La globalización de la solidaridad

martinez_sistachMons. Lluís Martínez Sistach      Un año más, al principio de febrero, «Manos Unidas» nos habla del problema del subdesarrollo y de una de sus manifestaciones, el problema del hambre en el mundo. El lema de esta campaña de 2015 hace hincapié en el protagonismo de cada ser humano como persona y como ciudadano. Dice así: «Luchamos contra la pobreza. ¿Te apuntas?»

Cuando los ciudadanos se implican y se comprometen se siembran gérmenes de esperanza que, tarde o temprano, darán el fruto esperado. Ciertamente, el futuro del mundo depende del compromiso de cada uno de los miembros de la humanidad.

Hoy se vive un proceso de globalización que los últimos años se va acelerando. Hay que decir, sin embargo, como nos recordó el papa Juan Pablo II, que hoy en día están globalizadas la economía y las finanzas pero no la solidaridad. La globalización económica no va acompañada de una globalización social suficiente. Tenemos un mundo cada vez más interconectado, más informado sobre lo que ocurre en todas partes, pero a pesar de ello esta interconexión desgraciadamente no comporta más solidaridad o no la comporta en la medida que haría posible la solución de los problemas del desarrollo, la falta de educación y las carencias en la alimentación y en la promoción de las mujeres.

La Iglesia ofrece una alternativa pidiendo el compromiso de todos para hacer realidad una globalización de la solidaridad. El papa Francisco, en la línea de sus antecesores –sobre todo Pablo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI-, ha hecho una fuerte llamada a trabajar en la solución del problema del hambre en el mundo, sobre todo con ocasión de su visita a la sede romana de la FAO, el organismo de las Naciones Unidas dedicado a los problemas de la agricultura y la alimentación, y reiteró este llamamiento en su reciente visita al Parlamento Europeo, en Estrasburgo.

La doctrina social de la Iglesia da unos principios éticos fundamentales en los que debería basarse la globalización, como la solidaridad y la subsidiariedad. La Iglesia reitera la centralidad de la persona humana en la sociedad y su capacidad de buscar el bien y la justicia. Esto exige respetar las cosas que no pueden estar sometidas a la ley de la oferta y la demanda, empezando por el derecho a la vida, y a una vida digna.

La globalización no debe ser soportada como una fatalidad ni celebrada como una panacea. Es una evolución socioeconómica, política y cultural que debe ser orientada con el compromiso de todos, de modo que pueda aportar a la mayoría de personas y especialmente a las más pobres, los frutos de la justicia y de la solidaridad.

En esta línea trabaja esta ONG católica que es «Manos Unidas», y por ello, un año más, pido que pueda recibir el apoyo económico de las personas y las instituciones que sienten la responsabilidad de promover la solidaridad en favor de los derechos fundamentales de las personas.

+ Lluís Martínez Sistach

Cardenal arzobispo de Barcelona

Mons. Lluís Martínez Sistach
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El Cardenal Martínez Sistach nace en Barcelona el 29 del abril de 1937. Cursó los Estudios Eclesiásticos en el Seminario Mayor de Barcelona entre los años 1954 y 1961. Fue ordenado sacerdote el 17 de septiembre de 1961 en Cornellá de Llobregat. Entre 1962 y 1967 cursó estudios jurídicos en la Pontificia Universidad Lateranense de Roma, doctorándose en Derecho Canónico y Civil. Terminados sus estudios jurídicos en Roma, fue nombrado Notario del Tribunal Eclesiástico de Barcelona, cargó que ocupo desde 1967 a 1972. Desde ese mismo año y hasta 1979, fue Vicario Judicial Adjunto del Tribunal Eclesiástico de Barcelona, y de 1975 a 1987, Profesor de Derecho Canónico de la Facultad de Teología de Cataluña, en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Barcelona y en el Instituto de los PP. Salesianos de Barcelona. De 1979 y 1987 fue Vicario General de la archidiócesis de Barcelona. En 1983 fue elegido Presidente de la Asociación Española de Canonistas. CARGOS PASTORALES Fue nombrado Obispo auxiliar de Barcelona el 6 de noviembre de 1987. Recibió la ordenación episcopal el 27 de diciembre de ese mismo año. Fue nombrado Obispo de Tortosa el 17 de mayo de 1991. El 20 de febrero de 1997 fue promovido a Arzobispo Metropolitano de Tarragona y el 15 de junio de 2004 a Arzobispo Metropolitano de Barcelona. El 6 de noviembre de 2015 el papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la archidiócesis de Barcelona, siendo administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor, el 26 de diciembre del mismo año. Es Gran Canciller de la Facultad de Teología de Catalunya y de la Facultad de Filosofía de Catalunya, y Presidente de la Fundación “Escola Cristiana de Catalunya”. Creado Cardenal en el Consistorio de noviembre de 2007. En la Curia Romana es miembro, desde mayo de 2008, del Pontificio Consejo para los Laicos, del que ya era consultor desde 1996; del Pontificio Consejo para la Interpretación de los Textos Legislativos de la Iglesia, desde 2002, y desde julio de 2006, es también miembro del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, cargo para el que fue ratificado en mayo de 2008. Desde junio de 2010 es miembro de la Prefectura de Asuntos Económicos de la Santa Sede. El 9 de abril de 2013 la Generalitat de Cataluña le otorgó la Medalla de Oro. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Junta Episcopal de Asuntos Jurídicos, de la que ya fue miembro desde 1987 al 2005 y Presidente de 1990 al 2002. Formó parte del Comité Ejecutivo de 2005 al 2011, año que fue elegido Presidente de la Comisión de Liturgia para el trienio 2011-2014. Desde este último y hasta diciembre de 2015, era miembro de la Comisión Permanente.