El mensaje semanal del Obispo de Cuenca

Mons. YanguasMons. José María Yanguas      Queridos diocesanos:

Las Uniones Internacionales de Superiores y Superioras Generales han promovido una “Jornada Mundial de Oración y Reflexión y Acción contra la trata de seres humanos”, iniciativa que ha sido asumida por el Santo Padre, el Papa Francisco. Este domingo, 8 de febrero, es el día escogido para la celebración de dicha Jornada.

Esta fecha ha sido elegida por la Iglesia por celebrarse en ella la memoria de la santa sudanesa, Josefina Bakhita, religiosa que sufrió en su carne los efectos de esta inhumana plaga de la trata de seres humanos. Durante años padeció la condición de esclava; secuestrada por traficantes de esclavos cuando contaba sólo nueve años, golpeada, vendida hasta cinco veces en los mercados de esclavos, hasta que fue comprada por un diplomático italiano con el propósito de devolverle la libertad. La santa lo siguió cuando éste regreso a Italia, pasando al servicio de su familia. Recibió la iniciación cristiana e ingresó después como religiosa en las Hermanas Canosianas, tomando el nombre de Josefina. Destacó por su amor a Cristo y a la Eucaristía, así como por su servicio a los más pobres.

Benedicto XVI habló de esta santa en su Encíclica Spe Salvi, poniéndola como testigo de esperanza, ejemplo de aquellas personas que, después de sufrir terribles experiencias de maltrato, ven renacer en sus almas una esperanza nueva, fruto de saberse verdaderamente hijas de Dios, que redime y hace libres en lo más profundo del ser. Santa Josefina supo, al fin, que “era conocida, amada, esperada” por aquel Dueño, como dice el Papa, “que había afrontado personalmente el destino de ser maltratado  y ahora la esperaba a la derecha de Dios Padre”.

Oremos en este domingo, en primer lugar, por todas aquellas personas, mujeres y niños de manera particular, que se ven obligados a vivir en condiciones de esclavitud o similares, que son  engañados y llevados a lugares desconocidos para ser explotados sexualmente, ser sometidos a trabajos forzados, utilizados como material biológico o convertidos en soldados, viendo conculcada sin piedad e injustamente, su dignidad de hijos de Dios. Oremos también, con gratitud sincera, por todas aquellas personas empeñadas en la nobilísima tarea de hacer salir de la red mortal de la trata de personas a tantos hermanos y hermanas. Nuestra oración se extiende también a aquellas instituciones, cristianas o no, que trabajan en este campo, como por ejemplo la Coordinadora Talitha Kum, cuyos trabajos son llevados adelante por la Red Internacional de la Vida Consagrada contra la trata de personas.

Junto a la oración, se nos pide que reflexionemos y tomemos renovada conciencia de tan triste fenómeno, de su amplitud y de las distintas formas que reviste. De una parte, como dice Papa Francisco, nos encontramos ante una realidad global “que excede la competencia de cualquier comunidad o país”; para su eliminación se necesita “una movilización comparable en tamaño a la del propio fenómeno”. De otra, vemos que a las formas más descarnadas e inhumanas de la trata de personas, acompañan hoy otras que disimulan su verdadero rostro, sin que por eso dejen de constituir un verdadero atentado contra la dignidad de la persona.

Se pide, en fin, que está Jornada nos mueva a la acción contra esta plaga de la trata de personas. Esto nos debe llevar a favorecer y apoyar las asociaciones que trabajan en este campo, a participar en ellas en la medida de nuestras posibilidades, a sostener las medidas encaminadas al reconocimiento universal de los derechos humanos, a promover leyes que protejan la dignidad del hombre, a denunciar todo aquello que comporte maltrato y cualquier tipo de violencia contra la dignidad de la persona.

+ José María Yanguas

Obispo de Cuenca

Mons. José María Yanguas
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Mons. José María Yanguas Sanz nació el 26 de octubre de 1947 en Alberite de Iregua (La Rioja), diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño. Siguió los estudios eclesiásticos en el Seminario diocesano y el 19 de junio de 1972 fue ordenado sacerdote en Logroño al servicio de la misma diócesis. En 1971 inició en Pamplona los esutdios de Filosofía y en el 1974 los de Teología en la respectiva Facultad de la Universidad de Navarra, obteniendo en el 1978 el doctorado en Teología y en el 1991 el de Filosofía en la misma universidad. Ha trabajado como Capellán y Profesor de Teología de los esudiantes de diversas Facultades Civiles de la Universidad de Navarra (1972-1978; 1980-1986), Secretario del Departamento de Teología para Universitarios (1976-1978), Capellán militar (1978-1980), Profesor de Teología Dogmática (1976-1981), Profesor de Ética y de Teología Moral (1981-1989), Miembro del Comité de Dirección de la revista Scripta Theologica (1982-1986), Director de Investigación de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra y Profesor Asociado de Ética de la Facultad Eclesiástica de Filosofía (1988-1989), Oficial de la Congregación para los Obispos (1989-2005) y Profesor Visitante de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz (1990-2005). En Roma ha sido Capellán de las Hermanas de la Sagrada Familia de Spoleto y ha colaborado pastoralmente en la Parroquia de Santa María de la Divina Providencia (1990-2005). El 20 de abril de 2001 fue nombrado Prelado de Honor de Su Santidad. Ha publicado numerosos artículos en las revistas Scripta Teologica y Annales Teologici; en las “Actas de Congresos y Simposios de Teología”, Pamplona, 1985, y Roma, Cittá Nuova Editrice, 1986, 1988. Es autor de los siguientes libros: - Pneumatología de San Basilio. La divinidad del Espíritu Santo y su consustancialidad con el Padre y el Hijo, Eunsa, Pamplona, 1983; - Constitutionis Pastoralis Gaudium et Spes sinopsis histórica: De Ecclesia et vocatione hominis, Pamplona, 1985; - La intención fundamental. El pensamiento de Dietrich von Hildebrand: contribución al estudio de un concepto moral clave, Barcelona, 1994. Además de español habla francés, inglés, italiano y alemán. Nombrado Obispo de Cuenca el 23 de diciembre de 2005, recibió la Ordenación Episcopal y tomó posesión de la Sede de Cuenca, en la Catedral, el 25 de febrero de 2006, de manos del Excmo. y Rvmo. Mons. Antonio Cañizares Llovera, Arzobispo de Toledo. Es miembro de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe y de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la CEE (Conferencia Episcopal Española).