AHORA ES EL TIEMPO FAVORABLE (Ante la Cuaresma 2015)

Mons. Julian LópezMons. Julián López     Queridos diocesanos:

Está a punto de comenzar el periodo más importante del año litúrgico, verdadera etapa privilegiada para quienes desean vivirla intensamente, de 90 días de duración, que comienza el día 18 de febrero, miércoles de ceniza, y concluirá el 24 de mayo de 2015, domingo de Pentecostés. Me estoy refiriendo a la Cuaresma y a la Cincuentena pascual y, entre uno y otro tiempo, al Santo Triduo de Jesucristo, muerto, sepultado y resucitado al final de la Semana santaLa cumbre de toda esa gran etapa es la vigilia pascual que inaugura, en plena noche, el domingo de la Resurrección del Señor. Las palabras de san Pablo que se leen en la celebración de la ceniza, se refieren a todo este conjunto, en el que tan importante es el compromiso de conversión, sin olvidar la alegría del reencuentro con el Resucitado recibiendo de él el don del Espíritu Santo: “«En el tiempo favorable te escuché, en el día de la salvación te ayudé». Pues mirad: ahora es el tiempo favorable, ahora es el día de la salvación” (2 Cor 6,2).

El gesto de recibir la ceniza no tiene nada de mágico, pero es muy significativo. Es cierto que ha sido interpretado como un recordatorio de la cruda realidad del final de la vida humana, reflejada en las palabras del Génesis: de la tierra fuiste sacado, pues eres polvo y al polvo volverás” (3,19). Pero, sin excluir del todo esa referencia a la conversión. Por eso la Iglesia, al imponer la ceniza, prefiere decir: “Conviértete y cree en el Evangelio”(Mt 3,2), o sea, en las promesas del Señor que dijo, por ejemplo: Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí no tendrá sed jamás” (Jn 6,35). Esta frase explica también el sentido de la privación de algún alimento durante la Cuaresma, en concreto el ayuno y la abstinencia. El principal significado de estos nuevos gestos, sin excluir el aspecto penitencial y caritativo, está en la misma línea de lo que es la Pascua, es decir, dejar un alimento material para nutrirse con el que nos da la vida eterna. Y, de la misma manera, abandonar actitudes, situaciones, realidades de pecado, mediante el arrepentimiento y la recepción del sacramento de la Penitencia. Todo esto significa la conversión en el tiempo favorable que va a comenzar.

Pero la conversión comprende también aspectos muy concretos de nuestra vida. Cada uno sabe cuáles son estos. En términos generales, mirando a nuestra realidad pastoral diocesana, permitidme invitaros a que os preguntéis de qué modo estáis viviendo el objetivo central de este curso, la alegría cristiana, personalmente, como familia, como miembros de una comunidad o parroquia, como sacerdotes, como consagrados/as, catequistas, colaboradores en otras tareas eclesiales, etc. ¿Estáis, estamos todos, esforzándonos lo suficiente para hacer realidad lo que pide el programa pastoral tanto en el ámbito general de la evangelización como en el específico de cada grupo eclesial o comunidad? ¿Qué aportamos y con qué talante lo hacemos, a la renovación de la misión y de las estructuras diocesanas, parroquiales, etc., y a otras previsiones señaladas en los respectivos programas pastorales?

El papa Francisco, en su Mensaje para la Cuaresma de este año, titulado ‘Fortalezcan sus corazones’ invita también a la conversión ante laglobalización de la indiferencia recordando que la conversión exige, sobre todo, un cambio de mentalidad y que se traduzca en hechos concretos para no reducirse a palabras que se las lleva el viento. Con mi cordial saludo y bendición:

+ Julián López

Obispo de León

Mons. Julián López
Acerca de Mons. Julián López 162 Articles
Mons. D. Julián López Martín nace en Toro (Zamora) el 21 de abril de l945. Estudió en el Seminario Diocesano de Zamora y en el P. Instituto de San Anselmo de Roma, donde obtuvo el doctorado en Teología Litúrgica en 1975, como alumno del P. Colegio Español y del Centro Español de Estudios Eclesiásticos anexo a la Iglesia Nacional Española de Roma. Recibió la ordenación sacerdotal en Zamora el 30 de junio de 1.968. CARGOS PASTORALES Fue coadjutor de Villarín de Campos y cura ecónomo de Otero de Sariegos (1968-1970), coadjutor de la parroquia de Cristo Rey en Zamora (1973-1989) y, desde 1978, canónigo Prefecto de Sagrada Liturgia de la Catedral de Zamora y delegado diocesano de Pastoral Litúrgica, miembro del Consejo Presbiteral y del Colegio de Consultores desde 1984. Ha sido también consiliario diocesano del Movimiento Familiar Cristiano (1976-1986) y consiliario de la Zona Noroeste de este Movimiento (1980-1983). Profesor de Religión en el Instituto "Claudio Moyano" (1975-1976) y en la Escuela Universitaria de Formación del Profesorado en Zamora (1981-1983). Ha sido director del Centro Teológico Diocesano "San Ildefonso" y de la Cátedra "Juan Pablo II" (1984-1992); delegado diocesano para el IV Centenario de la Muerte de Santa Teresa de Jesús (1980-1982); Año de la Redención (1983-1984); Año Mariano Universal (1987-1988); V Centenario (1992) y Congreso Eucarístico de Sevilla (1993). Profesor de Liturgia y Sacramentos de la Universidad Pontificia de Salamanca (1975-1981 y 1988-1994), ha sido también Presidente de la Asociación Española de Profesores de Liturgia (1992-1995), habiendo impartido clases en las Facultades de Teología de Burgos (1977-1988) y de Barcelona (1984-1989). El 15 de julio de 1994 fue nombrado Obispo de Ciudad Rodrigo por el Papa Juan Pablo II, tomando posesión el 25 de agosto del mismo año. Cargo que desempeñó hasta su nombramiento como Obispo de León el día 19 de marzo de 2002, tomando posesión el 28 de abril. El 6 de julio de 2010 Benedicto XVI le nombró miembro de la congregación para el Culto Divino de la Santa Sede. En la CEE ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de 1996 a 1999. De 1993 a 2002 formó parte de la Comisión de Liturgia y desde 2002 a 2011 fue Presidente de dicha Comisión. Desde 2011 es miembro de ella