HAMBRE DE PAN, DE CULTURA Y DE DIOS

Mons. Alfonso MilianMons. Alfonso Milián     Durante los dos últimos años Cáritas Internacional, ayudada por Manos Unidas, vienen promoviendo la campaña “Una sola familia humana, alimentos para todos”, con la que se quiere conseguir que los gobiernos y los ciudadanos, sobre todo de los países con posibilidades económicas, nos impliquemos en acciones eficaces para erradicar la pobreza en el mundo, de una vez por todas. Como sabemos, esta campaña cuenta con el apoyo decidido del papa Francisco, que ha querido que sea como «un rugido capaz de sacudir al mundo». En este domingo en el que la Iglesia española secunda la campaña contra el hambre en el mundo, promovida por Manos Unidas, es muy oportuno recordar el compromiso de llegar al año 2025 habiendo logrado modificar substancialmente la geografía del hambre.

Manos Unidas nos invita hoy a tomar partido. Con el lema de esta campaña ―“Luchamos contra la pobreza, ¿te apuntas?”― nos impide quedarnos de brazos cruzados. Y nos propone tres objetivos: Primero, escuchar el clamor de los más pobres de la tierra, con sus alegrías, sus penas, sus sueños, sus dificultades y demandas, sus esperanzas…, y ser capaces de abrir el corazón a ese clamor, evitar que nos sea indiferente. Segundo, recordar que la solidaridad, el amor, la caridad están enraizadas en el corazón del Evangelio; que la fe en Cristo encarnado, muerto y resucitado por nosotros, implica el deseo amoroso y propositivo de transformar el mundo. Tercero, comprometernos tanto personalmente como desde nuestras comunidades en acciones contra la pobreza y a favor de la dignidad plena de todos.

En el origen de Manos Unidas, hace ya más de cincuenta años, se hizo una declaración programática a través de un Manifiesto: «Las mujeres católicas, llamadas por Jesucristo para dar testimonio de un amor universal y efectivo por la familia humana, no podemos resignarnos al hecho de que la mitad de la humanidad sufra hambre», y en la conciencia de todas ellas estaba la decisión de luchar contra las «tres hambres que aquejan a la humanidad: el hambre de pan, el hambre de cultura y el hambre de Dios».

Desde el comienzo tuvieron una visión de largo alcance. Decidieron que la Campaña «no se reduzca a una manifestación benéfica de las ya existentes, la aplicación del fondo se distinguirá de las demás en que no se limitará a cubrir momentáneamente una necesidad, sino que iniciará una obra productiva y continuada, encaminada a remediar en cada ocasión las “tres hambres”».

El papa Francisco en su discurso a la FAO nos recuerda: «Es bien sabido que la producción actual es suficiente y, sin embargo, hay millones de personas que sufren y mueren de hambre: esto, queridos hermanos, constituye un verdadero escándalo». Y en El gozo del Evangelio insiste en que la preocupación por el desarrollo integral (pan, cultura, Dios) de los más abandonados brota de la fe en Cristo hecho pobre, y siempre cercano a los pobres y excluidos.

Os animo a todos los miembros de Manos Unidas a poner alma, vida y corazón en la campaña contra el hambre, y a que dirijáis vuestra acción a saciar las “tres hambres”. No os limitéis al hambre de pan y de cultura; también existe mucha hambre de Dios. Compartamos con los hambrientos los dones que hemos recibido.

Con mi afecto y bendición.

+ Alfonso Milián Sorribas

Administrador Apostólico de Barbastro-Monzón

Mons. Alfonso Milián Sorribas
Acerca de Mons. Alfonso Milián Sorribas 101 Articles
Mons. Alfonso Milián Sorribas nació el 5 de enero de 1939 en La Cuba, provincia de Teruel y diócesis de Teruel y Albarracín. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Zaragoza y fue Ordenado sacerdote el 25 de marzo de 1962. En 1992 obtuvo la Licenciatura en Teología Catequética por la Facultad de Teología ‘San Dámaso’ de Madrid, con la tesina «La iniciación a la dimensión contemplativa del catequista por medio de la oración de Jesús». La segunda parte de la misma fue publicada en 1993, en la revista ‘Jesus Cáritas’ con el título «La invocación del nombre de Jesús, camino de encuentro con el Padre». Además del español, conoce el francés. Después de su ordenación, ha desempeñado los siguientes cargos: - 1962–1969:Párroco de Azaila (Teruel); - 1962–1967:Coadjutor de la Parroquia de La Puebla de Hijar (Zaragoza); - 1967–1969:Encargado de las Parroquias de Vinaceite (Teruel) y Almochuel (Zaragoza); - 1969–1983:Párroco de ‘San Pío X’ en Zaragoza; - 1970–1976:Delegado de Cáritas de Arrabal (Zaragoza); - 1978–1990:Miembro del Consejo Presbiteral de la Archidiócesis de Zaragoza; - 1980–1981:Consiliario del Movimiento ‘Junior’; - 1982–1990:Vicario Episcopal de la Vicaría IV de la Archidiócesis de Zaragoza; - 1992–1996:Delegado Diocesano de Apostolado seglar y Consiliario Diocesano del Movimiento ‘Junior’; - 1992–1998:Delegado Diocesano de Pastoral Vocacional; - 1996–2004:Vicairo Episcopal de la Vicaría II; - 1998–2004:Consiliario de ‘Manos Unidas’; - Nombrado Obispo Auxiliar de Zaragoza el 9 de noviembre de 2000 y elegido para la sede titular de Diana, recibió la ordenación Episcopal el 3 de diciembre de 2000. - El 11 de noviembre de 2004, el Nuncio Apostólico en España comunicó al Administrador Diocesano el nombramiento de Don Alfonso Milián para la sede barbastrense-montisonense, de la que tomó posesión el 19 de diciembre de 2004 en la catedral de Barbastro. - En la Conferencia Episcopal es miembro de la Comisión Episcopal de Asuntos Sociales y Obispo Delegado para Cáritas Española.