La celebración de la Confirmación

Mons. Francisco PérezMons. Francisco Pérez    La celebración litúrgica del Sacramento de la Confirmación es, al mismo tiempo, sencilla, solemne, festiva y profunda. Se produce un clima de oración. Los candidatos participan activamente y con seriedad expresando su disposición sincera. Los padres, padrinos, catequistas, amigos y la comunidad parroquial los acompañan renovando cada uno sus compromisos bautismales. Es una celebración que estimula a los chicos de niveles inferiores a querer confirmarse.

Las modificaciones que ha tenido a lo largo de los siglos no han afectado a la esencia de la comunicación del Espíritu Santo. Han sido hechas para expresar mejor lo que se celebra. El rito esencial contiene estos elementos indispensables: la imposición de la mano, la unción con el crisma haciendo con él la señal de la cruz en la frente, mientras el ministro pronuncia las palabras rituales: “Recibe por esta señal el don del Espíritu Santo” (Pablo VI, Const. ap. Divinae consortium naturae). La acción litúrgica debe realizarse con la devoción adecuada, de modo que se perciba la asistencia del Espíritu Santo y la presencia de Cristo que se hace real “sobre todo en la acción litúrgica” (SC 7).

Las celebraciones litúrgicas siempre tratan de provocar un encuentro de la asamblea y de cada fiel con Cristo. Ante todo hace referencia a un pasado, que es el misterio Pascual de Cristo, que se actualiza en el presente dando la gracia y sus frutos y anuncia el futuro escatológico. Los ritos del Sacramento de la Confirmación son muy ricos en hacer presentes estas referencias.

Las moniciones que propone el ritual son muy necesarias, concretas y acertadas. Ayudan a poner el buen nivel de participación y comprensión de lo que se realiza en la comunidad. Las promesas bautismales, profesando la fe y renunciando al mal, preceden a la celebración de la unción del santo Crisma. Es una ratificación de lo que fue el bautismo, volviendo a afirmar sus compromisos, que eso es lo que significa confirmar.

La imposición de las manos que hace el obispo, ministro originario de la confirmación, sobre los confirmandos es la forma tradicional de la Iglesia de infundir el Espíritu Santo. El santo crisma es el aceite perfumado consagrado por el obispo en la Semana Santa. El significado del aceite es claro y sencillo. Es una marca indeleble. En teología se dice que imprimen “carácter” los sacramentos  del bautismo, de la confirmación y de la la consagración sacerdotal en los que se usa el santo crisma. Por eso se reciben una sola vez en la vida. “carácter” es una palabra latina que aquí no significa el genio o forma de ser de una persona, sino que es una señal que consagra, unge y transforma la vida que pertenece ya a Cristo.

En el Antiguo Testamento se consagraba con aceite a los reyes, profetas y sacerdotes. David, el joven pastor de Belén, fue ungido por el profeta Samuel como rey de Israel. Desde el momento en el que el profeta derramó sobre él el cuerno lleno de aceite se sintió poseído por el Espíritu. A partir de entonces todos los acontecimientos lo llevaron providencialmente a ser rey.

El confirmado se siente también ungido como miembro de la vida en Cristo. Con sus acciones y palabras tiene que transparentar al Señor de modo que deje tras de sí el suave olor de Cristo. Esta expresión pertenece a san Pablo que dice cómo por medio de  los cristianos manifiesta Cristo, en todo lugar, el aroma del conocimiento, porque somos para Dios perfecto olor de Cristo: “Vosotros sois el suave olor de Cristo” (2 Cor 2,15). El saludo de paz que da el obispo, completando el Sacramento de la Confirmación, manifiesta que el confirmado entra en el regazo materno de la Iglesia, unido a los demás cristianos, ayudado y defendido por ellos.

+ Francisco Pérez González

Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela

Mons. Francisco Pérez
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Nace el día 13 de enero de 1947 en la localidad burgalesa de Frandovínez. Estudió en los Seminarios diocesanos de Burgos, en la Pontificia Universidad Santo Tomás “Angelicum” de Roma y en la Universidad Pontificia de Comillas, donde se licenció en Teología Dogmático-Fundamental. Fue ordenado sacerdote el 21 de julio de 1973, incardinándose en la diócesis de Madrid, a la que sirvió como Vicario parroquial, en dos parroquias, entre 1980 y 1986. Con anterioridad, de 1973 a 1976, ejerció el ministerio parroquial en Burgos. Entre 1986 y 1995 fue formador y director espiritual del Seminario Diocesano de Madrid. Colaboró asimismo en los equipos de dirección espiritual del Seminario Diocesano de Getafe y del Seminario Castrense. El 16 de diciembre de 1995 fue nombrado Obispo de Osma-Soria, recibiendo la ordenación episcopal de manos del Santo Padre Juan Pablo II el 6 de enero de 1996. El 30 de octubre de 2003 se hacía público su nombramiento como nuevo Arzobispo Castrense y el 11 de diciembre tenía lugar la celebración de toma de posesión. CARGOS PASTORALES Desde el 12 de febrero de 2001 es el Director Nacional de Obras Misionales Pontificias, cargo pontificio para un periodo de cinco años para el que fue ratificado en el 2006. Este mismo mes de julio se hacía público su nombramiento como director de la recién erigida cátedra de Misionología de la Facultad de Teología de San Dámaso de Madrid por un periodo de tres años, tras ser designado para el cargo por el Arzobispo de Madrid, Cardenal Antonio María Rouco Varela, Gran Canciller de la citada Facultad. El 31 de julio de 2007 es nombrado por Benedicto XVI Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela, en sustitución de monseñor Fernando Sebastián, que había regido estas diócesis desde 1993. Tomó posesión el domingo 30 de septiembre de 2007, en la Catedral de Pamplona. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es presidente de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias, cargo para el que fue elegido el 14 de marzo de 2017. Fue miembro de las Comisiones Episcopales del Clero y de Seminarios y Universidades (1996-1999); de Misiones y Cooperación entre las Iglesias (1999-2011/2014-2017). Perteneció al Comité Ejecutivo durante el trienio 2011-2014. Ha sido miembro de la Comisión Permanente en representación de la Provincia Eclesiástica de Pamplona (2016-2017).