Malagón, Ciudad Real, Daimiel y muchas más ciudades y pueblos…

Mons. Antonio AlgoraMons. Antonio Algora    Ciudades y pueblos que son testigos de la presencia de la Vida Consagrada en nuestra provincia, en nuestra Iglesia diocesana. Si cito las tres primeras, es por las Fundaciones carmelitas que hay en ellas, y porque deseo ofrecer a vuestra consideración estos dos acontecimientos históricos con que nos regala nuestro Señor: Año Jubilar de la Vida Consagrada y Año Jubilar de santa Teresa de Jesús con motivo del 500 aniversario de su nacimiento.

En el Libro de la Vida, cuenta nuestra santa lo que le sucede cuando se pone a escribir: «Ayúdame poco el poco tiempo que tengo, y así ha menester Su Majestad hacerlo; porque he de andar con la comunidad y con otras hartas ocupaciones (como estoy en casa que ahora se comienza, como después se verá), y así es muy sin tener asiento lo que escribo, sino a pocos a pocos, y esto quisiérale, porque cuando el Señor da espíritu, pónese con facilidad y mejor» (Cap 14, n.º 8).

Esta es la mujer que está llegando a la plenitud de su realización humana de mano de la amistad con Jesucristo, de vivir la inmensidad del Enmanuel, del Dios con nosotros. Nuestro mundo se debate muchas veces con “ser bueno-ser malo” “bienestar-malestar” “me va bien-me va mal”, con el agravante de una soledad individual y colectiva, sin la conciencia de que Dios está, iba a decir con ellos, pero es más propio decir con nosotros, sí, con la Humanidad de antes, ahora y por siempre.

Santa Teresa ha descubierto, aunque ya de mayor, el salto que va de debatirse en ser buena monja o mediocre, a vivir la presencia de Jesucristo en la más íntima intimidad «amiga fuerte de Dios» y así su vida se proyecta en la sociedad de su tiempo con una capacidad de penetración impresionante desde la Corte Real hasta los barrios y pueblos humildes donde se asientan parte de sus 17 Fundaciones.

Cuando hay muchos que, en aras de su libertad, idolatran el dinero, la fama o el poder y destrozan sus vidas en el triunfo pasajero, la vida consagrada a Jesucristo produce un «admirable intercambio» que a los mortales nos hace eternos al participar de la vida divina que Jesucristo da a quien le consagra la existencia. Ah, y nada de fanatismos, todo se desenvuelve en un proceso personalizante que lleva al fiel a cotas de plenitud humana que ni el mismo sujeto habría podido calcular, si no fuera por la rica experiencia de una Iglesia que guarda la memoria de sus hijos por la trasmisión de la fe enriquecida y enriquecedora, por el testimonio de los hermanos que quieren morir al fin hijos de la Iglesia, según expresión de la misma santa Teresa. Ella se sabe deudora y acreedora de la corriente de salvación que ha crecido en el tiempo de los hombres con su consagración al Señor.

La vida consagrada a Jesucristo es rentable y beneficiosa para la sociedad en la que viven nuestras Congregaciones e Institutos también por sus realizaciones sociales en favor de los más débiles y vulnerables de su tiempo. Pero de esto hablaremos la semana próxima, que tocará remediar el Hambre en el Mundo y en la tarea en la que los consagrados son, tantas veces, ejecutores de lo logrado en las Campañas de la Iglesia.

Vuestro obispo,

† Antonio Algora

Obispo de Ciudad Real

Mons. Antonio Algora
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D. Antonio Ángel Algora Hernando nació en La Vilueña (Zaragoza), el 2 de octubre de 1.940. Cursó los Estudios Eclesiásticos en el Seminario Diocesano de Madrid. El 23 de diciembre de 1.967 fue ordenado de sacerdote y quedó incardinado en la que entonces era Archidiócesis de Madrid-Alcalá y hoy son tres diócesis: Madrid, Alcalá y Getafe. Desde 1968 a 1.973 fue Consiliario de las Hermandades del Trabajo en Alcalá.de Henares. Trasladado a Madrid como Consiliario de los jóvenes de Hermandades, sustituyó al fundador, D. Abundio García Román, en 1.978, como Consiliario del Centro de Madrid. El 9 de octubre de 1.984 fue nombrado Vicario Episcopal de la Vicaría VIII de la Archidiócesis de Madrid. El 20 de Julio de 1.985 fue nombrado Obispo de Teruel y Albarracín. Recibió la consagración episcopal el 29 de septiembre de ese mismo año. Su especialidad académica es la Sociología. En la Conferencia Episcopal Española es miembro del Consejo de Economía y como tal, responsable del Secretariado para el Sostenimiento Económico de la Iglesia. Además, es vocal de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, y responsable del Departamento de Pastoral Obrera.