Jornada Mundial de la Vida Consagrada: “Amigos fuertes de Dios”

Mons. Carlos EscribanoMons. Carlos Escribano      La Iglesia universal, y también nuestra Iglesia diocesana, toma conciencia a lo largo de este año, y de un modo particular con la celebración de esta Jornada, de la importancia de la Vida Consagrada y de su papel determinante en la vida de la Iglesia y de su tarea evangelizadora. En esta ocasión y por celebrase el Año de la Vida Consagrada, nos sentimos invitados a mirar al pasado con gratitud, a vivir el presente con pasión y a abrazar el futuro con esperanza, por todo lo que significa la Vida Consagrada en la Iglesia, y a hacerlo con vosotros queridos hermanos y hermanas nuestros.

La Vida Consagrada es también para nuestra diócesis un don y una caricia que Dios nos hace en vuestras personas y en vuestros carismas. Por eso os necesitamos ardientes, enamorados, con ganas de seguir desgastando vuestras vidas a favor del Evangelio y de los pobres. “La vida consagrada está llamada a encarnar la Buena Noticia, en el seguimiento de Cristo, muerto y resucitado, a hacer propio el modo de existir y de actuar de Jesús como Verbo encarnado ante el Padre y ante los hermanos. Asumir en concreto su estilo de vida, adoptar sus actitudes interiores, dejarse inundar por su espíritu, asimilar su sorprendente lógica y su escala de valores, compartir sus riesgos y sus esperanzas”. (Alegraos, carta circular  de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica en el Año de la Vida Consagrada).  El Papa Francisco sabe que vuestro papel es determinante para llevar adelante toda la tarea que es propia a la Iglesia. Por eso convoca este año en medio de estos “tiempos recios” que nos toca vivir. En el fondo porque, en expresión teresiana,  “son menester amigos fuertes de Dios para sustentar a los flacos” (Libro de la Vida 15, 5). A esta amistad, que se forja en la intimidad de la oración, estamos todos convocados, y de manera especial  vosotros queridos consagrados y consagradas de nuestra diócesis. Es verdad que la realidad pastoral de la diócesis de Teruel y Albarracín es aparentemente pobre y que en ocasiones vuestras fuerzas están un tanto mermadas, pero también sabemos que contamos con el mejor valedor y que os tenéis que sentir llamados, de un modo singular, a testimoniar la alegría que nace del encuentro con el Señor. Ese encuentro os debe seguir animando a llevar el Evangelio a todos los rincones de la tierra con una solicitud especial por las periferias existenciales.

Así os lo pedía el Papa Francisco en la vigilia de apertura del Año de la Vida Consagrada: “¡Despierten al mundo! ¡Despierten al mundo (…). Sea el Evangelio el terreno sólido donde avanzar con coraje. Llamados a ser “exégesis viviente” del Evangelio, sea eso, queridos consagrados, el fundamento de referencia último de vuestra vida y misión. ¡Salid de vuestro nido hacia las periferias del hombre y de la mujer de hoy! Por esto, hay que dejarse encontrar por Cristo. El encuentro con Él empujará al encuentro con los otros y llevará hacia los más necesitados, los más pobres. Es necesario llegar a las periferias que esperan la luz del Evangelio. (…) Delante de vosotros se presentan muchos desafíos, pero estos existen para ser superados. “¡Seamos realistas pero sin perder la alegría, la audacia y la dedicación llena de esperanza!”.

Es un gran reto el que afrontáis en el que se os pide una gran decisión y deseo de superación. Os animo a afrontarlo con valentía y humildad. Y, pido a Dios, que vuestro arranque contagie a toda la comunidad diocesana. En este momento en el que nuestra diócesis esta en un tiempo de reflexión, gestando un nuevo modo de atención pastoral para nuestra realidad, es necesario contar con vuestra ilusión, entrega, renovación y alegría para poder afrontar juntos estos grandes retos que tenemos delante a favor de los hombres y mujeres de nuestra tierra. ¡Muchas felicidades y mucho ánimo!

+ Carlos Escribano Subías,
Obispo de Teruel y de Albarracín

Mons. Carlos Escribano Subías
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Monseñor Carlos Manuel Escribano Subías nació el 15 de agosto de 1964 en Carballo (La Coruña), donde residían sus padres por motivos de trabajo. Su infancia y juventud transcurrieron en Monzón (Huesca). Diplomado en Ciencias Empresariales, trabajó varios años en empresas de Monzón. Más tarde fue seminarista de la diócesis de Lérida -a la que perteneció Monzón hasta 1995-, y fue enviado por su obispo al Seminario Internacional Bidasoa (Pamplona). Posteriormente, obtuvo la Licenciatura en Teología Moral en la Universidad Gregoriana de Roma (1996). Ordenado sacerdote en Zaragoza el 14 de julio de 1996 por monseñor Elías Yanes, ha desempeñado su ministerio en las parroquias de Santa Engracia (como vicario parroquial, 1996-2000, y como párroco, 2008-2010) y del Sagrado Corazón de Jesús (2000-2008), en dicha ciudad. En la diócesis de Zaragoza ha ejercido de arcipreste del arciprestazgo de Santa Engracia (1998-2005) y Vicario Episcopal de la Vicaría I (2005-2010). Como tal ha sido miembro de los Consejos Pastoral y Presbiteral Diocesanos. Además, ha sido Consiliario del Movimiento Familiar Cristiano (2003-2010), de la Delegación Episcopal de Familia y Vida (2006-2010) y de la Asociación Católica de Propagandistas (2007-2010). Ha impartido clases de Teología Moral en el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón desde el año 2005 y conferencias sobre Pastoral Familiar en diferentes lugares de España. Finalmente, ha formado parte del Patronato de la Universidad San Jorge (2006-2008) y de la Fundación San Valero (2008-2010). Benedicto XVI le nombró obispo de Teruel y de Albarracín el 20 de julio de 2010, sucediendo a monseñor José Manuel Lorca Planes, nombrado Obispo de Cartagena en julio de 2009. Ordenado como Obispo de Teruel y de Albarracín el 26 de septiembre de 2010 en la S. I. Catedral de Teruel.