La oración y el trabajo por la unidad

martinez_sistachMons. Lluís Martínez Sistach    Iniciamos hoy la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos. Este octavario comienza siempre el 18 de enero y termina el día 25, fiesta de la Conversión de San Pablo. Este año queda enmarcado en dos domingos y tiene como lema unas breves palabras del diálogo de Jesús con la mujer samaritana junto al pozo de Jacob: «Jesús le dice: Dame de beber» (Jn 4,7). Cada año se difunden ampliamente unas reflexiones y oraciones aprobadas por el Consejo Ecuménico de las Iglesias y por la Iglesia católica, que este año han preparado los cristianos de Brasil.

Este episodio evangélico de la mujer samaritana era muy querido por la gran santa y mística Teresa de Jesús. Por eso, me parece que también vincula de alguna manera esta Semana de Oración por la Unidad con el recuerdo del Jubileo Teresiano que estamos celebrando este año con motivo del quinto centenario del nacimiento de la gran doctora de la Iglesia nacida en Ávila.

Estos días resuenan profundamente en nuestro corazón las palabras de la oración de Jesús en el Cenáculo: «Que todos sean uno, como tú, Padre, en mí y yo en ti, que también ellos estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado».

En el Concilio Vaticano II, la Iglesia católica se comprometió a trabajar por la unidad de todos los creyentes en Cristo «en la profesión de una sola fe, en la celebración común del culto y en la concordia fraterna de la familia de los hijos de Dios».

Desde entonces se ha avanzado bastante. Se tienen que reconocer como un signo de esperanza los pasos que se han hecho y se están haciendo en el camino ecuménico. Menciono dos ejemplos.

El día 31 de octubre de 1999, representantes de la Iglesia católica y de la Federación Mundial Luterana firmaron, en Augsburgo, la “Declaración común sobre la justificación”, que fue uno de los temas centrales en la crisis que llevó a la ruptura de la unidad en tiempos de Lutero. Los obispos del Sínodo especial para Europa, en su mensaje final, reconocían con gozo que, después de cuatro siglos, se había llegado a un consenso sobre algunas verdades fundamentales en torno al tema de la justificación.

Los últimos días del pasado mes de noviembre, el papa Francisco hizo un breve viaje a Turquía, sobre todo para reunirse con el patriarca ecuménico de Constantinopla Bartolomé I, y reafirmó su voluntad de poner todos los medios necesarios para superar una ruptura de la unidad entre católicos y ortodoxos que ha durado casi un milenio, lo que nos sitúa ante una gran esperanza de rehacer en este caso la unidad querida por Cristo.

+ Lluís Martínez Sistach

Cardenal arzobispo de Barcelona

Mons. Lluís Martínez Sistach
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El Cardenal Martínez Sistach nace en Barcelona el 29 del abril de 1937. Cursó los Estudios Eclesiásticos en el Seminario Mayor de Barcelona entre los años 1954 y 1961. Fue ordenado sacerdote el 17 de septiembre de 1961 en Cornellá de Llobregat. Entre 1962 y 1967 cursó estudios jurídicos en la Pontificia Universidad Lateranense de Roma, doctorándose en Derecho Canónico y Civil. Terminados sus estudios jurídicos en Roma, fue nombrado Notario del Tribunal Eclesiástico de Barcelona, cargó que ocupo desde 1967 a 1972. Desde ese mismo año y hasta 1979, fue Vicario Judicial Adjunto del Tribunal Eclesiástico de Barcelona, y de 1975 a 1987, Profesor de Derecho Canónico de la Facultad de Teología de Cataluña, en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Barcelona y en el Instituto de los PP. Salesianos de Barcelona. De 1979 y 1987 fue Vicario General de la archidiócesis de Barcelona. En 1983 fue elegido Presidente de la Asociación Española de Canonistas. CARGOS PASTORALES Fue nombrado Obispo auxiliar de Barcelona el 6 de noviembre de 1987. Recibió la ordenación episcopal el 27 de diciembre de ese mismo año. Fue nombrado Obispo de Tortosa el 17 de mayo de 1991. El 20 de febrero de 1997 fue promovido a Arzobispo Metropolitano de Tarragona y el 15 de junio de 2004 a Arzobispo Metropolitano de Barcelona. El 6 de noviembre de 2015 el papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la archidiócesis de Barcelona, siendo administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor, el 26 de diciembre del mismo año. Es Gran Canciller de la Facultad de Teología de Catalunya y de la Facultad de Filosofía de Catalunya, y Presidente de la Fundación “Escola Cristiana de Catalunya”. Creado Cardenal en el Consistorio de noviembre de 2007. En la Curia Romana es miembro, desde mayo de 2008, del Pontificio Consejo para los Laicos, del que ya era consultor desde 1996; del Pontificio Consejo para la Interpretación de los Textos Legislativos de la Iglesia, desde 2002, y desde julio de 2006, es también miembro del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, cargo para el que fue ratificado en mayo de 2008. Desde junio de 2010 es miembro de la Prefectura de Asuntos Económicos de la Santa Sede. El 9 de abril de 2013 la Generalitat de Cataluña le otorgó la Medalla de Oro. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Junta Episcopal de Asuntos Jurídicos, de la que ya fue miembro desde 1987 al 2005 y Presidente de 1990 al 2002. Formó parte del Comité Ejecutivo de 2005 al 2011, año que fue elegido Presidente de la Comisión de Liturgia para el trienio 2011-2014. Desde este último y hasta diciembre de 2015, era miembro de la Comisión Permanente.