Infancia Misionera

Mons. Jaume PujolMons. Jaume Pujol     El año pasado los misioneros fueron noticia por un hecho inesperado: la extensión del ébola. Aunque en España se siguieron especialmente las noticias de los repatriados, fueron muchos los que se contaminaron y murieron en los países africanos en los que esta enfermedad tan contagiosa se hizo más presente, sobre todo en Liberia, Sierra Leona y Guinea Conakry.

La preocupación por el ébola no debe hacernos olvidar, sin embargo, las personas, sobre todo niños, que murieron por otras enfermedades, como el paludismo, la difteria, o simplemente por desnutrición.

La Infancia Misionera es una obra pontificia que antes se llamó Santa Infancia. Se trata de que los niños vivan el espíritu misionero de ayudar a los pequeños que habitan en estos países que antes llamábamos lejanos y que ahora están a pocas horas de avión.

¿Cómo puede ayudar un niño al bienestar material, pero sobre todo espiritual, a otros niños que en la mayoría de casos no han recibido el bautismo y no conocen a Jesucristo? Puede parecer que cualquier cosa que haga un niño tendrá poca eficacia; pero no es así: pueden ayudar rezando y colaborando, con avemarías y unos céntimos.

Las oraciones infantiles tienen valor a ojos de Dios, quien dijo: «Dejad que los niños vengan a mí», y sus ayudas, aunque simbólicas, permitieron el año pasado afrontar dos mil proyectos en países de misión. Unos céntimos de nuestro país valen como euros en otros en los que el salario es a veces de un euro diario.

Infancia Misionera no es una obra caritativa, sino evangelizadora, pero desde siempre la Iglesia ha rechazado distinguir entre la ayuda material y la espiritual. El misionero es solidario con la persona humana en su conjunto. Ve hermanos donde un antropólogo ve razas distintas o un estudioso de las religiones, creencias diferentes.

Los niños, que actualmente nacen ya en un ambiente global, de razas y creencias, de comunicaciones sin fronteras, pueden ser estimulados a pensar en sus pequeños prójimos, amantes también del fútbol o de los videojuegos, pero con dificultades de salud o de educación.

Juan Pablo II llamó a los niños de la Infancia Misionera «los pequeños grandes colaboradores de la Iglesia y del Papa». También yo, que he conocido de niño las huchas de la Santa Infancia, deseo alentar a los formadores para que cultiven en las almas infantiles estos deseos de solidaridad que les harán mejores personas y a la vez salvarán muchas vidas humanas tan frágiles que dependen de nosotros.

+ Jaume Pujol Bacells

Arzobispo de Tarragona y primado

Mons. Jaume Pujol
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Nace en Guissona (Lleida), el 8 de febrero de 1944. Cursó los estudios primarios en los colegios de las Dominicas de la Anunciata y de los Hermanos Maristas de Guissona. Amplió sus estudios en Pamplona, Barcelona y Roma. Realizó el doctorado en Ciencias de la Educación en Roma, donde cursó estudios filosóficos y teológicos. Es doctor en Teología por la Universidad de Navarra. Fue ordenado sacerdote por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, en Madrid, el 5 de agosto de 1973, incardinado en la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei. CARGOS PASTORALES Fue profesor ordinario de Pedagogía Religiosa en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Desde el año 1976 y hasta su consagración episcopal, dirigió el Departamento de Pastoral y Catequesis, y desde el 1997, el Instituto Superior de Ciencias Religiosas, los dos de la misma Universidad. Ocupó distintos cargos en la Facultad de Teología: director de estudios, director del Servicio de Promoción y Asistencia a los Alumnos, secretario, director de la revista Cauces de Intercomunicación (Instituto Superior de Ciencias Religiosas), dirigida a profesores de religión. Durante sus años en Pamplon dirigió cursos de titulación, formación y perfeccionamiento de catequistas, profesores de religión y educadores de la fe, y tesis de licenciatura y de doctorado. Su trabajo de investigación se ha centrado en temas de didáctica y catequesis; ha publicado 23 libros y 60 artículos en revistas científicas, obras colectivas, etc. También ha desarrollado otras tareas docentes y pastorales con jóvenes, sacerdotes, etc. El día 15 de junio de 2004 el Papa Juan Pablo II lo nombró Arzobispo de Tarragona, archidiócesis metropolitana y primada, responsabilidad que, hasta hoy, conlleva la presidencia de la Conferencia Episcopal Tarraconense, que integran los obispos de la provincia eclesiástica Tarraconense y los de la provincia eclesiástica de Barcelona. El día 19 de septiembre de 2004, en la Catedral Metropolitana y Primada de Tarragona, fue consagrado obispo y tomó posesión canónica de la archidiócesis. El día 29 de junio de 2005 recibía el palio de manos del Papa Benedicto XVI, en la basílica de San Pedro del Vaticano. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y Seminarios y Universidades. Cargo que desempeña desde 2004. Además, ha sido miembro de la Comisión Permanente entre 2004 y 2009.