Testigos valientes de la fe

Mons. Jaume PujolMons. Jaume Pujol       Cada año, en torno al 21 de enero, siento la necesidad de recordar una fecha que se inscribe con letras mayúsculas en la historia de la Iglesia de Tarragona: el martirio del obispo san Fructuoso y sus diáconos Augurio y Eulogio, el 21 de enero del año 259.

El hecho se sitúa en la persecución que sufrieron los cristianos de los tres primeros siglos a cargo de los emperadores romanos y sus delegados en provincias. Miles de ellos fueron asesinados, muchas veces después de ser sometidos a torturas para que abjuraran de su fe; en ocasiones fueron crucificados, como Jesucristo; en otras su muerte se produjo en el marco de espectáculos públicos en espacios al aire libre.

San Fructuoso fue uno de ellos y su relevancia histórica viene no sólo por su condición de obispo, sino también porque se ha conservado un documento excepcional, el acta martirial, es decir, un documento oficial que narra el proceso y condena. Es el acta de un martirio más antigua de la Península, de ahí su extraordinario valor historiográfico.

El año pasado tuvimos la buena noticia de haber reencontrado la tumba del santo en la Necrópolis de Tarragona, a cargo de un grupo de arqueólogos que siguieron los trabajos de Mn. Serra Vilaró. Como era habitual en estos enterramientos principales de un mártir, con el tiempo se construyó sobre su tumba una edificación religiosa. Al margen de ello, pienso que sobre el testimonio de nuestros primeros mártires se ha edificado el cristianismo de Tarragona. En este sentido me emociona sentirme sucesor de quien profetizó a nuestra Iglesia que nunca le faltaría un pastor. Ayudadme a pedir a Dios que sea digno de ocuparme de una responsabilidad tan elevada.

En este mes de enero se cumplen 25 años del estreno de la obra teatral que con rigor y belleza reproduce el martirio de san Fructuoso y sus diáconos. Fue fruto de un grupo de jóvenes cristianos del barrio de Sant Pere i Sant Pau. Es un motivo de gran alegría que a través de ella se haya divulgado un hecho tan trascendental del cristianismo primitivo. He sido testigo de cómo ayuda a quienes no conocían los hechos, a entenderlos y a gozar de unos diálogos llenos de fe que trascienden el paso del tiempo.

Deseo que los cristianos de hoy conservemos la memoria y sigamos el ejemplo de aquellas personas que dieron su vida por fidelidad a sus creencias. Que también nosotros, en las actuales circunstancias seamos testigos valientes de nuestra fe.

+ Juame Pujol Bacells

Arzobispo de Tarragona y primado

Mons. Jaume Pujol
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Nace en Guissona (Lleida), el 8 de febrero de 1944. Cursó los estudios primarios en los colegios de las Dominicas de la Anunciata y de los Hermanos Maristas de Guissona. Amplió sus estudios en Pamplona, Barcelona y Roma. Realizó el doctorado en Ciencias de la Educación en Roma, donde cursó estudios filosóficos y teológicos. Es doctor en Teología por la Universidad de Navarra. Fue ordenado sacerdote por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, en Madrid, el 5 de agosto de 1973, incardinado en la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei. CARGOS PASTORALES Fue profesor ordinario de Pedagogía Religiosa en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Desde el año 1976 y hasta su consagración episcopal, dirigió el Departamento de Pastoral y Catequesis, y desde el 1997, el Instituto Superior de Ciencias Religiosas, los dos de la misma Universidad. Ocupó distintos cargos en la Facultad de Teología: director de estudios, director del Servicio de Promoción y Asistencia a los Alumnos, secretario, director de la revista Cauces de Intercomunicación (Instituto Superior de Ciencias Religiosas), dirigida a profesores de religión. Durante sus años en Pamplon dirigió cursos de titulación, formación y perfeccionamiento de catequistas, profesores de religión y educadores de la fe, y tesis de licenciatura y de doctorado. Su trabajo de investigación se ha centrado en temas de didáctica y catequesis; ha publicado 23 libros y 60 artículos en revistas científicas, obras colectivas, etc. También ha desarrollado otras tareas docentes y pastorales con jóvenes, sacerdotes, etc. El día 15 de junio de 2004 el Papa Juan Pablo II lo nombró Arzobispo de Tarragona, archidiócesis metropolitana y primada, responsabilidad que, hasta hoy, conlleva la presidencia de la Conferencia Episcopal Tarraconense, que integran los obispos de la provincia eclesiástica Tarraconense y los de la provincia eclesiástica de Barcelona. El día 19 de septiembre de 2004, en la Catedral Metropolitana y Primada de Tarragona, fue consagrado obispo y tomó posesión canónica de la archidiócesis. El día 29 de junio de 2005 recibía el palio de manos del Papa Benedicto XVI, en la basílica de San Pedro del Vaticano. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y Seminarios y Universidades. Cargo que desempeña desde 2004. Además, ha sido miembro de la Comisión Permanente entre 2004 y 2009.