TIEMPO DE CUARESMA: ¡FORTALEZCAMOS NUESTROS CORAZONES!

Mons. Carlos EscribanoMons. Carlos Escribano     El próximo miércoles comienza el tiempo de Cuaresma con la imposición de la ceniza. Dios no se cansa de llamar cada año a nuestra puerta para invitarnos a vivir este tiempo de gracia y conversión. Cada uno de nosotros, junto a su familia y en su parroquia o comunidad, debe vivirlo con esperanza, humildad y deseo de acercarse más a ese amor que Dios derrama sobre todos los hombres y al que no podemos mostrarnos indiferentes.

En su precioso mensaje para la Cuaresma de este año el Papa nos advierte de eso, del peligro de la globalización de la indiferencia, en la que tú y yo podemos caer, y de hecho caemos. La indiferencia ante las cosas de Dios nos lleva a vivir desde la lejanía y la despreocupación la suerte de nuestros hermanos. Por eso cada año la Iglesia nos anima a vivir con intensidad la Cuaresma para, desde Cristo, vivir abiertos a los demás. En palabras del Papa: “La Cuaresma es un tiempo propicio para dejarnos servir por Cristo – nos dejamos lavar los pies por Él como en el jueves Santo- y así llegar a ser como Él. Esto sucede cuando escuchamos la Palabra de Dios y cuando recibimos los sacramentos, en particular la Eucaristía. En ella nos convertimos en lo que recibimos: el cuerpo de Cristo. En él no hay lugar para la indiferencia, que tan a menudo parece tener tanto poder en nuestros corazones. Quien es de Cristo pertenece a un solo cuerpo y en Él no se es indiferente hacia los demás. «Si un miembro sufre, todos sufren con él; y si un miembro es honrado, todos se alegran con él» (1 Co 12,26). Sí, descubramos como Cristo sigue sirviéndonos, lavándonos lo pies. Dejémonos servir por Él para aprender a servir a los demás.

El no ceder ante la tentación de la indiferencia nos compete también como Iglesia diocesana, como parroquia y como familia cristiana. La oración, en este tiempo litúrgico fuerte, se convierte en un magnífico aliado para andar con decisión ese camino. ¿Cuánto tiempo dedicas a orar personalmente o en familia? ¿Nuestras comunidades cristianas son auténticas escuelas de oración?¿Esa oración mueve a todos los fieles a descubrir la comunión de servicio y de bien mutuo que se instaura cuando rezamos los unos por los otros? En su mensaje nos invita el Papa Francisco a rezar de un modo singular, en esta Cuaresma, y a ello nos convoca: “No olvidemos la fuerza de la oración de tantas personas. La iniciativa 24 horas para el Señor, que deseo que se celebre en toda la Iglesia — también a nivel diocesano—, en los días 13 y 14 de marzo, es expresión de esta necesidad de la oración”. Os animo a acoger esta gozosa iniciativa personalmente y en vuestros hogares y, de un modo singular, en todas las programaciones pastorales parroquiales y arciprestales en este tiempo de cuaresma.

La oración nos es una huida a un mundo irreal. Al contrario, la oración nos mueve a salir al encuentro de nuestros hermanos desde la grandeza del Corazón mismo de Cristo. Por eso, la Iglesia, nos recuerda el Papa en su mensaje para la Cuaresma, que es por naturaleza misionera, no puede quedarse replegada en sí misma, sino salir al encuentro de todos los hombres y en especial de los pobres y alejados: “esta misión es el testimonio paciente de Aquel que quiere llevar toda la realidad y cada hombre al Padre. La misión es lo que el amor no puede callar”.

Junto a nuestra oración es necesario, en este tiempo cuaresmal, llegar a los demás, cercanos y lejanos, a través de la caridad. La limosna cuaresmal, pueden ser también un excelente ejercicio de penitencia para combatir nuestra indiferencia. ¡Abramos el corazón al otro y ayudémosle en lo concreto!

Cuaresma: tiempo de conversión, de asemejarnos a Cristo, de acercarnos al Misterio de la Pascua con un corazón comprometido, no indiferente, con la vida de los demás.

+ Carlos Escribano Subías,
Obispo de Teruel y de Albarracín

Mons. Carlos Escribano Subías
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Monseñor Carlos Manuel Escribano Subías nació el 15 de agosto de 1964 en Carballo (La Coruña), donde residían sus padres por motivos de trabajo. Su infancia y juventud transcurrieron en Monzón (Huesca). Diplomado en Ciencias Empresariales, trabajó varios años en empresas de Monzón. Más tarde fue seminarista de la diócesis de Lérida -a la que perteneció Monzón hasta 1995-, y fue enviado por su obispo al Seminario Internacional Bidasoa (Pamplona). Posteriormente, obtuvo la Licenciatura en Teología Moral en la Universidad Gregoriana de Roma (1996). Ordenado sacerdote en Zaragoza el 14 de julio de 1996 por monseñor Elías Yanes, ha desempeñado su ministerio en las parroquias de Santa Engracia (como vicario parroquial, 1996-2000, y como párroco, 2008-2010) y del Sagrado Corazón de Jesús (2000-2008), en dicha ciudad. En la diócesis de Zaragoza ha ejercido de arcipreste del arciprestazgo de Santa Engracia (1998-2005) y Vicario Episcopal de la Vicaría I (2005-2010). Como tal ha sido miembro de los Consejos Pastoral y Presbiteral Diocesanos. Además, ha sido Consiliario del Movimiento Familiar Cristiano (2003-2010), de la Delegación Episcopal de Familia y Vida (2006-2010) y de la Asociación Católica de Propagandistas (2007-2010). Ha impartido clases de Teología Moral en el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón desde el año 2005 y conferencias sobre Pastoral Familiar en diferentes lugares de España. Finalmente, ha formado parte del Patronato de la Universidad San Jorge (2006-2008) y de la Fundación San Valero (2008-2010). Benedicto XVI le nombró obispo de Teruel y de Albarracín el 20 de julio de 2010, sucediendo a monseñor José Manuel Lorca Planes, nombrado Obispo de Cartagena en julio de 2009. Ordenado como Obispo de Teruel y de Albarracín el 26 de septiembre de 2010 en la S. I. Catedral de Teruel.