Enseñaba con autoridad

Mons. Gerardo MelgarMons. Gerardo Melgar     Queridos diocesanos:

Jesús «enseñaba con autoridad»; eso nos dice el Evangelio de este Domingo. Todos conocemos dos maneras de enseñar algo: por un lado, enseñar sin implicarse, exclusivamente de modo teórico; por otro, sobre todo cuando se trata de un determinado estilo de vida, enseñar no sólo con la teoría o la palabra sino acompañando la enseñanza con las obras, corroborando lo que se enseña de palabra con el ejemplo de vida.

Todos tenemos experiencia de ambas enseñanzas. Hay quien tiene muy claro lo que se debe hacer y así lo enseña pero no se complica ni aplica esa enseñanza; simplemente enseña con la palabra. Pero hay también quien enseña y vive, se implica hasta hacer vida en él lo que enseña y se transforma en un ejemplo. Estas dos formas las conocían bien los oyentes de Jesús, que habían oído enseñar a los maestros de la Ley (predicaban lo que se debía hacer pero no lo hacían) y conocían la manera de enseñar de Jesús (predicaba un estilo determinado de vivir y Él mismo era un modelo excelente).

En nuestro mundo actual (también a nuestro alrededor) nos encontramos con personas que son pura palabreríateóricos de determinadas materias: hablan de honradez en la política pero no la viven; hablan de economía, de austeridad pero despilfarran; de religióny de fe pero no creen; son predicadores de valores a los que son indiferentes o, lo que es peor, que ni siquiera se molestan en vivir en primera persona.

Nuestra sociedad, tantas veces increyente y alejada de Dios, reclama de los que nos decimos creyentes profunda coherencia y nos exige que vivamos aquello que decimos creer de modo que seamos testimonio de ese Dios al que enseñamos. De no ser así, nuestro apellido («somos cristianos») se convierte para los que nos observan en palabra vacía, hueca, sin sentido.

Muchas veces nos quejamos de la falta de fe en nuestro mundo pero ¿no será que a los cristianos no nos ven como personas consecuentes y sí viviendo lo contrario de lo que decimos ser? Los padres se quejan de la poca influencia que han tenido en sus hijos en lo que a la vivencia y valoración de la fe se refiere pero ¿no será que les han enseñado sólo de palabra y no con el ejemplo? Los sacerdotes nos quejamos del poco fruto que tienen nuestros desvelos pastorales y evangelizadores pero ¿no será que lo hacemos sólo de palabra y nuestra vida no se corresponde con lo que predicamos? ¿No será la increencia de nuestro entorno, en buena medida, fruto de nuestra incoherencia? ¿No será que aquellos que no creen esperan encontrar en nosotros personas convencidas y convertidas, y no unos más del montón, del mundo, que en casi nada nos distinguimos de los que no creen?

Los que oían a Jesús veían que enseñaba con autoridad porque su predicación era distinta de la de los Maestros de la Ley: ellos enseñaban de palabra y Jesús lo hacía con un mensaje que vivía personalmente. La Palabra de Dios nos llama a cuidar nuestro ejemplo y nuestro testimonio cristianos, a ser coherentes en la vida siguiendo el sentir de San juan Pablo II: «el único Evangelio que van a leer muchos de los hombres y mujeres de nuestro tiempo es el testimonio de fe que demos los cristianos».

Vuestro Obispo,

+Gerardo Melgar

Obispo de Osma-Soria

Mons. Gerardo Melgar
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Mons. Gerardo Melgar Viciosa nació el 24 de Septiembre de 1948 en Cervatos de la Cueza, Provincia y Diócesis de Palencia. Cursó la enseñanza secundaria (años de Humanidades) en el Seminario Menor Diocesano de Carrión de los Condes y los estudios de Filosofía y Teología en el Seminario mayor de San José de Palencia. Fue ordenado sacerdote el 20 de Junio de 1973 por el entonces Obispo de la sede palentina, Mons. Anastasio Granados García. Fue nombrado Párroco -de 1973 a 1974- al servicio de las parroquias de Vañes, Celeda de Roblecedo, San Felices de Castillería, Herreruela de Castillería y Polentinos. Al terminar ese curso pastoral, fue enviado a Roma, donde estudió Teología en la Universidad Gregoriana, licenciándose en Teología Fundamental el 14 de junio de 1976. A su regreso a Palencia fue nombrado Coadjutor de la parroquia de San Lázaro de la capital palentina durante un año. En 1977, y hasta 1982, desempeñó el cargo de Formador y Profesor del Seminario Menor Diocesano en Carrión de los Condes, del que sería, más tarde, Rector (1982-1987). En 1983 fue nombrado miembro del equipo de Pastoral Vocacional de la Delegación Diocesana de Pastoral Juvenil y Vocacional. Al dejar el Seminario de Carrión de los Condes fue destinado, como Vicario Parroquial, a la Parroquia de San José de Palencia durante seis años (de 1987 a 1993). En 1993 fue elegido por Mons. Ricardo Blázquez Pérez para desempeñar el oficio de Vicario Episcopal de Pastoral de la Diócesis palentina, cargo en el que permanecería hasta 1998. También durante diez años (de 1995 a 2005), fue Párroco solidario de la Parroquia de San José Obrero y Coordinador de la Cura pastoral de la misma, miembro del Colegio Diocesano de Consultores (1995-2000) y vocal, por designación del Sr. Obispo, del Consejo Presbiteral Diocesano (2001-2005). En el año 2000 fue nombrado Delegado Diocesano de Pastoral Familiar hasta que, en 2005, Mons. Rafael Palmero Ramos lo eligió para desempeñar el cargo de Vicario General de la Diócesis. De 2004 a 2005 fue, además, confesor ordinario del Seminario Menor Diocesano “San Juan de Ávila” así como, de 2005 a 2008, miembro del Colegio de Consultores de la Diócesis y Profesor de Teología del Matrimonio en el Instituto Teológico del Seminario Mayor de San José (2007). En enero de 2006, y hasta septiembre de 2007, durante el periodo de sede vacante producida por el traslado de Mons. Rafael Palmero Ramos a la Diócesis de Orihuela-Alicante, fue nombrado por la Santa Sede Administrador Apostólico de la Diócesis de Palencia. El 1 de Mayo de 2008, momento en el que desempeñaba el cargo de Vicario General de la Diócesis de Palencia y era el Capellán del Noviciado de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, se hizo público su nombramiento como Obispo de Osma-Soria. El 6 de Julio de 2008 recibió de manos del entonces Nuncio Apostólico de Su Santidad en España, Mons. Manuel Monteiro de Castro, la ordenación episcopal y tomó posesión canónica de la Diócesis oxomense-soriana. Ha publicado varios libros sobre el matrimonio y la familia: “Juntos cuidamos nuestro amor. Convivencias para matrimonios jóvenes”, “Madurando como Matrimonio y como Familia”, “Nos formamos como padres para educar en valores a nuestros hijos” y “Llenos de ilusión preparamos nuestro futuro como matrimonio y familia”, además de múltiples artículos y materiales de trabajo sobre la familia y la pastoral familiar. De su Magisterio episcopal, pueden destacarse las siguientes Cartas pastorales: “Sacerdotes de Jesucristo en el aquí y el ahora de nuestra historia” (2009) con motivo del Año sacerdotal, “Juan de Palafox y Mendoza. Un modelo de fe para el creyente del siglo XXI” (2010), con motivo de la beatificació, “La nueva evangelización y la familia” (2011), “Carta pastoral sobre el Seminario diocesano” (2012), “Itinerario para la evangelización de la familia” (2013), Carta pastoral “Después de la Misión diocesana Despertar a la fe” (2014). Además, ha publicado otros escritos: “La Pastoral Familiar, un proceso continuo de acompañamiento a la familia” (2009), “Los grupos parroquiales de matrimonios jóvenes” (2010), “Unidades de Acción Pastoral. Instrumentos de comunión al servicio de la evangelización” (2010). El 8 de abril de 2016, el papa Francisco lo nombró obispo de Ciudad Real, en sustitución de Antonio Ángel Algora, que renunció por edad. El 21 de mayo del mismo año tomó posesión canónica en la catedral de Santa María del Prado.