Llamados a señalar a Cristo presente entre nosotros

Mons. Gerardo MelgarMons. Gerardo Melgar       Queridos diocesanos:

En el Evangelio de este Domingo contemplamos a Juan el Bautista que, al paso de Jesús, lo presenta como «el Cordero de Dios». Fruto de esta presentación, aquellos dos discípulos que acompañaban al Bautista siguen a Jesús, interesándose por su vida, queriendo saber dónde y cómo vive. Es tal el gozo que experimentan en el encuentro con Cristo que no pueden callárselo: Andrés se lo comunica a su hermano Pedro, llevándolo donde Jesús.

En este relato del Evangelio de San Juan hay varios elementos que conviene resaltar porque nos hablan de nuestra identidad de cristianos y evangelizadores: 1. Hay alguien que conoce a Jesús, Juan el Bautista, y no puede por menos que presentárselo a sus dos discípulos que le acompañaban en ese momento. 2. Aquellos discípulos se encuentran con Jesús y le siguen, tras la presentación de Juan. Y de tal manera han quedado fascinados por Jesús, su persona y su mensaje que no pueden sino comunicarlo como la mejor noticia:«¡hemos encontrado al Mesías!». 3. Fruto de esta comunicación, Pedro sigue a Jesús.

Como cristianos y discípulos de Cristo conocemos al Señor pero no lo conocemos sólo para nuestro bien sino que nuestro encuentro con Él nos debe llevar a comunicarlo a los demás para que también puedan seguirle y, una vez en su seguimiento, se sientan impulsados a comunicárselo también a otros.

Todos nosotros estamos llamados a seguir a Jesucristo, a creer en Él y a vivir en consecuencia. Como bien recordó el Papa emérito en al Año de la fe, la fe «no es un regalo de Dios sólo para nosotros o para que nos lo guardemos; la fe hemos de comunicarla a los demás».

Por eso, como bautizados estamos llamados a una doble tarea y misión:

Por un lado, debemos ser discípulos de Jesús, es decir, vivir personalmente el estilo propio del seguidor de Cristo, dando a su persona y a su mensaje la importancia que debe tener en nuestra vida; interpelando, en todo momento, nuestra manera de actuar desde el mensaje de Jesús; transformando nuestra existencia de acuerdo con lo que el Señor pone como esencial en el estilo de vida que quiere que vivan sus seguidores. Pero el seguimiento de Cristo Jesús nos compromete a ser sus testigos llevando, como diría San Juan Pablo II, su mensaje salvador al corazón del mundo.

Por otro lado, estamos llamados a ser misioneros, testigos y portadores del mensaje de Cristo para los demás. No podemos hacer de nuestra fe una cuestión meramente privada, que uno vive sin que nadie lo vea ni sepa si es creyente o no. Es necesario que nuestra fe la confesemos valientemente ante los demás aunque sea en ambientes adversos. Sí, somos llamados a ser testigos de la fe en la familia, el trabajo, el pueblo, con los amigos, en las alegrías y en la penas, en los ambientes serios y de diversión; en todo ellos tenemos que mantener bien viva nuestra identidad de cristianos para que, como Juan el Bautista, sea nuestra vida la que señale la presencia de Cristo.

¡Feliz Domingo para todos!

Vuestro Obispo,

+ Gerardo Melgar

Obispo de Osma-Soria

Mons. Gerardo Melgar
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Mons. Gerardo Melgar Viciosa nació el 24 de Septiembre de 1948 en Cervatos de la Cueza, Provincia y Diócesis de Palencia. Cursó la enseñanza secundaria (años de Humanidades) en el Seminario Menor Diocesano de Carrión de los Condes y los estudios de Filosofía y Teología en el Seminario mayor de San José de Palencia. Fue ordenado sacerdote el 20 de Junio de 1973 por el entonces Obispo de la sede palentina, Mons. Anastasio Granados García. Fue nombrado Párroco -de 1973 a 1974- al servicio de las parroquias de Vañes, Celeda de Roblecedo, San Felices de Castillería, Herreruela de Castillería y Polentinos. Al terminar ese curso pastoral, fue enviado a Roma, donde estudió Teología en la Universidad Gregoriana, licenciándose en Teología Fundamental el 14 de junio de 1976. A su regreso a Palencia fue nombrado Coadjutor de la parroquia de San Lázaro de la capital palentina durante un año. En 1977, y hasta 1982, desempeñó el cargo de Formador y Profesor del Seminario Menor Diocesano en Carrión de los Condes, del que sería, más tarde, Rector (1982-1987). En 1983 fue nombrado miembro del equipo de Pastoral Vocacional de la Delegación Diocesana de Pastoral Juvenil y Vocacional. Al dejar el Seminario de Carrión de los Condes fue destinado, como Vicario Parroquial, a la Parroquia de San José de Palencia durante seis años (de 1987 a 1993). En 1993 fue elegido por Mons. Ricardo Blázquez Pérez para desempeñar el oficio de Vicario Episcopal de Pastoral de la Diócesis palentina, cargo en el que permanecería hasta 1998. También durante diez años (de 1995 a 2005), fue Párroco solidario de la Parroquia de San José Obrero y Coordinador de la Cura pastoral de la misma, miembro del Colegio Diocesano de Consultores (1995-2000) y vocal, por designación del Sr. Obispo, del Consejo Presbiteral Diocesano (2001-2005). En el año 2000 fue nombrado Delegado Diocesano de Pastoral Familiar hasta que, en 2005, Mons. Rafael Palmero Ramos lo eligió para desempeñar el cargo de Vicario General de la Diócesis. De 2004 a 2005 fue, además, confesor ordinario del Seminario Menor Diocesano “San Juan de Ávila” así como, de 2005 a 2008, miembro del Colegio de Consultores de la Diócesis y Profesor de Teología del Matrimonio en el Instituto Teológico del Seminario Mayor de San José (2007). En enero de 2006, y hasta septiembre de 2007, durante el periodo de sede vacante producida por el traslado de Mons. Rafael Palmero Ramos a la Diócesis de Orihuela-Alicante, fue nombrado por la Santa Sede Administrador Apostólico de la Diócesis de Palencia. El 1 de Mayo de 2008, momento en el que desempeñaba el cargo de Vicario General de la Diócesis de Palencia y era el Capellán del Noviciado de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, se hizo público su nombramiento como Obispo de Osma-Soria. El 6 de Julio de 2008 recibió de manos del entonces Nuncio Apostólico de Su Santidad en España, Mons. Manuel Monteiro de Castro, la ordenación episcopal y tomó posesión canónica de la Diócesis oxomense-soriana. Ha publicado varios libros sobre el matrimonio y la familia: “Juntos cuidamos nuestro amor. Convivencias para matrimonios jóvenes”, “Madurando como Matrimonio y como Familia”, “Nos formamos como padres para educar en valores a nuestros hijos” y “Llenos de ilusión preparamos nuestro futuro como matrimonio y familia”, además de múltiples artículos y materiales de trabajo sobre la familia y la pastoral familiar. De su Magisterio episcopal, pueden destacarse las siguientes Cartas pastorales: “Sacerdotes de Jesucristo en el aquí y el ahora de nuestra historia” (2009) con motivo del Año sacerdotal, “Juan de Palafox y Mendoza. Un modelo de fe para el creyente del siglo XXI” (2010), con motivo de la beatificació, “La nueva evangelización y la familia” (2011), “Carta pastoral sobre el Seminario diocesano” (2012), “Itinerario para la evangelización de la familia” (2013), Carta pastoral “Después de la Misión diocesana Despertar a la fe” (2014). Además, ha publicado otros escritos: “La Pastoral Familiar, un proceso continuo de acompañamiento a la familia” (2009), “Los grupos parroquiales de matrimonios jóvenes” (2010), “Unidades de Acción Pastoral. Instrumentos de comunión al servicio de la evangelización” (2010). El 8 de abril de 2016, el papa Francisco lo nombró obispo de Ciudad Real, en sustitución de Antonio Ángel Algora, que renunció por edad. El 21 de mayo del mismo año tomó posesión canónica en la catedral de Santa María del Prado.