El mensaje semanal del Obispo de Cuenca

Mons. YanguasMons. José María Yanguas     Queridos diocesanos:

Con la fiesta del Bautismo del Señor concluye el ciclo de las fiestas de Navidad en las que la Iglesia conmemora, llena de alegría y con inmenso agradecimiento, el misterio del nacimiento del Hijo eterno de Dios de una Madre Virgen. Como ha repetido en los días pasados la Liturgia, Cristo ha venido en medio de los hombres para librarnos de la esclavitud del pecado, origen de todas las esclavitudes a las que pueden verse sometidos los hombres. En el Credo que profesamos cada domingo confesamos, en efecto, que Cristo bajo del cielo por nosotros y por nuestra salvación. La salvación que nos trae el Mesías Redentor es la vida de comunión con Dios que se reinstaura entre los hombres con la liberación del pecado que se opone radicalmente a ella.

La fiesta que celebramos este domingo está en perfecta continuidad con la verdad fundamental que recorre todo el tiempo de la Navidad. Al ser bautizado en el Jordán, Cristo lava el pecado del mundo y se hace realidad la palabra profética de Juan Bautista: “Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”. El Espíritu Santo que aparece en forma de paloma, anuncia el inicio de un mundo nuevo, liberado del dominio del pecado que lo tenía sometido a esclavitud.

El Bautismo del Señor pone ante nuestros ojos la estupenda realidad de este  sacramento, con el que la Iglesia celebra el misterio pascual por el que el que Cristo realizó la obra de nuestra salvación. Como recordaba el Papa Benedicto, el Bautismo es la puerta de la fe que introduce en la vida de comunión con Dios. Es el sacramento con el que se emprende el camino de la vida cristiana, camino que abraza la entera existencia personal. Es, pues, un momento de una importancia extrema. Con él se inicia, ciertamente, un camino; pero, al mismo tiempo representa el término o fin de un proceso que comineza con la escucha de la palabra de Dios, palabra de salvación, prosigue con su cordial acogida, produce sus primeros efectos al hacer que reconozcamos humildemente nuestros pecados y termina con la conversión de vida: pensamientos, sentimientos y comportamientos. El proceso desencadenado por el anuncio de la Palabra de Dios queda como sellado y rubricado con la recepción del Bautismo. Dios nos sale al paso con su palabra y hace posible el encuentro con Él, un encuentro “que llena el corazón y la vida entera” de los hombres, liberándolos “del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento”, como recuerda Papa Francisco (Evangelii gaudium, 1).

De ese modo alcanza plenamente a cada hombre la obra de la redención realizada de una vez para siempre por Jesucristo. Da lugar a una experiencia bellísima de plenitud, pues el Bautismo es momento de liberación del pecado, real y gozosa regeneración como hijos de Dios, incorporación a Cristo y a la gran familia de la Iglesia, aceptación de la misión que Cristo ha confiado a su Cuerpo místico.

La grandeza de este sacramento hacía exclamar al gran teólogo y Padre de la Iglesia, san Gregorio Nacianceno: “es el más bello y magnífico de los dones de Dios (…), lo llamamos don, gracia, unción, iluminación, vestidura de incorruptibilidad, baño de regeneración, sello y todo lo más precioso que hay” (ver en Catecismo de la Iglesia Católica,  n. 1216).

Os invito a agradecer hoy a Dios el inmenso don del que nos hizo objeto con el santo Bautismo. Que su recuerdo esté continuamente presente en nuestras vidas.

+ José María Yanguas

Obispo de Cuenca

Mons. José María Yanguas
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Mons. José María Yanguas Sanz nació el 26 de octubre de 1947 en Alberite de Iregua (La Rioja), diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño. Siguió los estudios eclesiásticos en el Seminario diocesano y el 19 de junio de 1972 fue ordenado sacerdote en Logroño al servicio de la misma diócesis. En 1971 inició en Pamplona los esutdios de Filosofía y en el 1974 los de Teología en la respectiva Facultad de la Universidad de Navarra, obteniendo en el 1978 el doctorado en Teología y en el 1991 el de Filosofía en la misma universidad. Ha trabajado como Capellán y Profesor de Teología de los esudiantes de diversas Facultades Civiles de la Universidad de Navarra (1972-1978; 1980-1986), Secretario del Departamento de Teología para Universitarios (1976-1978), Capellán militar (1978-1980), Profesor de Teología Dogmática (1976-1981), Profesor de Ética y de Teología Moral (1981-1989), Miembro del Comité de Dirección de la revista Scripta Theologica (1982-1986), Director de Investigación de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra y Profesor Asociado de Ética de la Facultad Eclesiástica de Filosofía (1988-1989), Oficial de la Congregación para los Obispos (1989-2005) y Profesor Visitante de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz (1990-2005). En Roma ha sido Capellán de las Hermanas de la Sagrada Familia de Spoleto y ha colaborado pastoralmente en la Parroquia de Santa María de la Divina Providencia (1990-2005). El 20 de abril de 2001 fue nombrado Prelado de Honor de Su Santidad. Ha publicado numerosos artículos en las revistas Scripta Teologica y Annales Teologici; en las “Actas de Congresos y Simposios de Teología”, Pamplona, 1985, y Roma, Cittá Nuova Editrice, 1986, 1988. Es autor de los siguientes libros: - Pneumatología de San Basilio. La divinidad del Espíritu Santo y su consustancialidad con el Padre y el Hijo, Eunsa, Pamplona, 1983; - Constitutionis Pastoralis Gaudium et Spes sinopsis histórica: De Ecclesia et vocatione hominis, Pamplona, 1985; - La intención fundamental. El pensamiento de Dietrich von Hildebrand: contribución al estudio de un concepto moral clave, Barcelona, 1994. Además de español habla francés, inglés, italiano y alemán. Nombrado Obispo de Cuenca el 23 de diciembre de 2005, recibió la Ordenación Episcopal y tomó posesión de la Sede de Cuenca, en la Catedral, el 25 de febrero de 2006, de manos del Excmo. y Rvmo. Mons. Antonio Cañizares Llovera, Arzobispo de Toledo. Es miembro de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe y de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la CEE (Conferencia Episcopal Española).