durante unos instantes, los que pueden suponer la lectura de esta carta, me haga compañero en vuestro camino, para alentaros y animaros a ser lo que el Señor espera que seamos, que meditemos juntos sobre la grandeza de la fe que profesamos y la importancia del compromiso que como cristianos y cofrades hemos adquirido; ojalá que mis palabras os sirvan de reflexión, personal y comunitaria, para este tiempo que nos disponemos a vivir.
El tiempo de Cuaresma y la Semana Santa son un momento precioso de gracia que el Señor nos regala cada año. Es un momento para, mediante la conversión y la identificación, unirnos a Cristo, origen y meta de nuestra salvación. La Palabra de Dios, la liturgia en general, y la piedad popular ponen ante nuestros ojos la humanidad del Hijo de Dios. La figura de Cristo doloroso lo hace entrañable. Ante ese  Cristo nadie puede pasar de largo o ser indiferente. Como un imán, el Seños se convierte en centro que atrae hacia Él, como dice el apóstol San Juan en el evangelio: “Cuando yo sea elevado sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí” (Jn 12,32). El Cristo sufriente nos identifica con Él, porque en Él podemos confiar nuestros sufrimientos y dificultades, con Él los dolores y las incomprensiones parece que son más llevaderas y hasta adquieren sentido. Es el milagro del amor entregado, de la vida dada como don que no pide nada a cambio, es la gratuidad más estremecedora que pueda experimentar nuestra carne.
Estos días, a través de las imágenes y de la piedad cristiana podemos tocar la carne de Cristo. No es un Dios lejano sino un Dios cercano al que podemos acercarnos con confianza, al que podemos escuchar y hablar, al que podemos comprender, y experimentar cómo Él nos comprende a nosotros; es un Dios capaz de compadecerse de nosotros porque ha pasado por donde nosotros pasamos en las pruebas de la existencia humana (cf. Heb 4,15).
En la vida cristiana hay dos momentos en los que podemos verdaderamente tocar la carne de Cristo: en la Eucaristía y en los pobres. Cada vez que celebramos la Eucaristía, Cristo se hace presente en el altar y se actualiza el sacrificio del Calvario. Cada eucaristía es una Semana Santa, podemos decir; es el memorial de la Pascua del Señor. Cada vez que participamos en la Eucaristía nos unimos a Cristo y nos identificamos con Él cuando recibimos la Comunión. Muchos de vosotros tenéis a vuestro sagrado titular en el mejor sitio de vuestra casa, del trabajo, del coche o de la cartera. Y qué fácil es, no sólo llevarlo en una estampa, sino vivo en el corazón con ir cada domingo a la Misa. La Eucaristía es también escuela de vida cristiana. Estoy seguro que todos queremos ser buenos cristianos, incluso los que entre nosotros tienen una fe más débil o dudan de ella, y que les gustaría que alguien les mostrara que creer merece la pena; a todos os digo que el Señor en la Eucaristía se va mostrando para que lo conozcamos y lo amemos, nos va transformando hasta imprimir su imagen en nosotros. Tocar la carne del Señor es vivir y adorar su presencia en la Eucaristía. Os propongo, en este sentido, dos propósito. El primero ir a Misa cada domingo; el segundo, cuando pases delante de una iglesia, entra –espero que esté abierta- y ponte un minuto delante del Sagrario –donde está la lamparita encendida- y dile algo, sencillo, y escucha lo que Él te quiere decir a ti.
El otro momento en que podemos tocar la carne de Cristo es en los pobres. El Papa Francisco repite que “los pobres, los abandonados, los enfermos, los marginados son la carne de Cristo”.  No basta, queridos hermanos y hermanas, dar limosna, u organizar obras de caridad, que es necesario; tenemos que estar con los pobres, tocar con nuestra vida la carne de la pobreza, como Cristo tocó la nuestra. Los pobres son personas que gustan y necesitan de la cercanía, de la escucha, de la comprensión, de la ternura. Claro que los pobres no siempre viven en las casas pobres, también viven en la abundancia y en el hastío de todo disfrute; vive la pobreza en la soledad y en el bullicio de la marcha juvenil, como vive en aquel que cree tenerlo todo pero no tiene a Dios. “La peor discriminación que sufren los pobres es la falta de atención espiritual”, nos ha dicho también el Papa. Nuestra atención a los pobres tiene que ser también el llevarlos a Dios.
Aquí esta nuestra tarea, queridos hermanos cofrades, decirle al mundo quién es nuestro Dios, y cómo actúa nuestro Dios. Esto es evangelizar y para esto hemos sido llamados al mundo de la piedad popular.
Sea nuestra última mirada para la Virgen Santísima. Ella que engendró en su seno al Hijo de Dios, nos enseñe a vivir según nuestra condición de hijos de Dios y hermanos de los hombres.
Con mi afecto y bendición
 + Ginés García Beltrán
  Obispo de Guadix
Mons. Ginés García Beltrán
Acerca de Mons. Ginés García Beltrán 92 Articles
S. E. R. Mons. Ginés Ramón García Beltrán, nació en Lorca (Murcia), siendo natural de Huércal-Overa (Almería), el día 3 de octubre de 1961. Después de cursar estudios de Enseñanza Media en el Instituto de Huércal-Overa de 1975 a1979, ingreso en el Seminario Conciliar de San Indalecio, de Almería. Cursó estudios de Teología en la Facultad de Teología de la Compañía de Jesús en Granada. Tras obtener la graduación de Bachiller en Teología en 1984, es ordenado sacerdote el 20 de septiembre de 1985. Licenciado en Derecho Canónico por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma en 1986. En 1987 cursó estudios de doctorado en Derecho Canónico en la misma Universidad, y especialización en derecho matrimonial en la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Ha desempeñado el ministerio sacerdotal como párroco de Mojácar (1987-1989), Rioja (1993-1994), «Santa María de los Ángeles», de la Capital (1994-996). Capellán de las Religiosas de la Inmaculada Niña «Divina Infantita» (1993-1994) y de las Religiosas Siervas de los Pobres, Hijas del Sagrado Corazón de Jesús (1990-1992 y 2004 -2005). Arcipreste en la Capital (1994-1996). En 1996 Mons. D. Rosendo Álvarez Gastón le nombra Vicario General y Moderador de Curia, cargos en los que es confirmado en 2002 hasta 2005, por Mons. Adolfo González Montes, quien le nombra Canónigo Doctoral en 2003. Administrador parroquial de La Cañada y Costacabana (2005-2006); y de nuevo párroco de la importante parroquia de San Sebastián de la Capital de Almería, desde 2006. De 1989 a 1992 ejerció como Vicerrector del Seminario, Formador y Director espiritual en los Seminarios Mayor y Menor de Almería. Defensor del Vínculo y Promotor de Justicia (desde 1989). Delegado Episcopal en el Colegio Diocesano de San Ildefonso (1991-1994). Profesor (desde 1990) y Rector en el «Instituto Teológico San Indalecio» para la formación teológica y pastoral diocesana (1993-1997). Delegado Episcopal del IV Sínodo Diocesano (1996-1999). En el «Centro de Estudios Eclesiásticos» del Seminario Conciliar (afiliado a la Facultad de Granada) ha sido Jefe de Estudios (1996-2003), Profesor de Teología (1997-2003), y es actualmente Profesor Ordinario de Derecho Canónico (desde 2005). En el «Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Almería» (adscrito a la Universidad Pontificia de Salamanca), ha sido Profesor de Derecho Canónico y Síntesis teológica (2007-2008). Entre otros cargos que ha desempeñado, el Obispo de Guadix fue durante años Profesor de Religión en diversos Institutos de Enseñanza Media (1989-1994). Responsable de Formación Espiritual de grupos de matrimonios. Como miembro del Tribunal Eclesiástico, ha sido en diversas causas Juez instructor y «ad casum»; entre ellas en la Causa de los Mártires de Almería (2003). Representante del Obispado de Almería en Unicaja (2001-2007). Miembros del Consejo Presbiteral (1995-2006), Consejo Pastoral Diocesano (1995-2006), Colegio de Consultores (desde 1995), Consejo Diocesano de Asuntos Económicos (2003-2005) y Consejo Diocesano de Arte y Patrimonio (1997-2005). El 3 de diciembre Su Santidad el Papa Benedicto XVI nombró a Mons. Ginés Ramón García Beltrán como nuevo obispo de Guadix. El 27 de febrero de 2010 fue consagrado obispo en la Plaza de Las Palomas, de la ciudad accitana. En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Permanete y Presidente de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, desde el 12 de marzo de 2014. Anteriomente había sido miembro de la CEMCS y de la Comisión Episcopal de Patrimonio, desde 2010 a 2014. En la Asamblea de Obispos del Sur de España es el Obispo delegado para los Medios de Comunicación Social. El 13 de julio de 2016 fue nombrado miembro de la Secretaría para la Comunicación de la Santa Sede.