«Para esto he venido»

Cesar_Franco_SegoviaMons. César Franco      En el evangelio de este domingo (Mc 1,29-39), Marcos hace gala de su habilidad narrativa para presentar la misión universal de Cristo. El escenario de la actividad de Jesús se amplía progresivamente: Jesús cura a la suegra de Pedro en su casa; después, en la puerta de la calle la gente se agolpa trayéndole sus enfermos. Pasada la noche, que Jesús interrumpe para orar, se dirige a las aldeas cercanas para predicar también allí. Finalmente, el evangelista dice que recorría toda Galilea. Jesús pasa, pues, de la pequeña casa de Cafarnaúm a la Galilea de los gentiles, impulsado por el celo de la predicación a todos los hombres, mientras los cercanos a él pretenden retenerlo en su ciudad. Para reforzar este afán misionero de Cristo, el evangelista no duda en afirmar que «la población entera se agolpaba a la puerta» mientras Pedro y sus compañeros le dicen: «todo el mundo te busca».

Esta última frase puede parecer exagerada. Sabemos que no todos lo buscaban. Y algunos lo hacían con malas intenciones. Es posible que el evangelista la utilice en un sentido amplio, y se refiera no sólo a las gentes del pueblo sino a la misión de Cristo, enviado por el Padre a evangelizar al mundo. Ese mundo que busca a Cristo está representado por los «muchos enfermos de diversos males» que anhelan la curación. ¿Quién no cabe en esta afirmación? ¿Quién no necesita de la compasión de Cristo? ¿Quién no espera, como el paralítico, el ciego o el leproso, que, al pasar Cristo a su lado, se le conmuevan las entrañas, y lo sane? Varios estudiosos del evangelio hacen notar que los relatos de los evangelios en que Jesús aparece rodeado de enfermos que imploran su curación es la mejor presentación de la profecía de Isaías cuando habla del Siervo de Dios cargado con nuestras dolencias, miserias y necesidades. El Siervo doliente y paciente que revela en sí mismo la compasión del Padre. Miradas así las cosas, ciertamente, todo el mundo busca a Jesús, aún sin saberlo. Todo persona necesita compasión, misericordia. San Agustín, en una de sus magistrales síntesis de la vida cristiana, la define así: miseria y misericordia. Miseria del hombre, misericordia de Dios.

Querer impedir que Jesús llegue al último confín de la tierra, alcance al hombre herido por cualquier pobreza y ponga su bálsamo como buen samaritano en las llagas de la humanidad, es un atentado contra la universalidad de su misión. Hay un cierto matiz de reproche en las palabras de Cristo, cuando los suyos intentan retenerle en Cafarnaúm: «Vámonos a otra parte, afirma, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he venido». La misión de Cristo es predicar y salvar y, si no compartimos esta misión recibida en el bautismo, claudicamos ante lo que Bernanos consideraba una forma de impostura: vivir sólo para ser queridos. Los apóstoles tuvieron que superar los particularismos y aprender la universalidad de la misión. No eran enviados sólo a Israel, sino al mundo entero. De ahí que Pablo sea devorado por el celo de evangelizar al estilo de Cristo. Escribiendo a los corintios, exclama: «ay de mí, si no evangelizo». Y lo hace imitando a Cristo, rodeado de la misma gente que se aglutinaba junto a Cristo: los débiles. La caridad de Cristo le urgía hasta decir: «Me he hecho débil con los débiles para ganar a los débiles: me he hecho todo a todos, para ganar, sea como sea, a algunos» (1Cor 9,23). Cuando uno ha llegado a conocer y poseer a Cristo, no lo guarda para sí mismo, siente la necesidad de entregarlo a los demás. Es un fuego que arde en el corazón, como dicen los discípulos de Emaús, destinado a abrasar al mundo. Así lo dijo el mismo Cristo: «He venido a prender fuego a la tierra y ¡cuánto deseo que ya esté ardiendo!» (Lc 12,49).

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Obispo de Segovia

Mons. César Franco Martínez
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Mons. D. César Augusto Franco nació el 16 de diciembre de 1948 en Piñuecar (Madrid). Fue ordenado sacerdote el 20 de mayo de 1973. Es licenciado en Teología por la Universidad Pontificia de Comillas en 1978. Diplomado en Ciencias Bíblicas por la Escuela Bíblica y Arqueología de Jerusalén en 1980. Es también Doctor en Teología por la Universidad Pontificia de Comillas en 1983. CARGOS PASTORALES Fue Vicario Parroquial de las parroquias San Casimiro (1973), Santa Rosalía (1973-1975) y Ntra. Sra. de los Dolores(1975-1978/1981-1986). Capellán de las Hijas de la Caridad en el Colegio San Fernando (1980-1981); Secretario del Consejo Presbiteral de Madrid (1986 y 1994) y Consiliario diocesano de Acción Católica General y Capellán de la Escuela de Caminos y de la Facultad de Derecho (1986-1995). Fue Rector del Oratorio Santo niño del Remedio (1993 -1995) y Vicario Episcopal de la Vicarçia VII (antigua VIII) de Madrid (1995-1996). El 14 de mayo de 1996 fue nombrado Obispo Auxiliar de Madrid y Titular de Ursona, recibiendo la ordenación episcopal el 29 de junio del mismo año. Desde 1997 a 2011 fue Consiliario Nacional de la Asociación Católica de Propagandistas y ha sido el Coordinador general de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Madrid 2011. Desde noviembre de 2012 hasta su nombramiento como Obispo de Segovia fue Deán de la Catedral de Santa María la Real de la Almudena de Madrid. En su actividad docente, ha impartido cursos sobre Biblia en la Universidad Complutense de Madrid y en la Universidad Eclesiástica “San Dámaso”. El 12 de noviembre de 2014 se hizo público su nombramiento como obispo de Segovia, sede de la que tomó posesión el 20 de diciembre del mismo año. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es Presidente de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis desde 2014, tras ser de nuevo elegido para este cargo el 14 de marzo de 2017. Ha sido miembro de las Comisiones Episcopales de Liturgia (1996-1999), de Enseñanza y Catequesis (1996-2008), de Apostolado Seglar (1999-2002) y de Relaciones Interconfesionales (2008-2014).