La Cuaresma, tiempo de conversión

Mons. Gerardo MelgarMons. Gerardo Melgar     Queridos diocesanos:

El miércoles 18 de febrero comenzamos el tiempo litúrgico de la Cuaresma. Durante este tiempo debemos dejarnos interpelar por tres realidades: la llamada a la conversión, la misericordia del Señor y la esperanza de nuestra salvación.

La llamada a la conversiónaparece desde el primer momento en la Palabra de Dios. En la primera lectura del miércoles de ceniza, el Señor -por boca del profeta Joel- nos hace una llamada a iniciar este tiempo de Cuaresma con una actitud de conversión auténtica: «rasgad los corazones, no las vestiduras» (Jo 2, 12). Se trata no de un cambio de fachada, de look o de imagen sino de un cambio profundo, interior, del corazón, un cambio de actitudes y de forma de comportarnos. Ésta es la llamada que va a golpear nuestros oídos y nuestro corazón de creyentes en Jesús durante toda la Cuaresma como necesario e imprescindible camino para preparar nuestra vida para la Pascua.

La misericordia del Señor es la razón de nuestra esperanza y de nuestra conversión. Nuestra conversión es necesaria aunque nunca debemos olvidar que el amor misericordioso de Dios es mucho más grande que nuestro pecado. Él sigue saliendo todos los días al camino de nuestra vida para llamarnos a que volvamos a su amor; sí, Dios se llenará de tremenda alegría cuando nos decidamos a volver a la casa paterna de donde marchamos.

Lo primero que debemos hacer para comenzar el camino de retorno es reconocer que nos hemos equivocado, que nos hemos ido muchas veces por otro camino, pero que podemos rectificar. Es más, sabemos que debemos rectificar, que el camino recorrido equivocadamente no es un camino sin retorno: gracias al amor misericordioso del Padre nada está perdido; al contrario, el Padre bueno y misericordioso nos espera con los brazos abiertos y se alegra profundamente en su Corazón con nuestra vuelta a su casa. El Papa Francisco, en su Exhortación Evangelii gaudium, introduce esta bella oración: «Señor me he dejado engañar, de mil maneras escapé de tu amor, pero aquí estoy para renovar tu alianza contigo. Te necesito. Rescátame de nuevo. Señor, acéptame una vez más entre tus brazos redentores». ¡Qué hermosa esta oración y qué manera más apropiada de colocarnos al comienzo de esta Cuaresma! ¡Reconozcamos nuestras equivocaciones y estemos dispuestos a rectificar sabiendo que Dios nos espera!

Finalmente, no podemos olvidar que la esperanza es otra de las actitudes importantes en este tiempo de Cuaresma: esperanza en que el Señor sigue a nuestro lado, aunque nosotros le hayamos olvidado, aunque no hayamos querido seguir su camino, aunque nos hayamos hecho sordos a la voz de sus llamadas. Es esta esperanza la que nos alienta a poner aquellos medios que van a ayudarnos a salir de la cerrazón en la que nos ha introducido el pecado: el ayuno, por el que nos damos cuenta de que no podemos dárnoslo todo, que no todo gira en torno a nosotros, sino que nada es debido y todo es regalado; la oración que nos abre a Dios porque nos sentimos especialmente necesitados de Él y necesitamos pedirle que nos ayude, y que allí donde no lleguemos por nuestras propias fuerzas que sea su gracia la que nos haga avanzar por el camino que Él desea; y, en tercer lugar, la limosna que nos abre al prójimo y nos hace sentir la necesidad de usar mejor de los bienes de los que tantas veces hemos abusado y emplearlos con mesura sabiéndolos compartir con los demás, especialmente con los más necesitados.

¡Feliz y santa Cuaresma para todos!

+ Gerardo Melgar

Obispo de Osma-Soria

Mons. Gerardo Melgar
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Mons. Gerardo Melgar Viciosa nació el 24 de Septiembre de 1948 en Cervatos de la Cueza, Provincia y Diócesis de Palencia. Cursó la enseñanza secundaria (años de Humanidades) en el Seminario Menor Diocesano de Carrión de los Condes y los estudios de Filosofía y Teología en el Seminario mayor de San José de Palencia. Fue ordenado sacerdote el 20 de Junio de 1973 por el entonces Obispo de la sede palentina, Mons. Anastasio Granados García. Fue nombrado Párroco -de 1973 a 1974- al servicio de las parroquias de Vañes, Celeda de Roblecedo, San Felices de Castillería, Herreruela de Castillería y Polentinos. Al terminar ese curso pastoral, fue enviado a Roma, donde estudió Teología en la Universidad Gregoriana, licenciándose en Teología Fundamental el 14 de junio de 1976. A su regreso a Palencia fue nombrado Coadjutor de la parroquia de San Lázaro de la capital palentina durante un año. En 1977, y hasta 1982, desempeñó el cargo de Formador y Profesor del Seminario Menor Diocesano en Carrión de los Condes, del que sería, más tarde, Rector (1982-1987). En 1983 fue nombrado miembro del equipo de Pastoral Vocacional de la Delegación Diocesana de Pastoral Juvenil y Vocacional. Al dejar el Seminario de Carrión de los Condes fue destinado, como Vicario Parroquial, a la Parroquia de San José de Palencia durante seis años (de 1987 a 1993). En 1993 fue elegido por Mons. Ricardo Blázquez Pérez para desempeñar el oficio de Vicario Episcopal de Pastoral de la Diócesis palentina, cargo en el que permanecería hasta 1998. También durante diez años (de 1995 a 2005), fue Párroco solidario de la Parroquia de San José Obrero y Coordinador de la Cura pastoral de la misma, miembro del Colegio Diocesano de Consultores (1995-2000) y vocal, por designación del Sr. Obispo, del Consejo Presbiteral Diocesano (2001-2005). En el año 2000 fue nombrado Delegado Diocesano de Pastoral Familiar hasta que, en 2005, Mons. Rafael Palmero Ramos lo eligió para desempeñar el cargo de Vicario General de la Diócesis. De 2004 a 2005 fue, además, confesor ordinario del Seminario Menor Diocesano “San Juan de Ávila” así como, de 2005 a 2008, miembro del Colegio de Consultores de la Diócesis y Profesor de Teología del Matrimonio en el Instituto Teológico del Seminario Mayor de San José (2007). En enero de 2006, y hasta septiembre de 2007, durante el periodo de sede vacante producida por el traslado de Mons. Rafael Palmero Ramos a la Diócesis de Orihuela-Alicante, fue nombrado por la Santa Sede Administrador Apostólico de la Diócesis de Palencia. El 1 de Mayo de 2008, momento en el que desempeñaba el cargo de Vicario General de la Diócesis de Palencia y era el Capellán del Noviciado de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, se hizo público su nombramiento como Obispo de Osma-Soria. El 6 de Julio de 2008 recibió de manos del entonces Nuncio Apostólico de Su Santidad en España, Mons. Manuel Monteiro de Castro, la ordenación episcopal y tomó posesión canónica de la Diócesis oxomense-soriana. Ha publicado varios libros sobre el matrimonio y la familia: “Juntos cuidamos nuestro amor. Convivencias para matrimonios jóvenes”, “Madurando como Matrimonio y como Familia”, “Nos formamos como padres para educar en valores a nuestros hijos” y “Llenos de ilusión preparamos nuestro futuro como matrimonio y familia”, además de múltiples artículos y materiales de trabajo sobre la familia y la pastoral familiar. De su Magisterio episcopal, pueden destacarse las siguientes Cartas pastorales: “Sacerdotes de Jesucristo en el aquí y el ahora de nuestra historia” (2009) con motivo del Año sacerdotal, “Juan de Palafox y Mendoza. Un modelo de fe para el creyente del siglo XXI” (2010), con motivo de la beatificació, “La nueva evangelización y la familia” (2011), “Carta pastoral sobre el Seminario diocesano” (2012), “Itinerario para la evangelización de la familia” (2013), Carta pastoral “Después de la Misión diocesana Despertar a la fe” (2014). Además, ha publicado otros escritos: “La Pastoral Familiar, un proceso continuo de acompañamiento a la familia” (2009), “Los grupos parroquiales de matrimonios jóvenes” (2010), “Unidades de Acción Pastoral. Instrumentos de comunión al servicio de la evangelización” (2010). El 8 de abril de 2016, el papa Francisco lo nombró obispo de Ciudad Real, en sustitución de Antonio Ángel Algora, que renunció por edad. El 21 de mayo del mismo año tomó posesión canónica en la catedral de Santa María del Prado.