La gracia de Dios en los niños

Mons. Antonio AlgoraMons. Antonio Algora    Menudos son cuando se empeñan en algo», me soléis decir los padres, los educadores y los catequistas. Ciertamente, desde la aparente debilidad de sus pocos años, tienen la fuerza de la personalidad que va creciendo en ellos, casi sin darnos cuenta, pero de un modo firme y continuado.

Así lo aseguran los Evangelios de la persona de Jesucristo: «Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres» (Lc 2, 52). Este proceso que se dio en Jesús es el que corresponde a toda persona que viene a este mundo. Lo que nos dice la Palabra de Dios es que Jesús fue una persona normal. Pues bien, os quiero llamar la atención precisamente sobre ese «crecer en gracia», pues, con demasiada frecuencia, pensamos que, por tener pocos años, son solo sujetos sobre los que los mayores volcamos saberes, vitaminas, y cuidados mil, olvidando que de ellos nace la fuerza vital que les va a permitir en la vida tomar responsabilidades, y que tienen ya la capacidad de ofrecer a los demás lo mejor de sí mismos.

A los catequistas les recuerdo siempre que tengan la certeza de que la gracia de Dios en ellos tiene una mayor fuerza santificadora que en los demás, puesto que son más capaces de abrir el corazón a lo verdadero, a lo bello y a lo bueno, sin duda más cerca de Dios están: «Dejad que los niños vengan a mí y no se lo impidáis, porque de los que son como ellos es el reino de Dios». Por tanto, tienen, por lo mismo, más capacidad de comunicación, de ser enviados, apóstoles, misioneros.

Sí, es el Día de la Infancia Misionera, que nos recuerda nuestra particular jornada diocesana que prepara este día y que reúne ya alrededor de 2.000 chavales y chavalas de toda la diócesis. Ellos se sienten misioneros, capaces de comunicar a los demás quién es Jesús, su amigo, y capaces de sentir muy cerca las dificultades que tienen otros niños para salir adelante, para crecer en sabiduría, en estatura y en gracia.

Sin embargo, esa capacidad transformadora de la gracia de Dios en ellos está llamada a ser también fuerza evangelizadora que llegue a los mayores. Somos conscientes de que los afanes de la vida diaria hacen que muchos padres estén lejos de la práctica religiosa, pero, por la tradición hispana de hacer los niños la primera comunión, nos encontramos con alguna frecuencia que los niños son conscientes de su fe y los padres están lejos. Ya no es el primer padre que se ha sentido profundamente conmovido cuando su hijo le dice en directo: «¿Papá tú no eres amigo de Jesús?».

Los niños, hoy, en el día de la Infancia Misionera, nos dicen: «Yo soy uno de ellos» invitándonos a todos a dar gratis lo que hemos recibido gratis que es el don de la fe. Dejémonos llevar por la fuerza de la gracia que Dios ha hecho llegar hasta nosotros en su Iglesia y compartámosla con chicos y grandes. Hay mucho que transformar en nuestro mundo y nosotros no nos podemos quedar al margen de ello. Los chavales y chavalas de la comunidad cristiana nos ayudan a saber que somos misioneros y hemos de salir de nuestras comodidades para ir a los demás, hemos de ser Misioneros con Ellos.

Vuestro obispo,

† Antonio Algora

Obispo de Ciudad Real

Mons. Antonio Algora
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D. Antonio Ángel Algora Hernando nació en La Vilueña (Zaragoza), el 2 de octubre de 1.940. Cursó los Estudios Eclesiásticos en el Seminario Diocesano de Madrid. El 23 de diciembre de 1.967 fue ordenado de sacerdote y quedó incardinado en la que entonces era Archidiócesis de Madrid-Alcalá y hoy son tres diócesis: Madrid, Alcalá y Getafe. Desde 1968 a 1.973 fue Consiliario de las Hermandades del Trabajo en Alcalá.de Henares. Trasladado a Madrid como Consiliario de los jóvenes de Hermandades, sustituyó al fundador, D. Abundio García Román, en 1.978, como Consiliario del Centro de Madrid. El 9 de octubre de 1.984 fue nombrado Vicario Episcopal de la Vicaría VIII de la Archidiócesis de Madrid. El 20 de Julio de 1.985 fue nombrado Obispo de Teruel y Albarracín. Recibió la consagración episcopal el 29 de septiembre de ese mismo año. Su especialidad académica es la Sociología. En la Conferencia Episcopal Española es miembro del Consejo de Economía y como tal, responsable del Secretariado para el Sostenimiento Económico de la Iglesia. Además, es vocal de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, y responsable del Departamento de Pastoral Obrera.