“Alegraos”. Año de la Vida Consagrada

Mons. Francesc Pardo i ArtigasMons. Francesc Pardo y Artigas     El lunes, 2 de febrero, fiesta de la “Candelaria”, celebramos el día de la vida consagrada, de forma especial este año, dedicado a valorar, agradecer  y orar por el don de las personas que han consagrado toda su vida a Dios y al prójimo.

El papa Francisco dice, dirigiéndose a los consagrados y consagradas:

“Quisiera deciros una palabra, y es “alegría”. Siempre donde estáis los consagrados, siempre hay alegría: ésta es la belleza de la consagración”.

La congregación romana para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica ha enviado una carta a todos los consagrados, en la que se comentan expresiones de las enseñanzas del Papa, precisamente con este título: “Alegraos…”.

También los obispos de la Conferencia Episcopal Tarraconense les hemos enviado una carta de agradecimiento, para valorar la dimensión evangelizadora de la vida consagrada, para remarcar la importancia de su testimonio de espiritualidad y para sugerir las nuevas oportunidades de ofrecer un testimonio auténtico y creíble de su amor y de su fe.

¿Para qué sirven los frailes y las monjas? En una de mis visitas a escuelas cristianas, y en una de las clases de ESO, una de las preguntas que me formularon un grupo de chicas fue ésta. Yo, intentando responder a todas sus preguntas, les dije que la cuestión no me parecía ajustada, ya que se hacía con deje únicamente productivo. En mi opinión la pregunta no es “para qué sirven”, sino que testimonio dan y qué servicio hacen a la Iglesia y al mundo.

El primer servicio no es lo que hacen, sino lo que son. Su vida es un testimonio evangélico y radical desde la pobreza, la castidad y la obediencia. Son icono de una vida diferente, de una convivencia fraternal, de un amor a Dios y a las personas, sin esperar gratificaciones, según el “carisma o las finalidades” de los fundadores que han adaptado a los retos históricos del momento. Ahora, nos muestran la necesidad de Dios, de la plegaria, de la disponibilidad, de la austeridad, de la comunidad, del servicio.

Después, ciertamente, hay que valorar todas sus obras: las del pasado, las de hoy en día y las del futuro. Por eso me hago eco de ambas cartas:

“Cuando contemplamos en una visión de conjunto la cantidad y diversidad de comunidades religiosas presentes en nuestra Iglesia Diocesana de Girona, tantas congregaciones que aquí y en Cataluña tienen sus orígenes, y el paso de los santos que tan fuertemente han marcado nuestra tierra, el primer sentimiento que aflora en nosotros es el de acción de gracias a Dios. Monasterios, casas de espiritualidad y de ejercicios, escuelas, hospitales, residencias de ancianos, soporte y colaboración con muchas parroquias y movimientos, presencia activa en barrios y pueblos, atención a personas marginadas y excluidas, actividades culturales, colaboración pastoral en las prisiones, soporte activo a las Caritas diocesana y locales, los misioneros y misioneras en el Tercer y Cuarto Mundo… representa en su conjunto un don del Espíritu, que humaniza, transforma y evangeliza nuestra sociedad.

Esta acción de gracias a Dios la hacemos extensiva a todos vosotros, los consagrados, religiosos y religiosas, monjes y monjas, contemplativos, laicos consagrados, miembros de institutos seculares, ermitaños y ermitañas, vírgenes consagradas, y a los que, imitando a Cristo y sirviéndolo, enriquecéis la Iglesia con vuestra vida ofrecida por amor a Dios y a los hermanos, y que oráis, trabajáis, amáis y buscáis caminos de evangelización en el mundo de hoy.

También valoro vuestra buena relación y amistad conmigo mismo, los sacerdotes y diáconos, de forma que estamos cordialmente unidos por lazos de comunión que muestran la unidad en la variedad de dones que el Espíritu Santo reparte generosamente”.

¡Gracias y ánimo!

+Francesc Pardo y Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
Acerca de Mons. Francesc Pardo i Artigas 413 Articles
Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.