MANOS UNIDAS, LVI CAMPAÑA CONTRA EL HAMBRE: “LUCHAMOS CONTRA LA POBREZA, ¿TE APUNTAS?”

Mons. Carlos EscribanoMons. Carlos Escribano     En 1959, un grupo de mujeres de Acción Católica, lanza la primera Campaña de Manos Unidas. Su objetivo: “Declarar la guerra al hambre”. Más de medio siglo después aquella lucha sigue viva. Muchas batallas han ganado en todo este tiempo. El enemigo es poderoso, pero siguen luchando para llevar un rayo de esperanza a tantas y tantas personas pobres de los países del Sur. Manos Unidas es una de las organizaciones católicas de más prestigio nacional e internacional. Se lo han ganado a pulso por el rigor con el que gestionan sus ayudas, por la entrega con la que trabajan sus muchos voluntarios y voluntarias y por la profunda identidad cristiana con la que saben dar vida a todos los proyectos que, año tras año, presentan a las parroquias.

El lema para esta Campaña, la LVI, es muy sugerente e interpelante: “Luchamos contra la pobreza, ¿te apuntas?”. El lápiz que se muestra en el cartel de este año, nos incita a tomarlo en nuestras manos y ponernos, de manera decidida, a comprometernos ante este gran problema que afecta a muchos millones de personas en el mundo.

A ese compromiso de luchar contra la pobreza y a favor de los más necesitados nos llama el Papa Francisco: “Cada cristiano y cada comunidad están llamados a ser instrumentos de Dios para la liberación y promoción de los pobres, de manera que puedan integrarse plenamente en la sociedad; esto supone que seamos dóciles y atentos para escuchar el clamor del pobre y socorrerlo”.(Evangelii Gaudium 187). Sí, debemos salir al encuentro de nuestros hermanos sufrientes; hay que tomarse en serio el tema de la pobreza en el mundo y dar un paso al frente para combatirla: hay que apuntarse, como nos pide Manos Unidas. Los pobres son de carne y hueso, cercanos y heridos. No es una propuesta de salón, sino sangrante e interpeladora: “No puede ser que no sea noticia que muere de frío un anciano en situación de calle y que sí lo sea una caída de dos puntos en la bolsa. Eso es exclusión. No se puede tolerar más que se tire comida cuando hay gente que pasa hambre. Eso es inequidad. Hoy todo entra dentro del juego de la competitividad y de la ley del más fuerte, donde el poderoso se come al más débil. Como consecuencia de esta situación, grandes masas de la población se ven excluidas y marginadas: sin trabajo, sin horizontes, sin salida”. (Evangelii Gaudium 53).

Es cierto que vivimos en un contexto social donde mucha gente cercana y conocida está sufriendo en nuestro entorno y en nuestras familias las consecuencias de la crisis. Pero ello no debe llevarnos a olvidar a la gente de otros países, mucho más pobres que el nuestro, que no solo atraviesan por una dificultad momentánea, sino que están sumidos en una pobreza endémica que les impide salir del subdesarrollo con las consecuencias que esto implica y que conocemos, aunque sea parcialmente, a través de los medios de comunicación. La campaña de Manos Unidas nos convoca de un modo especial en este año a tomar conciencia y a buscar caminos de acción que nos lleven a ser solidarios con las necesidades de tantos hermanos pobres en el mundo. En concreto, en esta ocasión, a nuestra diócesis se le ha encomendado un proyecto de desarrollo integral de mujeres en Bihar (India). La ejecución del mismo beneficiará a más de 4000 mujeres y sus familias, que viven en la actualidad en una marginalidad total.

No quiero terminar este escrito sin dar las gracias a todos los voluntarios y voluntarias de Manos Unidas de Teruel que nos ayudáis siempre a tomar conciencia de la presencia de los más pobres y nos dais la oportunidad de apuntarnos a luchar, de modo concreto, contra la pobreza. ¡Muchas gracias!

+ Carlos Escribano Subías,
Obispo de Teruel y de Albarracín

Mons. Carlos Escribano Subías
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Monseñor Carlos Manuel Escribano Subías nació el 15 de agosto de 1964 en Carballo (La Coruña), donde residían sus padres por motivos de trabajo. Su infancia y juventud transcurrieron en Monzón (Huesca). Diplomado en Ciencias Empresariales, trabajó varios años en empresas de Monzón. Más tarde fue seminarista de la diócesis de Lérida -a la que perteneció Monzón hasta 1995-, y fue enviado por su obispo al Seminario Internacional Bidasoa (Pamplona). Posteriormente, obtuvo la Licenciatura en Teología Moral en la Universidad Gregoriana de Roma (1996). Ordenado sacerdote en Zaragoza el 14 de julio de 1996 por monseñor Elías Yanes, ha desempeñado su ministerio en las parroquias de Santa Engracia (como vicario parroquial, 1996-2000, y como párroco, 2008-2010) y del Sagrado Corazón de Jesús (2000-2008), en dicha ciudad. En la diócesis de Zaragoza ha ejercido de arcipreste del arciprestazgo de Santa Engracia (1998-2005) y Vicario Episcopal de la Vicaría I (2005-2010). Como tal ha sido miembro de los Consejos Pastoral y Presbiteral Diocesanos. Además, ha sido Consiliario del Movimiento Familiar Cristiano (2003-2010), de la Delegación Episcopal de Familia y Vida (2006-2010) y de la Asociación Católica de Propagandistas (2007-2010). Ha impartido clases de Teología Moral en el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón desde el año 2005 y conferencias sobre Pastoral Familiar en diferentes lugares de España. Finalmente, ha formado parte del Patronato de la Universidad San Jorge (2006-2008) y de la Fundación San Valero (2008-2010). Benedicto XVI le nombró obispo de Teruel y de Albarracín el 20 de julio de 2010, sucediendo a monseñor José Manuel Lorca Planes, nombrado Obispo de Cartagena en julio de 2009. Ordenado como Obispo de Teruel y de Albarracín el 26 de septiembre de 2010 en la S. I. Catedral de Teruel.