Los religiosos en la Iglesia-comunión

SaizMenesesMons. Àngel Saiz Meneses      En este comentario me voy a referir a la fiesta de la Presentación del Señor al Templo, la popular fiesta de la bendición y procesión de candelas -o Candelaria”-. Jesús, ofrecido a Dios por María y José, es recibido por dos justos de Dios, los ancianos Simeón y Ana, que esperaban la salvación, y se revela como luz para las naciones y gloria de su pueblo, Israel. Esta fiesta tiene una especial significación para los religiosos y religiosas, que cada año, en este día, renuevan la ofrenda de sus vidas consagradas a Dios en el cumplimiento –a imitación de Jesús- de los votos de pobreza, castidad y obediencia.

¿Qué sentido tiene la presencia de los religiosos en la Iglesia? Un gran sentido; los religiosos y religiosas, por la radicalidad de su seguimiento de Cristo están en el mismo corazón de la Iglesia. Esto es lo que deseo decir a las comunidades religiosas –tanto de vida activa como contemplativa y de intercesión- de nuestra diócesis. Creo necesario decirlo especialmente ahora que estamos celebrando -por invitación del Papa Francisco- el año dedicado a la Vida Consagrada.

Para reflexionar sobre la vida consagrada quiero partir de la Iglesia como misterio de comunión. La Iglesia ha nacido principalmente de la entrega total de Cristo por la salvación de la humanidad. La comunión es una realidad profunda que se manifiesta en la vida de la comunidad eclesial y en la vida de cada fiel. Es el misterio de la unión personal de cada ser humano con la Santísima Trinidad y con las demás personas.

La comunión tiene, de hecho, una doble dimensión: vertical y horizontal, comunión con Dios mediante Cristo en el Espíritu Santo, y comunión de los hombres entre sí, los cuales, participando de vid divina, son constituidos en la familia de los hijos de Dios.

San Juan Pablo II nos enseñó que el gran desafío para nosotros al iniciar el tercer milenio era hacer de la Iglesia “la casa y la escuela de comunión”. Para ello, es condición indispensable promover y vivir una espiritualidad de comunión y proponerla como principio educativo en todos los ámbitos de formación.

¿Qué significa, pues, una espiritualidad de comunión? Ante todo, una comunión con el misterio de Dios, con la Santísima Trinidad que habita en nosotros. Después, la capacidad de sentir al otro como hermano de fe en la unidad profunda del Cuerpo místico de Cristo, o sea, la Iglesia. En tercer lugar, capacidad de ver lo que hay de positivo en el otro para acogerlo y valorarlo como regalo de Dios. Por último, saber “dar espacio” al hermano, llevando mutuamente la carga los unos de los otros (Ga 6,2) y rechazando las tentaciones egoístas que continuamente nos acechan y engendran competitividad, o desconfianzas y envidas entre unos y otros.

Escuchando a obispos africanos, os quiero decir que me ha impresionado el sentido que ellos tienen muy arraigado de la Iglesia como la familia de Dios. Todas las vocaciones y todos los carismas –dicen- tienen su lugar en la comunión eclesial. Así tenéis que estar, queridos religiosos y religiosas, en la santa Iglesia de Dios. Así os acogemos y damos gracias a Dios por vosotros y por vosotras, que sois un don de Dios en la Iglesia-comunión.

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Obispo de Terrassa

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses
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Mons. Josep Àngel Saiz Meneses nació en Sisante (Cuenca) el 2 de agosto de 1956. En el año 1965 la familia se trasladó a Barcelona y se instaló en el barrio de Sant Andreu de Palomar. Ingresó en el Seminario Menor Nostra Senyora de Montalegre de Barcelona en el 1968. Posteriormente realizó estudios de Psicología en la Universidad de Barcelona entre los años 1975 y 1977. Participó activamente como miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Jóvenes. Posteriormente estudió en el Seminario Mayor de Toledo los cursos de filosofía, espiritualidad y teología (1977- 1984) y fue ordenado presbítero en la Catedral de Toledo el 15 de julio de 1984. El mismo año obtuvo el Bachillerato en Teología por la Facultad de Teología de Burgos. En la archidiócesis toledana tuvo diversos destinos, primero como párroco en Los Alares y Anchuras de los Montes (1984-1985) y después como vicario de Illescas (1986-1989). El curso 1985-1986 fue capellán soldado en el Hospital de Valladolid. Entre otros servicios realizados en Toledo fue también consiliario de zona de los Equipos de la Madre de Dios (1986-1989), consiliario de zona del Movimiento de Maestros y profesores Cristianos (1986-1989) y profesor de religión en la Escuela de F.P. La Sagra de Illescas (1986-1989). El año 1989 regresó a Barcelona y fue nombrado vicario en la parroquia de Sant Andreu del Palomar, y el 1992 rector de la Iglesia de la Mare de Déu del Roser en Cerdanyola y Responsable de la Pastoral Universitaria en la Universitat Autònoma de Barcelona. También el mismo año 1992 fue nombrado responsable del SAFOR (Servei d'Assistència i Formació Religiosa) de la Universitat Autònoma de Barcelona y Responsable del CCUC (Centre Cristià d'Universitaris de Cerdanyola del Vallès). El año 1995 fue nombrado Consiliario Diocesano del Movimiento Cursillos de Cristiandad. Obtuvo la licenciatura en la Facultad de Teologia de Catalunya el año 1993 con la tesina: “Génesis y teología del Cursillo de Cristiandad”, dirigida por el Dr. Josep M. Rovira Belloso, y publicada el año 1998. En la misma Facultat de Teologia ha realizado los cursos de doctorado. Ha publicado diversos artículos sobre la evangelización y la pastoral en el mundo juvenil, en especial en la revista Ecclesia, y comenzó la elaboración de la tesis doctoral sobre “Agents i institucions d'evangelització”. El 6 de mayo del año 2000 fue nombrado Secretario General y Canciller del Arzobispado de Barcelona y el 10 de abril del 2001 miembro del Colegio de Consultores de la misma archidiócesis. El 30 de octubre de 2001 fue nombrado Obispo titular de Selemsele y Auxiliar de Barcelona y consagrado el 15 de diciembre del mismo año en la Catedral de Barcelona. El 15 de junio de 2004 fue nombrado primer obispo de la nueva diócesis erigida de Terrassa y Administrador Apostólico de la archidiócesis de Barcelona y de la nueva diócesis de Sant Feliu de Llobregat. El 25 de julio tomó solemne posesión en la S. I. Catedral Basílica del Sant Esperit en Terrassa. En la Conferencia Episcopal Española es el Presidente de la Comisión de Seminarios y Universidades.