Polvo eres y en polvo te convertirás… Conviértete y cree en el Evangelio

Mons. Francesc Pardo i ArtigasMons. Francesc Pardo i Artigas     El próximo miércoles, Miércoles de Ceniza, se inicia la cuaresma del año 2015. La cuaresma es el camino hacia la Pascua. Ésta es su finalidad.

Marca la tradición, en la celebración del Miércoles de Ceniza, la imposición de ceniza sobre la cabeza. Elsignificado nos lo dan las dos expresiones que pueden emplearse en el momento de la imposición: “Recuerda, hombre, que eres polvo y en polvo te convertirás”, y “Conviértete y cree en el Evangelio”.

Confieso que durante un tiempo únicamente empleaba la que dice “conviértete y cree en el Evangelio”, ya que me parecía evidente el hecho de que somos polvo y en polvo nos convertiremos, y que por ello no era necesario recordarlo como estímulo a la conversión cuaresmal.

Acontecimientos y situaciones de la vida me han permitido apreciar ambas expresiones como complementarias, es decir, que una hace necesaria la otra.

Con frecuencia me han preguntado —sobre todo en reuniones con jóvenes y padres la razón por la cual es necesario creer en el Evangelio de Jesús y no en textos o enseñanzas  de otros pensadores, maestros, personas ilustres, líderes que han dejado huella en la humanidad. Debe hacerse notar que la expresión “creer en el Evangelio” no significa fiarse de unos libros o una doctrina, sino de una persona —de Jesucristo— y, por ello, del Evangelio o Buena Noticia, que es su vida, enseñanzas, hechos, muerte y resurrección.

Para responder a la pregunta debemos cuestionarnos si necesitamos a Jesucristo y su propuesta de Salvación y de Vida.

Necesitamos constatar nuestra fragilidad humana, que se expresa de forma clara por medio de la imagen del polvo.

No nos gusta reconocer nuestras fragilidades, pero no nos engañemos, porque las experimentamos con frecuencia a lo largo de la vida. Pensemos en enfermedades, fracasos, decepciones, debilidades, incapacidad para afrontar determinadas situaciones, el dolor, la injusticia… y, por encima de todo, la muerte.

Recuerdo un diálogo cinematográfico entre dos espías, adversarios y amigos al mismo tiempo. Uno era del bloque occidental y el otro del soviético. Éste último manifestaba que lo que daba sentido a su vida era conseguir la nueva patria revolucionaria y un nuevo mundo más justo. El otro confesaba que arriesgaba su vida para salvaguardar la verdadera democracia y las libertades. Al cabo de unos años se reencuentran, ya retirados, de vacaciones, y se explican las decepciones vividas tras tantas luchas. Y acaban diciéndose: “No sabemos  para qué ha servido nuestro esfuerzo… ¿Y nosotros, qué?”.

Es entonces cuando te preguntas si el camino que sigues es un camino que tiene solución, si podrás vivir lo que ya saboreas y deseas o es un camino sin salida, de muerte, que finaliza con la desaparición personal convirtiéndote en polvo.

Es cierto que al final se habrá contribuido —o no— a aportar un granito de arena para mejorar la humanidad, pero la cuestión es qué pasa conmigo, cuál es mi destino, en qué queda todo lo que he vivido.

Es en este punto cuando uno se abre a la propuesta de Jesucristo, a su Evangelio de Salvación, al darse cuenta que lo necesita. Y no únicamente para  dar sentido a la vida pensando dónde finaliza el camino, sino para dar sentido a la vida y a los recursos de cada día. Estos recursos son sus dones, aquello que nos ofrece y que más necesitamos y deseamos, si somos sinceros.

Con frecuencia, el ritmo de la vida, las preocupaciones diarias, los olvidos, las dudas y tantas otras cosas debilitan nuestra fe en Jesucristo, nuestra relación y confianza. Para eso sirve la cuaresma, un tiempo de conversión a Jesucristo: para vivir anticipadamente y cada día su Pascua, su Salvación.

+Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
Acerca de Mons. Francesc Pardo i Artigas 412 Articles
Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.