“Oh Dios, crea en mi un corazón puro, renuévame por dentro con tu espíritu firme” (Ps 50,12)

Mons. BarrioMons. Julián Barrio     Queridos diocesanos:

De manera especial en este tiempo cuaresmal se nos invita a pedir al Señor que nos renueve por dentro con su espíritu. Estamos llamados a sentir el amor de Dios que nos sostiene. Esta conciencia nos llevará a la conversión. Pero cuántas veces se nos habla de la conversión y nos preguntamos en qué consiste: sencillamente he de deciros que la conversión es seguir los caminos de Dios nuestro Padre, revelados en Cristo, dejarnos conducir a donde Él quiere, y poner nuestra voluntad en sus manos. Es fácil de decir y de entender esta propuesta, más difícil es vivirla ya nos llame el Señor al desierto, al Tabor o a Getsemaní.

La historia de la vida va dejando en nosotros las huellas de la propia fragilidad pero no debemos olvidar que camina con nosotros la acción creativa del Espíritu de Jesús que siempre es imprevisible, y que hace que hoy también para nosotros sea tiempo de gracia, tiempo de salvación. En Dios siempre hay amanecer y no nos faltará nunca la gracia para salir de nosotros mismos y mirar al Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, en definitiva, al Dios amor, confesando nuestros pecados, dando gracias a Dios y comprometiéndonos a favor del otro. La vida es bella pero no hay que confundir belleza con maquillaje.

Con palabras del Papa invito a cada diocesano “en cualquier lugar y situación en que se encuentre, a renovar ahora mismo su encuentro personal con Jesucristo o, al menos, a tomar la decisión de dejarse encontrar por Él, de intentarlo cada día sin descanso… Dios no se cansa nunca de perdonar, somos nosotros los que nos cansamos de acudir a su misericordia”1. En este sentido la Iglesia nos llama a intensificar la oración, el ayuno y la caridad. “Qué espléndido es el ayuno que se adorna con el amor. Parte generoso tu pan con quien tiene hambre. Si no, el tuyo no es ayuno sino ahorro”. Este canto de las Vísperas del martes de Cuaresma, en la liturgia maronita, vincula estrechamente el ayuno con la caridad. En un tiempo en el que el ayuno para muchos es de hecho una forma de dieta, la Iglesia nos enseña a través de la liturgia que el ayuno cristiano es mucho más que la abstención de alimentos. El apóstol Pablo no tiene dudas sobre el hecho de que la caridad sea la corona de las virtudes cristianas, y un ayuno no embellecido por el esplendor de la caridad es vano. Y el apóstol Juan aclara que la piedra de toque de la verdadera caridad es la practicidad y la concreción, por eso exhorta: “Hijos míos, no amemos de palabra y de boca, sino de verdad y con obras” (1Jn 3,18).

“Cada uno de nosotros le interesa a Dios”, porque “su amor le impide ser indiferente a lo que nos sucede”, nos dice el Papa en su Mensaje, invitándonos a fortalecer el corazón, a no ser indiferentes ante el sufrimiento ajeno y a ver en nuestro prójimo aquel por quien Cristo murió y resucitó. No debemos caer en la indiferencia que nos impide reconocer y aceptar la diferencia del otro. Por eso nos pide que reflexionemos desde la fe sobre estas consideraciones: “Si un miembro sufre, todos sufren con él”, pues formamos un solo cuerpo cuya cabeza es Cristo y no podemos considerarnos ajenos al sufrimiento físico o espiritual de los demás. “¿Dónde está tu hermano? (Gn 4, 9)”: la respuesta a esta pregunta nos hace comprobar si nos estamos haciendo cargo de los demás, sobre todo, de los más débiles, pobres y pequeños, viendo en ellos al hermano y a la hermana por quienes Cristo murió y resucitó, y tratando de que “los lugares en los que se manifiesta la Iglesia, en particular nuestras parroquias y nuestras comunidades, lleguen a ser islas de misericordia en medio del mar de la indiferencia”. “Fortalezcan sus corazones”, es la frase que propone en el tercer punto de su Mensaje cuaresmal para recordarnos que “estamos saturados de noticias e imágenes tremendas que nos narran el sufrimiento humano y, al mismo tiempo, sentimos toda nuestra incapacidad para intervenir… Tener un corazón misericordioso no significa tener un corazón débil. Quien desea ser misericordioso necesita un corazón fuerte, firme, cerrado al tentador, pero abierto a Dios. Un corazón que se deje impregnar por el Espíritu y guiar por los caminos del amor que nos llevan a los hermanos y hermanas. En definitiva, un corazón pobre, que conoce sus propias pobrezas y lo da todo por el otro”.

Hemos de mostrar siempre interés por el otro con detalles aunque sean pequeños, pero de manera especial en este tiempo de preparación para la Pascua. Vivir los unos para los otros en la familia, en la parroquia y en la sociedad se convierte según el papa Francisco en “un signo viviente de la presencia de la misericordia de Dios en Cristo”, que nos motiva a recorrer el camino de la conversión, y del retorno a lo esencial, al compartir y a la sencillez de estilo de vida, intensificando la oración en la comunión de la Iglesia terrenal y celestial y ayudando con gestos de caridad.

En el camino hacia la Pascua, os saluda con todo afecto y bendice en el Señor,

+ Julián Barrio Barrio

Arzobispo de Santiago de Compostela

Mons. Julián Barrio Barrio
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D. Julián Barrio Barrio preside la Iglesia Compostelana desde el día 25 de febrero de 1996, fecha en que tomó posesión de la Sede para la que había sido nombrado por el Papa Juan Pablo II el día 5 de enero del mismo año. Cuando este evento se produjo, llevaba ya dos años con nosotros. Había llegado desde la Iglesia hermana de Astorga el día 7 de febrero de 1993 en pleno Año Jubilar, siendo consagrado en nuestra Catedral como Obispo Titular de Sasabe y Auxiliar de su antecesor. Desde octubre de 1994 hasta su nombramiento gobernó la archidiócesis como Administrador Diocesano. Nació en Manganeses de la Polvorosa, provincia de Zamora y Diócesis de Astorga, el 15 de Agosto de 1946. Cursó los estudios de Humanidades y de Filosofía en el Seminario Diocesano de Astorga. Distinciones: - Medalla de Honor de la Universidad en la Licenciatura de Historia de la Iglesia en la Facultad de Historia de la Universidad Pontificia Gregoriana (1974). - Medalla de Oro en el Doctorado en la Facultad de Historia de la Iglesia de la Universidad Pontificia Gregoriana (1976). - Medalla de Oro de la Ciudad de Santiago y Título de Hijo Adoptivo. - Caballero de la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén. Miembro de la Confraternidad de Nosa Señora da Conceçao. - Capellán Gran Cruz Conventual “Ad honores” de la S. O. Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén de Rodas y de Malta. - Medalla de oro del Concello de Vila de Cruces. Premio de Santa Bona de la Ciudad de Pisa (Italia). Títulos Académicos: Es Licenciado en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca (1971), Doctor en Historia de la Iglesia por la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma (1976) y Licenciado en Filosofía y Letras, Sección de Geografía e Historia, por la Universidad de Oviedo (1979). Publicaciones: - Félix Torres Amat (1772-1847), Un Obispo reformador, Roma 1977. - La Junta de ancianos de la iglesia de Gibraltar: Anthologica Annua. - Aportación para un epistolario de Félix Torres Amat: Anthologica Annua. - Proceso a un clérigo doceañista: Astorica. - 25 Años de Postconcilio en el Seminario: 25 Años de Ministerio episcopal en la Iglesia Apostólica de Astorga, Astorga 1993. - La formación de los sacerdotes del mañana, (1989). - Peregrinar en Espíritu y en verdad. Escritos Jacobeos (2004). - Peregrinando en esperanza. Lectura creyente de la realidad actual (2007). Cargos: - Bibliotecario del Instituto Histórico Español, anejo a la Iglesia Nacional Española de Santiago y Montserrat en Roma, de donde fue Becario. - Secretario de Estudios y Vice-Rector del Seminario Mayor Diocesano de Astorga (1978-1980). - Rector del Seminario Mayor Diocesano y Director del Centro de Estudios Eclesiásticos del Seminario de Astorga (1980-1992). - Profesor de Historia Eclesiástica en el Seminario Mayor y de Historia de España en 3º de BUP y de Contemporánea en COU en el Seminario Menor (1980-1992). - Profesor de la UNED en la sección delegada de Valdeorras en A RUA PETIN (1991-1993). - Miembro del Consejo Nacional de Rectores de Seminarios (1982-1985). - Miembro del Consejo de Consultores del Obispo de Astorga. - Secretario del Consejo Pastoral Diocesano de la diócesis de Astorga (1991-1992). - Nombramiento de Obispo Auxiliar de Santiago de Compostela el 31 de Diciembre de 1992. Ordenación episcopal el 7 de Febrero de 1993. Responsable de la sección de los Seminarios Mayores en la Comisión Episcopal de Seminario y Universidades de la Conferencia Episcopal Española. - Obispo Administrador Diocesano de la Archidiócesis de Santiago desde octubre de 1994. - Nombrado Arzobispo de Santiago de Compostela el 5 de enero de 1996, de cuya Sede toma posesión el 25 de febrero. - Presidente de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la Conferencia Episcopal Española (1999-2005). - Miembro de la Permanente de la Conferencia Episcopal Española (Marzo 1999…). - Presidente de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar (Marzo 2005-2011). - Miembro del Comité ejecutivo de la Conferencia Episcopal Española (2011…).