La voz de Dios en medio de las llamadas del mundo

Mons. Gerardo MelgarMons. Gerardo Melgar      Queridos diocesanos:

En muchas ocasiones, la Palabra de Dios nos habla de algo fundamental en la vida cristiana: la llamada de Dios en medio de las demás llamadas del mundo. Dios ha llamado siempre al ser humano a una vida más humana, más religiosa; recordemos casos que recoge la Escritura como el pequeño Samuel, los apóstoles, el joven rico, Zaqueo, Mateo o María Magdalena, por citar algunos pocos. Sí, el Evangelio está plagado de llamadas por parte de Cristo a personas concretas y éstas dan una respuesta dependiendo de su propia situación: unos, positiva; otros, negativa; otros, tibia.

No olvidemos que el Señor sigue llamando igualmente hoy en nuestro S. XXI a personas concretas. Llama a la fe, a que vivamos realmente nuestra vida interpretada e interpelada desde el Evangelio; llama a dar verdadera importancia a Dios en nuestra vida; llama a vivir su estilo de vida en el que Dios y los demás sean realmente lo más importante de nuestro vivir; llama a que comuniquemos nuestra fe a los demás como buena noticia. El Señor llama a que cada uno se sienta responsable de responder a la vocación a la que es llamado: a ser buen esposo/a, a ser buen padre o buena madre, a ser un laico comprometido, a intentar lograr hacer un mundo más humano y más cristiano tratando de que Él esté presente en la familia, en la vida de los negocios y en el mundo de la política; buscando el bien integral de la persona, respetando los valores y derechos fundamentales, defendiendo a los más débiles, pobres y marginados de nuestra sociedad. Además, algunos sienten que Dios les llama a entregar su vida radicalmente al servicio del Evangelio en una especial consagración (vida sacerdotal, misionera, religioso/a de clausura o de vida activa) valorándole únicamente a Él como lo más importante de la existencia.

Pero junto a estas llamadas que Dios hace nos encontramos con otras llamadas: son las llamadas del mundo a la frivolidad que nos van metiendo en un mundo de inconsciencia, de placer pasajero sin límites morales, que nos prometen momentos de felicidad efímeros, que ponen esta vida como el muro donde todo se termina y predican que sólo siguiendo dichas llamadas se puede ser feliz. Llamadas a la felicidad basada en tener más y más. Llamadas a una vida cómoda y de placer sin barreras. Son las llamadas del carpe diem sin moral ni reglas. Son las llamadas del prestigio social, el poder, de la apariencia. Bien sabemos que es mucho más fácil responder y dejarse llevar por las llamadas del mundo; sin embargo, también sabemos que, al final, nos convierten en seres vacíos, sin sentido de la vida, de corazón hueco y sin perspectiva ni rumbo. Sí, tenemos que ser conscientes de esta realidad y no dejarnos manipular por lo fácil, lo cómodo, lo que hace todo el mundo siendo personas responsables de su vida y de su destino que no se dejan manipular.

Hermanos, hemos de saber distinguir la llamada de Dios en medio de tantas falsas llamadas para elegir libre y responsablemente el estilo de vida que nos llena como personas y como cristianos, el estilo de vida del Evangelio. Hemos de ser capaces, como creyentes, de hacer un discernimiento real en nuestra vida para poder crecer como personas y como cristianos. Pregúntate, querido lector, ¿has probado a ser un buen padre o una buena madre de familia, un buen esposo o una buena esposa desde Dios? ¿Has probado a pensar qué puedes aportar para que hacer de éste un mundo mejor y más humano? ¿Has pensado alguna vez en cuál es el camino por el que Dios te está llamando y en qué medida le estás respondiendo? ¿Te has parado alguna vez a pensar si el Señor no estará llamándote a una vida más radical de entrega a Él y a los hermanos en exclusividad? ¡Hazlo! Prueba a responder a lo que descubras que Dios te pide y verás abrirse ante ti el camino de la auténtica felicidad.

Vuestro Obispo,

+ Gerardo Melgar

Obispo de Osma-Soria

Mons. Gerardo Melgar
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Mons. Gerardo Melgar Viciosa nació el 24 de Septiembre de 1948 en Cervatos de la Cueza, Provincia y Diócesis de Palencia. Cursó la enseñanza secundaria (años de Humanidades) en el Seminario Menor Diocesano de Carrión de los Condes y los estudios de Filosofía y Teología en el Seminario mayor de San José de Palencia. Fue ordenado sacerdote el 20 de Junio de 1973 por el entonces Obispo de la sede palentina, Mons. Anastasio Granados García. Fue nombrado Párroco -de 1973 a 1974- al servicio de las parroquias de Vañes, Celeda de Roblecedo, San Felices de Castillería, Herreruela de Castillería y Polentinos. Al terminar ese curso pastoral, fue enviado a Roma, donde estudió Teología en la Universidad Gregoriana, licenciándose en Teología Fundamental el 14 de junio de 1976. A su regreso a Palencia fue nombrado Coadjutor de la parroquia de San Lázaro de la capital palentina durante un año. En 1977, y hasta 1982, desempeñó el cargo de Formador y Profesor del Seminario Menor Diocesano en Carrión de los Condes, del que sería, más tarde, Rector (1982-1987). En 1983 fue nombrado miembro del equipo de Pastoral Vocacional de la Delegación Diocesana de Pastoral Juvenil y Vocacional. Al dejar el Seminario de Carrión de los Condes fue destinado, como Vicario Parroquial, a la Parroquia de San José de Palencia durante seis años (de 1987 a 1993). En 1993 fue elegido por Mons. Ricardo Blázquez Pérez para desempeñar el oficio de Vicario Episcopal de Pastoral de la Diócesis palentina, cargo en el que permanecería hasta 1998. También durante diez años (de 1995 a 2005), fue Párroco solidario de la Parroquia de San José Obrero y Coordinador de la Cura pastoral de la misma, miembro del Colegio Diocesano de Consultores (1995-2000) y vocal, por designación del Sr. Obispo, del Consejo Presbiteral Diocesano (2001-2005). En el año 2000 fue nombrado Delegado Diocesano de Pastoral Familiar hasta que, en 2005, Mons. Rafael Palmero Ramos lo eligió para desempeñar el cargo de Vicario General de la Diócesis. De 2004 a 2005 fue, además, confesor ordinario del Seminario Menor Diocesano “San Juan de Ávila” así como, de 2005 a 2008, miembro del Colegio de Consultores de la Diócesis y Profesor de Teología del Matrimonio en el Instituto Teológico del Seminario Mayor de San José (2007). En enero de 2006, y hasta septiembre de 2007, durante el periodo de sede vacante producida por el traslado de Mons. Rafael Palmero Ramos a la Diócesis de Orihuela-Alicante, fue nombrado por la Santa Sede Administrador Apostólico de la Diócesis de Palencia. El 1 de Mayo de 2008, momento en el que desempeñaba el cargo de Vicario General de la Diócesis de Palencia y era el Capellán del Noviciado de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, se hizo público su nombramiento como Obispo de Osma-Soria. El 6 de Julio de 2008 recibió de manos del entonces Nuncio Apostólico de Su Santidad en España, Mons. Manuel Monteiro de Castro, la ordenación episcopal y tomó posesión canónica de la Diócesis oxomense-soriana. Ha publicado varios libros sobre el matrimonio y la familia: “Juntos cuidamos nuestro amor. Convivencias para matrimonios jóvenes”, “Madurando como Matrimonio y como Familia”, “Nos formamos como padres para educar en valores a nuestros hijos” y “Llenos de ilusión preparamos nuestro futuro como matrimonio y familia”, además de múltiples artículos y materiales de trabajo sobre la familia y la pastoral familiar. De su Magisterio episcopal, pueden destacarse las siguientes Cartas pastorales: “Sacerdotes de Jesucristo en el aquí y el ahora de nuestra historia” (2009) con motivo del Año sacerdotal, “Juan de Palafox y Mendoza. Un modelo de fe para el creyente del siglo XXI” (2010), con motivo de la beatificació, “La nueva evangelización y la familia” (2011), “Carta pastoral sobre el Seminario diocesano” (2012), “Itinerario para la evangelización de la familia” (2013), Carta pastoral “Después de la Misión diocesana Despertar a la fe” (2014). Además, ha publicado otros escritos: “La Pastoral Familiar, un proceso continuo de acompañamiento a la familia” (2009), “Los grupos parroquiales de matrimonios jóvenes” (2010), “Unidades de Acción Pastoral. Instrumentos de comunión al servicio de la evangelización” (2010). El 8 de abril de 2016, el papa Francisco lo nombró obispo de Ciudad Real, en sustitución de Antonio Ángel Algora, que renunció por edad. El 21 de mayo del mismo año tomó posesión canónica en la catedral de Santa María del Prado.