Una economía al servicio de la persona

Mons. VivesMons. Joan E. Vives    La última sesión de la Cátedra de Pensamiento Cristiano de nuestra Diócesis trató sobre el tema «Una economía al servicio de la persona«, con el objetivo de sentar las bases de una nueva economía que tenga a la ética como fuente de inspiración y que represente realmente un progreso para el desarrollo global de la persona y de los pueblos. Ahora que todos quisiéramos que fueran verdad los signos de recuperación económica y que llegara realmente una mejoría para las familias, los jóvenes y los parados, debemos continuar defendiendo que la economía debe estar al servicio de todas las personas e inspirarse en los principios de justicia social, de libertad y de respeto a la dignidad del ser humano y de la integridad de la tierra. ¡Queremos una economía ética!

La Doctrina Social de la Iglesia proporciona fecundas intuiciones para abordar las reformas necesarias del sistema económico mundial con el fin de que éste sea más justo y más atento a las necesidades de todo ser humano. Las economías del bien común, la responsabilidad social corporativa y la economía del don son ideas que están presentes en este cuerpo de pensamiento y que pueden fecundar una transformación del modelo vigente. La dignidad inherente de toda persona humana es un principio fundamental de la ética cristiana que nunca debe olvidarse y que sirve de antídoto a la codicia y a la insaciable búsqueda del beneficio económico de la ganancia. Frente a la «idolatría del dinero» (Papa Francisco) que convierte esta realidad material en una nueva forma de divinidad, es esencial recordar que sólo la persona es un fin en sí mismo y que tanto el sistema económico como el político como el social, deben estar al servicio de su promoción.

La larga crisis que estamos sufriendo a nivel mundial no sólo es de carácter económico. Es una crisis antropológica (de concepción de la persona) y moral (de valores y responsabilidad) que exige una profunda reflexión sobre nuestro modo de producir, de consumir, de distribuir la riqueza, y también sobre la relación que acabamos teniendo con la naturaleza. Hay «una ética amiga de la persona«, como decía Benedicto XVI en Caritas in veritate, una economía vinculada a la ética y una política atenta a los principios fundamentales de la antropología cristiana. El Santo Padre Francisco ha escrito en Evangelii Gaudium: «La ética suele ser mirada con cierto desprecio burlón. Se considera contraproducente, demasiado humana, porque relativiza el dinero y el poder. Se la siente como una amenaza, ya que condena la manipulación y la degradación de la persona. En definitiva, la ética conduce a un Dios que espera una respuesta comprometida que está fuera de las categorías del mercado. Para estas categorías, si son absolutizadas, Dios es incontrolable, no se puede utilizar, incluso es peligroso, para llamar al ser humano a su plena realización y a la independencia de cualquier tipo de esclavitud». La necesidad de una ética pública que sea respetuosa con la persona humana es exigida por la ciudadanía, hoy mucho más que en otras épocas. La crisis que padecemos ha puesto de manifiesto las graves consecuencias que se derivan de un modelo de vida centrado únicamente en la producción y en el consumo. El mundo suplica y necesita ética. Escribe el Papa Francisco: «La ética –una ética no ideologizada– permite crear un equilibrio y un orden social más humano. En este sentido, hay que animar a los expertos financieros y a los gobernantes de los países a considerar las palabras de un sabio de la antigüedad, San Juan Crisóstomo: «No compartir con los pobres los propios bienes es robarles y quitarles la vida. No son nuestros los bienes que tenemos, son suyos».

+ Joan E. Vives

Arzobispo de Urgell

Mons. Joan E. Vives
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Nació el 24 de Julio de 1949 en Barcelona. Tercer hijo de Francesc Vives Pons, i de Cornèlia Sicília Ibáñez, pequeños comerciantes. Fue ordenado presbítero en su parroquia natal de Sta. María del Taulat de Barcelona. Elegido Obispo titular de Nona y auxiliar de Barcelona el 9 de junio de 1993, fue ordenado Obispo en la S.E. Catedral de Barcelona el 5 de septiembre de 1993. Nombrado Obispo Coadjutor de la diócesis de Urgell el 25 de junio del 2001. Tomó Posesión del cargo el 29 de julio, en una celebración presidida por Mons. Manuel Monteiro de Castro, Nuncio Apostólico en España y Andorra. El día 12 de mayo del año 2003, con la renuncia por edad del Arzobispo Joan Martí Alanis, el Obispo Coadjutor Mons. Joan-Enric Vives Sicília pasó a ser Obispo titular de la diócesis de Urgell y copríncipe de Andorra. El 10 de julio del 2003 juró constitucionalmente como nuevo Copríncipe de Andorra, en la Casa de la Vall, de Andorra la Vella. El 19 de marzo del 2010, el Papa Benedicto XVI le otorgó el titulo y dignidad de Arzobispo "ad personam". Estudios: Después del Bachillerato cursado en la Escuela "Pere Vila" y en el Instituto "Jaume Balmes" de Barcelona, entró al Seminario de Barcelona en el año 1965 donde estudio humanidades, filosofía y teología, en el Seminario Conciliar de Barcelona y en la Facultad de Teología de Barcelona (Sección St. Pacià). Licenciado en Teología por la Facultad de Teología de Barcelona, en diciembre de 1976. Profesor de lengua catalana por la JAEC revalidado por el ICE de la Universidad de Barcelona en julio de 1979. Licenciado en Filosofía y ciencias de la educación -sección filosofía- por la Universidad de Barcelona en Julio de 1982. Ha realizado los cursos de Doctorado en Filosofía en la Universidad de Barcelona (1990-1993).