En sintonía con manos Unidas

martorell7Mons. Julián Ruiz Martorell      Queridos hermanos en el Señor:

Os deseo gracia y paz.

La Campaña de Manos Unidas de este año tiene como lema: “Luchamos contra la pobreza ¿te apuntas?”. La lucha contra la pobreza no es un propósito irrealizable, ni una utopía inalcanzable consecuencia de un deseo de personas de buen corazón. Es una realidad que requiere sintonía de esfuerzos y continuidad de iniciativas, para mejorar las condiciones materiales y sociales en que vive gran parte de la humanidad.

Un modo de apuntarse consiste en inscribirse en una solidaria lista de socios, donantes, voluntarios, trabajadores, cooperantes, etc. También supone, entre otras, tres cosas importantes: en primer lugar, conocer; en segundo lugar, valorar, y, en tercer lugar, colaborar.

1) Manos Unidas nos exhorta a apuntarnos en un proyecto de erradicación de la pobreza, para que no olvidemos que los más necesitados están incluidos en la vida y en la misión de la Iglesia.  Por desgracia, no faltan nuevos factores que producen pobreza y marginación en el mundo de hoy, marcado por graves desequilibrios económicos, por procesos de globalización regidos por el egoísmo, más que por la solidaridad. Continuamente surgen focos de conflictos armados devastadores. Muchas personas se ven obligadas a abandonar su lugar de nacimiento, sus raíces culturales, sus espacios de convivencia, la tierra que sus antepasados cultivaron con esfuerzo. No encuentran asentamientos dignos, ni posibilidad de escolarizar a los más pequeños, ni hay medios para progresar en las tareas educativas. Viven en condiciones indignas e insalubres, sin asistencia sanitaria.

2) Apuntarse también significa sentir aprecio por las personas, tanto quienes trabajan y cooperan en nuestra Diócesis, como quienes reciben directa o indirectamente la ayuda. Manos Unidas nos ayuda a poner rostro al hambre, a la desnutrición, a las enfermedades, a la carencia de enseñanza. Manos Unidas no invita a superar los límites, a vencer los obstáculos, a desdibujar el trazo de la pobreza en el mundo, a borrar, con acciones bien definidas, los rasgos deshumanizadores de la pobreza.  Manos Unidas trabaja para buscar el bien, para poner remedio a tantos males como afligen a un considerable número de personas en los países más desfavorecidos.  Cuando el contexto cultural y social en que vivimos tiende a la globalización de la indiferencia, Manos Unidas colabora intensamente por la globalización de la generosidad. Lo hace fijándose objetivos concretos y buscando los medios específicos para alcanzarlos.

3) Apuntarse es decidirse a dar un paso comprometido, a vivir la generosidad que sabe dar sin reservas no solamente lo que se tiene, sino, fundamentalmente, lo que se es. Merece la pena apuntarse para colaborar en una tarea que es también una responsabilidad eclesial que se vive con espíritu de fe auténtica. Hablar de Manos Unidas significa mencionar proyectos, colaboración, cooperación internacional; pero, sobre todo, es tomar conciencia de la existencia de manos que se unen, corazones que se entrelazan, vínculos de solidaridad. En medio de tanta tristeza y abatimiento, en medio de tanta injusticia, Manos Unidas se hace presente trabajando para engendrar una dinámica de esperanza.

Si queremos ser auténticos cristianos, discípulos de Jesús, hemos de compartir su amor por los más desfavorecidos. ¿Te apuntas?

Recibid mi cordial saludo y mi bendición.

+Julián Ruiz Martorell,

Obispo de Jaca y de Huesca

Mons. Julián Ruiz Martorell
Acerca de Mons. Julián Ruiz Martorell 339 Articles
D. Julián RUIZ MARTORELL nació en Cuenca el 19 de enero de 1957. Desde pequeño vive en Zaragoza. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Zaragoza, siendo alumno del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (CRETA). Fue ordenado sacerdote en Zaragoza el 24 de octubre de 1981. Encargos pastorales desempeñados: 1981-1983: Ecónomo de Plasencia de Jalón y Encargado de Bardallur; 1983: Encargado de Bárboles, Pleitas y Oitura; 1983-1988: Durante sus estudios en Roma, Capellán de las Religiosas "Battistine"; 1988-1993: Adscrito a la Parroquia de Santa Rafaela María, en Zaragoza; 1991-2005: Director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar"; 1994-2010: Capellán de la comunidad religiosa del Colegio Teresiano del Pilar; 1998-2005: Director del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón; 1999-2005: Director del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín"; 2007-2010: Delegado de Culto y Pastoral de El Pilar. Fue nombrado obispo de Huesca y de Jaca el 30 de diciembre de 2010. En ese momento desempeñaba los siguientes cargos y tareas: Profesor de Sagrada Escritura del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (1988), del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar" (1988) y del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín" (1988); Miembro del Consejo Diocesano de Pastoral (1993); Miembro del Consejo Presbiteral (1998); Canónigo de la Catedral Basílica "Nuestra Señora del Pilar" de Zaragoza (2004); Miembro del Colegio de Consultores (2005) y Secretario del Consejo Presbiteral; y Vicario General de la Archidiócesis (2009). Fue ordenado obispo en la S. I. Catedral de Huesca el 5 de marzo de 2011. Tomó posesión de la diócesis de Jaca al día siguiente en la S. I. Catedral de esta diócesis.