Cuaresma y Pascua de 2015

HoyoLopezRamonMons. Ramón del Hoyo      Queridos fieles diocesanos:

En el día del Miércoles de Ceniza, 18 de febrero, pongo en vuestras manos unas breves reflexiones sobre los grandes misterios de nuestra fe que anualmente preparamos y celebramos los cristianos.

1. Ha llegado el tiempo cuaresmal. La liturgia de la Iglesia nos presenta el recorrido de estos cuarenta días como un retiro ininterrumpido de toda la comunidad cristiana, junto con Jesucristo, en el desierto.

Es tiempo de conversión para unirnos y vivir de forma nueva el misterio pascual de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo Jesús. Tiempo para sembrar en abundancia la Palabra de Dios en nuestros corazones, fijar nuestros ojos en Nuestro Señor Jesucristo, orar con Él y socorrer a los hermanos necesitados con nuestras limosnas.

Esta visión del nuevo Pueblo de Dios en marcha hacia la Pascua, no deja de ser un espectáculo desconcertante para personas de nuestro entorno. El Concilio Vaticano II nos enseña y recuerda: “Por el Bautismo los hombres son injertados en el misterio pascual de Jesucristo; mueren con Él, son sepultados con Él y resucitan con Él” (SC, 6).

2. La alegría de la Pascua: Este término significa etimológicamente “tránsito”. Es el “paso” de Cristo desde su vida mortal a la vida gloriosa, a través de su Muerte y Resurrección.

Reflexionemos desde el silencio, en este tiempo, que el Señor Jesús con su muerte destruyó nuestra muerte, al ofrecer su vida voluntariamente a Dios Padre para reparar la ofensa de la humanidad y satisfacer por ella. En su Resurrección se convirtió en Autor de la nueva vida. Es el nuevo Adán que restauró del pecado del Paraíso (cf. Gn 3, 1-24).

Cristo, levantado sobre la tierra en la Cruz, atrajo hacia sí a toda la humanidad por su Resurrección (cf. Jn 12, 32).

3. Es tiempo para Dios, para ti y para mí. Dios se nos presenta, en nuestro camino actual y concreto, como amigo que quiere compartir su vida con nosotros. Quiere abriros su corazón. Mira, nos dice a cada uno, subo a Jerusalén, mi último viaje. Allí los enemigos me esperan para prenderme y arrebatarme la vida. Y, nos pregunta: ¿Quieres compartir conmigo estas jornadas?, ¿Cómo?. La respuesta es personal, pero de ella depende nuestra preparación y vivencia para la celebración pascual de este año.

Es tiempo para ti y para mí. Con frecuencia detenemos nuestro pensamiento en noticias, en sucesos, en proyectos, viajes… y podemos incurrir en el error de olvidarnos de nosotros, no dedicar tiempo para pensar en el hijo que soy de Dios, que es mi Padre, que me mira con misericordia, me escucha y me espera. No me queda tiempo para oír en silencio la respuesta de Dios a mis plegarias que más de una vez son un monólogo siendo así que el Señor está cerca, junto a mí.

No me importa apenas la situación en que viven otros hermanos.

 

4. Es precisamente sobre esta indiferencia hacia los demás, en donde se fija el Santo Padre, el Papa Francisco, en el Mensaje Cuaresmal para este año.

Comenta el Papa: “Ocurre que cuando estamos bien y nos sentimos a gusto, nos olvidamos de los demás… no nos interesan sus problemas y sufrimientos, ni las injusticias que padecen… Entonces nuestro corazón cae en la indiferencia.

Dios, sin embargo, no es indiferente al mundo, ni a nuestras vidas, escribe el Santo Padre, “sino que nos ama hasta el punto de dar a su Hijo por la situación de cada hombre”, “por eso, necesitamos oír en cada Cuaresma el grito de los profetas que levantan su voz y nos despiertan”.

El Dios misericordioso que, durante estas semanas, se acerca a cada uno de nosotros y a la comunidad eclesial, que conoce nuestras enfermedades y nos proporciona la medicina espera rompamos nuestra indiferencia, porque “si un miembro sufre, todos sufren con él” (1 Cor 12, 26)

Este es el camino que nos señala el Papa para fortalecer nuestros corazones (cf. Sant 5, 8) durante la Cuaresma: Tiempo de misericordia, tiempo de salvación.

Con mi saludo y bendición

+ Ramón del Hoyo López

Obispo de Jaén

Mons. Ramón del Hoyo
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Mons. Ramón del Hoyo nació el 4 de septiembre de 1940 en Arlanzón (Burgos). Cursó estudios en los Seminarios Menor y Mayor de Burgos, entre 1955 y 1963. Obtuvo la Licenciatura en Derecho Canónico en la Universidad Pontificia de Salamanca (1963-1965) y el Doctorado en la Pontificia Universidad Angelicum (1975-1977). Fue ordenado sacerdote para la archidiócesis de Burgos el 5 de septiembre de 1965. CARGOS PASTORALES Su ministerio sacerdotal lo desarrolló en la diócesis burgalesa. Comenzó como coadjutor de la parroquia de Santa María la Real y Antigua y Director espiritual de la Escuela media femenina “Caritas”, entre 1965 y 1968. Desde este último año y hasta 1974 fue Notario eclesiástico y Secretario del Tribunal Eclesiástico. Además, en el año 1972 fue nombrado Provisor-adjunto de la Curia de Burgos y en 1978 Provisor, cargo que desempeñó hasta 1996. También fue Vicario Judicial del Tribunal Eclesiástico Metropolitano desde el año 1978 y hasta 1993, cuando fue nombrado Vicario General y Canónigo y Presidente del Capítulo Catedral Metropolitano. Estos cargos los compaginó, desde 1977 y hasta su nombramiento episcopal, con la docencia en la Facultad de Teología del Norte de España, sede de Burgos, como profesor de Derecho Canónico. El 26 de junio de 1996 fue nombrado obispo de Cuenca y recibió la ordenación episcopal el 15 de septiembre del mismo año. El 19 de mayo de 2005 se hacía público su nombramiento como obispo de Jaén, diócesis de la que tomó posesión el 2 de julio de 2005. El papa Francisco acepta su renuncia al gobierno pastoral de esta diócesis el 9 de abril de 2016 y le nombra administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor,el 28 de mayo de 2016. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias, de la que fue presidente de 2005 a 2011. Ha sido miembro del Consejo de Economía desde 2012 a 2017. También fue miembro de la “Junta San Juan de Ávila, Doctor de la Iglesia”, que se creó con el encargo de preparar la Declaración y la promoción de la figura del nuevo Doctor.